Leyendas urbanas del trote: Esos zapatos mágicos

Por Clodovaldo Hernández@clodoher / Ilustración Daniel Pérez

Tal vez el pajarito preñado más recurrente del mundo del trote sea el que dice que existen zapatos mágicos, que te pueden hacer correr como uno de esos superatletas kenianos o etíopes.

Y cuando digo zapatos no hablo solo de zapatos, sino también de pantalones, camisetas, medias y mangas de compresión; relojes con contador de pulsaciones y otros adminículos a los que se le atribuyen unas dotes milagrosas, que no son más que engañifas publicitarias y mercadotécnicas.

Por supuesto que se corre mejor con unos zapatos apropiados y que no se estén despedazando. Pero de allí a que si te pones el mismo modelo que usa el bárbaro Eliud Kipchoge vas a ganar maratones, hay un tremendo abismo.

Un amigo, al que le comenté que iba a escribir sobre este punto, intentó disuadirme. Me dijo: “Nadie es tan bobo para creer que existen zapatos mágicos”. Tal vez tenga razón, pero los esfuerzos que hace la maquinaria publicitaria y mercadotécnica bajo esa orientación parecen indicar que sí son muchos los que caen en la trampa. Tal vez no lo crean en forma tan burda, pero algo del cuento se tragan cuando se empeñan en ponerse los mismos pisos que las superestrellas.

El impacto que ha tenido el deporte conocido internacionalmente como running (roning, pronuncian los que saben bien inglés) le otorga a sus grandes exponentes la categoría de estrellas de rock y la condición de supervendedores de productos asociados a la actividad. Dado el papel crucial de los pies en el desempeño de los practicantes, son los zapatos el centro de la disputa comercial. Entonces, cada vez que un campeón muestra su calzado sale un gentío a comprar.

La verdad de este asunto es que los zapatos idóneos ayudan mucho, pero no hacen milagros; igual que un guante caro no convierte a un caimán en Omar Vizquel. E idóneo no es, por cierto, el que usa el corredor profesional más exitoso, sino el que más se adecúa a tus características físicas, especialmente peso, estatura y tipo de pisada. En resumen: no creas en pajaritos preñados con zapatos de campeón.

EPALE 360