POR MALÚ RENGIFO •@MALURENGIFO / ILUSTRACIÓN L. “RAZOR” BALZA

ÉPALE249-SOBERANÍASLo que viene a continuación es un pasticho.

El sonido de ciertas cosas (la mar serena, la llama de la vela, el aroma, la selva, la ola que soba y mece) es femenino. La inmensa mayoría de los seres humanos coincidiremos en ello, y eso responde a que hemos catalogado numerosas características que mezcladas, en mayor o menor proporción, se aproximan por diversas vías a esa construcción que se llama lo femenino.

La suavidad, el agua, lo que mana, lo que ríe son parte de lo femenino. Lo femenino es amplio y cambiante, pero la palabra hierro nunca sonará a mujer.

La historia y los relatos fantásticos tienden a exagerar ciertas cosas hasta reducirlas al absurdo, como la mítica belleza de las protagonistas. Así, la mamá de Napoleón ha sido descrita como la mujer más bella de Córcega. Aunque a los 16 años tuvo el primero de los 13 hijos que parió y tuvo que llorar a cinco de ellos, todavía le quedó tiempo, cordura y pellejo para ser la mujer más bella de la isla. Muchachas, nos engañaron: había que parir temprano.

¿Y SI UNA NO ES LA MÁS BELLA DE LA ISLA?

Una se arremanga la personalidad y la autopercepción positiva hasta el pescuezo, o se envuelve en ellas como una momia, y sale a dar la cara por su extraordinariedad, que muchas veces se le incrusta a las personas en el alma como una astilla tan enloquecedora como lo ha de ser un rostro de semidiosa latina o un cuerpazo “neumático” (Huxley dixit).

Otra de las características de lo femenino es conocer a profundidad las artes del placer. O sea, saber coger sabroso. Pero esas no son cosas que se aprenden de manual: la química que explota subatómicamente reventando cadenas autoimpuestas no está descrita en ninguno de los manuales ni en la tabla de los elementos necesarios para el sexo.

Una bolsa amarilla que guarda una cosa amarilla en su interior es una cosa feliz. Nadie imaginará en la bolsa una serpiente o una rana venenosa, es más probable que sea una estrella o algún regalo (¿qué pensó usted?*). Así es lo femenino: se pronuncia y se siente que se trata de algo bueno, a menos que sea usted una mente colonizada por el machismo.

Las letras V, S y F son letras de sonido femenino: ellas sisean, vuelan, bailan entre los dientes y la punta de la lengua o entre los dientes y la punta de los labios. Nosotras también siseamos en nuestro andar, aunque no nos lo parezca.

(*) Yo, un boleto de ida y vuelta, un caramelo de piña, una piecita de lego o un condón con sabor a cambur. ¿Eso todavía existe?

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