POR TATUN GOIS • @LASHADAS1974 / ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO

ÉPALE281-SOBERANÍASEn estos días hablando con una amiga que vino a mi casa a lavar su ropa, a propósito de la falta de agua que es un beta serio y yo diría que en todo el país, nos pusimos a hablar de aquellas cosas que nos hacen más o menos atractivas a las personas. Ella es absolutamente heterosexual, y me contaba qué cosas ve ella en los tipos y qué la hace irse a la cama con ellos o incluso enamorarse.

Yo le decía que suelo fijarme en el color de la ropa interior de las mujeres que me gustan para tener una idea de qué clase de amante pueden ser no solo para tener sexo, sino incluso para aventurarme en una relación que, vamos a estar claros, siempre será un acto de fe.

Ahora, ¿por qué el color de la ropa interior?, bueno, porque eso dice mucho más que cualquier cosa, pues no nos comportamos exactamente igual en todo momento y lugar. En cambio el color de la ropa interior es distinto, porque la ropa interior se usa para unx, en principio.

Así las cosas, la vida me ha enseñado que el color de la ropa interior de una mujer está intrínsecamente relacionado con su nivel de maldad. Ojo, no vaya a caer en el cliché de creer que las más malas usan ropa negra… ¡No! Note que dije claramente “su nivel de maldad” no de sabrosura. Y recuerde: Luzbel, mejor conocido como Satanás, a según, es el ángel más hermoso que se ha creado jamás, así que ¡mosca! En mi experiencia personal cuando una mujer usa ropa negra y de encajes con hilitos y demás lo que busca es lo obvio, y chévere porque si llega al momento en que le ve la ropa interior usted también querrá lo mismo y habrá… fiesta en Américaaa… plomo, ahí hay un guioncito básico que es bien facilito seguir. Lo mismo si la usan roja… ¡Ah, no! Esas seguramente lo que quieren es de aquello y bastante, sin compromiso y sin preguntas, fino. Sígales el juego y diviértanse.

Pero hablemos ahora de las malas verdaderas: aquellas cuya ropa es blanquita, delicada… ¡ay chiamo. ¡Esas, esas!… Casi siempre están llenas de pura maldad y tenga presente algo: la maldad es muy mala. Y digo casi siempre porque toda regla tiene su excepción y algunas veces resultan ser hiperconservadoras, tímidas, esquemáticas, ¿cómo lo digo?… aburridas. Pero cuando son de las malas les juro que pueden llevarlo a unx al mismísimo infierno y destruir cualquier incauto corazón. Porque lo que no entienden muchas explícitas es que mostrarse demasiado, dejarse adivinar le quita el 60% de la emoción al juego presa-depredador en la que la heteronorma ha convertido a la conquista. Estas otras, lo tienen bien claro. Por eso ante una pantaletica blanca si usted se considera un alma libre, no lo dude. Mejor pegue la carrera y siga siéndolo. Hay un tercer grupo: las todo terreno. Con ellas hay que averiguarlo, no hay pistas, pero la buena noticia es que en ellas casi nunca tampoco hay maldad.

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