Los emprendimientos populares al rescate

Caracas es una ciudad que no se queda en el aparato. Muestra de ello se evidencia en las numerosas pequeñas empresas que han surgido, en paralelo con los fuertes desafíos económicos y pandémicos que enfrentamos en estos momentos

                                        Por María Eugenia Acero Colomine@andesenfrungen                                     Fotografía Mairelys Conzález@mairelyscg27

Por causas pandémicas de fuerza mayor, no pudimos ejercer esta pauta pateando la calle como habitualmente hacemos al estilo de Épale: quien esta nota escribe acaba de superar un Covid, y la amenaza de la cepa brasilera nos mantiene escondidos en casa evitando un segundo contagio. Sin embargo, este nuevo estilo de vida confinado no fue impedimento para que pudiéramos iniciar una investigación de campo por los alrededores de la casa para descubrir maravillas insospechadas.

Excursiones comunales

El Paraíso es una zona que destila clase. Se nota que esta urbanización es de caché en la amplitud de sus avenidas, la imponencia de sus edificios y el diseño al estilo de los años 50 de sus grandes casas. Sin embargo, si pelamos bien el ojo, en las fisuras de esa aparente perfección mayamera, de pequeños puestos y tarantines, descubriremos que son estos los que le dan vida.

Rosa Pinto ofrece pan artesanal preparado por su esposo

Así que, los emprendimientos populares son la alternativa en cuanto a precios, variedad y disponibilidad para una comunidad que se había acostumbrado a vivir de centros comerciales, pero que ahora debe recurrir a la creatividad del soberano para poder subsistir.

Para empezar nuestro estudio, nos topamos con una modesta quincalla al final del Puente 09 de Diciembre, frente a Daka, que cautivó nuestra atención por su sencillez en medio de tantos negocios grandes. Nos atendió muy amablemente la señora Rosa Pinto de Luces. En su local, la señora Rosa ofrece unos vistosos panes de diferentes formas y sabores. Ella nos cuenta: “Estos panes los hace mi esposo, que es maestro panadero. Hace unos meses empezamos a ofrecerlos por aquí, y nos ha ido muy bien. Al principio vendíamos panes de jamón, pero como terminó la temporada navideña decidimos ampliar la oferta. Tenemos señoritas, camaleones y panes azucarados, entre otros. Los precios varían entre Bs. 900.000 y 1$. Al principio, hacíamos los panes en el hornito de nuestra casa, y crecimos hasta comprar un horno con capacidad para cinco bandejas. Mi esposo hornea el pan hasta las 2:30 a.m., para traer pan fresco a las 7:00 a.m. Mi mensaje es para los jóvenes: prepárense para que puedan ejercer en lo que más les guste. Hay muchas formas de emprender. Para quienes deseen probar los ricos panes de la señora Rosa Pinto, su número de teléfono es 0416-7134914.

Seguimos a lo largo de la avenida Las Fuentes de El Paraíso, y la vida pulula gracias a los pequeños negocios que se posan al lado de grandes restaurantes de lujo (cuyos precios oscilan entre los 15$ y los 30$ por un plato). Dos negocios llamaron poderosamente nuestra atención: el original emprendimiento de un señor que vende “chicharrones de coco”, y una zapatería.

La zapatería es un pequeño kiosco atendido por dos jóvenes muy simpáticos: Eduard Méndez, de 26 años, y Xavier Herrera, de 21. Arreglan y confeccionan todo tipo de calzado a precios solidarios. Xavier nos cuenta: “Este negocio tiene un año andando, gracias a que nos asociamos con un corredor de seguros. Eduard es zapatero desde hace cinco años, y su amor por el conocimiento lo motivó a incursionar en el oficio. Yo tengo otro trabajo, comercializando carne, pero este negocio me da buenos ingresos. A los lectores les digo que salgan de su zona de confort. Si tienen una nueva idea, arriésguense, ya que si no ganan, al menos aprenden”.

Puedes reparar tus zapatos y afeitarte el cabello a precios solidarios

“Hay que buscarle la vuelta a las cosas”.

Francisco Giffoni

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También en Las Fuentes conocimos a Francisco Giffoni, un encantador mago que incursionó en Margarita en el mundo de los emprendimientos con un invento propio: los chicharrones de coco. Se trata de trozos crocantes de coco, preparados con azúcar, sal, especias, “y un toque de magia”. Los precios oscilan entre 3 y 5$ y la presentación del producto tiene calidad de exportación. Giffoni nos dice: “En este momento tan difícil siempre hay cosas por hacer. Hay que buscarle la vuelta a las cosas”.

Francisco Giffoni le pone magia a sus chicharrones de coco

Los urbanismos de la GMVV

Mención especial merece el urbanismo de la GMVV Las Fuentes, ubicada en la zona de Las Fuentes del Paraíso, a dos cuadras de la Clínica Loira. En este urbanismo se respira vida por doquier, no solo por los niños que juegan en el patio de entrada de los pequeños bloques, sino por la gran cantidad de negocios que han florecido con bastante éxito. Dato curioso: estos emprendimientos han florecido justamente en tiempos de pandemia.

Jeanette es dueña de una modesta peluquería cuyos precios oscilan entre los 3$ y los 10$. Vive en el urbanismo y tiene un año en el negocio, y afirma que le ha ido muy bien. “Hay que seguir adelante para que esto se termine rápido”.

El señor Juan es el encargado de la floristería del urbanismo. Hace arreglos florales en 5$ y coronas fúnebres en 25$. Una rosa sale en 1$ y un girasol en Bs. 900.000. “La venta ha bajado mucho desde que cerraron la funeraria, que es la que nos trae clientes, pero ahí vamos”.

“Antes los dueños de las casas de enfrente recolectaban firmas para sacarnos, y ahora vienen a comprarnos”.

María Álvarez

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Alejandro de Castro es un joven de 21 años que vive en el urbanismo y su testimonio es digno de admirar. Es bachiller y desea estudiar producción musical y, aparte de atender en la modesta barbería del urbanismo, también es cantante urbano junto a sus amigos en el grupo The Family: “Cantamos reggaetón, trap y música urbana. También soy compositor. Empecé este negocio con un pana hace un año y nos va bien, sobre todo cuando la policía no molesta. Mi mensaje es a los niños: estudien, háganle caso a sus padres y pórtense bien”. Quienes deseen disfrutar de los servicios de barbería de Alejandro, pueden llamarlo al 0424-1769105.

Alejandro de Castro un cantautor con oficio de barbero

María Alejandra Medina es una joven artista de cejas y pestañas, de 20 años de edad, que lleva junto con su familia un negocio de pastelitos: “Vendemos salchipapas, tequeños, pastelitos, tortas y también golosinas”. Empezamos hace un año y nos ha ido muy bien. Estamos próximos a abrir en 20 días en un nuevo local aquí al lado, que pensamos acondicionarlo como un café. Si no cambiamos nuestra mentalidad cultural, no importa si cambiamos de presidente o si permanecemos con el mismo, seguiremos teniendo los mismos problemas”.

Entre los negocios del urbanismo, la señora María Álvarez reflexiona: “Antes los dueños de las casas de enfrente recolectaban firmas para sacarnos, y ahora vienen a comprarnos. Yo empecé en una mesita, y ahora tengo mi local donde vendo empanadas, arepas y tequeños. Aquí hay de todo, carnicerías y bodegas que venden a buen precio”.

Un arreglo floral te puede salir en 5$ en el urbanismo Las Fuentes de la GMVV

El pueblo salva al pueblo

Algunos emprendedores no quisieron dar testimonio por estar muy ocupados o porque le agarraron miedo a la cámara. Sin embargo, su presencia evidencia que, curiosamente, es el poder popular el que está dando la cara, no solo para resolver creativamente en estos tiempos tan desafiantes, sino que además constituyen una alternativa solidaria para las familias que habitan en los sectores de San Martín, El Paraíso, La Paz y La Vega.

Esta muestra es un pequeño ejemplo sobre cómo el soberano se ha erigido en la respuesta salvadora a las comunidades que buscan la manera de obtener el pan sin que les saquen los ojos. Precisamente fue Chávez quien puso sobre la palestra el término “comuna”, y nuestra pauta constituyó un viaje alrededor de la vida en comunidad. Es sorprendente que en estos tiempos de desasosiego pandémico y dolarización rampante, sea el pueblo el que haya salido en nuestro auxilio.

ÉPALE 406