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UN GRUPO DE JÓVENES REALIZADORES AUDIOVISUALES APOSTÓ POR CREAR UNA NUEVA PLAZA ITINERANTE PARA TALENTOS GENERANDO UN NUEVO ESPACIO DE CULTO ENTRE LOS JÓVENES DEL PAÍS

           POR MARÍA EUGENIA ACERO COLOMINE • @ANDESENFRUNGEN                       FOTOGRAFÍAS JESÚS CASTILLO

Una figura social que contribuye en el imaginario de un chamo a formar su identidad son los festivales musicales. Desde la celebración del legendario Woodstock hasta Rock en Río, el célebre festival de Coachella, Tomorrowland y el Burning Man, existen alrededor del planeta algunos portales culturales en los que miles de personas, y especialmente adolescentes y jóvenes universitarios, se agolpan para disfrutar de buena música y llenar las arcas de la memoria con recuerdos felices y entrañables.

Los cuarentones y cincuentones de estos días crecimos con el privilegio de haber podido disfrutar de toda clase de conciertos y de festivales de alta factura, que nos trajo a Caracas a una nutrida constelación de artistas. Así, no solo hubo quienes pudieron ver a Queen, Iron Maiden y Guns and Roses, o amanecer de la mano de Soda Estéreo en el legendario festival del ya extinto Autocine El Cafetal, sino también haber sido parte de experiencias más multitudinarias como el Caracas Pop Festival y la Experiencia Roja: convocatorias masivas con la oferta de varios días de música diversa y actividades entretenidas. Sin embargo, los embates económicos dieron al traste con estas iniciativas y hoy en día se cuenta con pocos festivales que aglomeren artistas, público y oportunidades de productividad.

En medio de este bache, Gabriel Ramírez, junto a un séquito de panas y colegas realizadores audiovisuales, decidieron lanzarse al ruedo en 2017 y, teniendo como telón de fondo la violencia callejera de las guarimbas, se atrevieron y así crearon El Convite: un festival nacional itinerante para convocar a músicos, artistas, deportistas y emprendedores en un mismo espacio con el fin de exponer sus obras, darse a conocer y propiciar un punto de encuentro. La iniciativa original tuvo tanto éxito en 2017 que decidieron repetir en 2018, incrementando los índices de triunfo.

Foto Michael Mata

Foto Michael Mata

El Festival El Convite 2018 empezó su periplo desde junio por cuatro estados del país: Vargas, Falcón, Zulia y Cojedes. En cada estado el festival se adaptó a la personalidad de la localidad generando no solo actividades sino una puesta en escena afín con el lugar. El equipo de preproducción se lanzó un paseo de campo para conocer los gustos y preferencias de cada sitio, y así lo plasmaron en cada edición regional. Finalmente, la gira festivalera culminó en Caracas este 31 de agosto y 1° de septiembre. El parque Sucre (Los Caobos) se convirtió en un gran terreno de celebración. El espacio contó con tres tarimas, un área infantil con talleres, parques y espectáculos para los más pequeños; zona de deportes con bailoterapia, ajedrez, karate do, calistenia, voleibol, parkour, tenis de mesa, préstamo de bicicletas, pista para patinetas y más. El espacio también ofreció a los asistentes el área formativa, donde se impartieron talleres de bartender, serigrafía, collage, poesía y repostería, entre otros. Hubo un área de descanso con hamacas coloridas, una exhibición de muralismo y una variada feria de expoventa gastronómica y de diseño. La convocatoria rebasó todas las expectativas y en solo dos días el casco cultural de Caracas se abarrotó con cerca de 27.000 espectadores.

Las principales propuestas musicales abarcaron el género del hip hop, el trap y el reggae. También hubo artistas de salsa, rock alternativo, punk y fusión, así como batallas de freestyle y baile.

En cinco estados El Convite posicionó a 150 artistas y cientos de trabajadores, no solo para exhibir lo mejor de la nueva cultura urbana en boga, sino para aprovechar el encuentro de intercambiar ideas y saberes.

Foto Enrique Hernández

Foto Enrique Hernández

¿QUÉ LOS MOTIVÓ A CREAR EL CONVITE?

Un convite es una juntadera de amigos para comer y escuchar música. Bajo esa premisa nos animamos para generar un nuevo espacio de encuentro, que se pudiera convertir en una tradición anual o en una parada obligatoria. Somos un equipo de unos 150 creadores, con formación audiovisual y en gestión cultural, y nos entusiasma la idea de tener en Venezuela un festival de la talla de los grandes eventos de verano que se celebran en otros países. Estos festivales no solo constituyen un acervo importante para la cultura y el imaginario social, sino que además impulsan la economía de pequeños productores y emprendedores.

Teníamos rato viendo que aquí en Venezuela hay muchísimo talento, pero no cuenta con espacios para presentarse ni darse a conocer. Por otra parte, observamos que hace falta desarrollar una cultura de festivales en nuestro país. Aún así, desde las regiones, desde hace varios años ya existen propuestas serias que se han venido erigiendo en instituciones de la nueva cultura urbana. Tenemos un ejemplo de trabajo comprometido y militante en Paraguaná, donde existe desde hace ocho años el Festival Watuyusei. Este festival se ha erigido en tribuna creativa y referencia nacional de los jóvenes para exponer su arte. También están El Vaca Fest, en Valencia, y el Festival El Otro Beta, en Maracay, con ocho años en el ruedo. Se pudiera decir que El Convite es una consecuencia natural de la legendaria Ruta Nocturna, que se celebrara con tanto éxito en Caracas, como en otras ciudades del país, hasta 2011. Algunos de los organizadores de El Convite fuimos parte del equipo de la Ruta Nocturna, y contamos en aquel tiempo con el apoyo del equipo de Jacqueline Faria, quien fue una gran aliada para la celebración de esta gran fiesta de la ciudad. Lamentablemente, con el cambio de los grupos gerenciales suelen irse también los proyectos y la Ruta quedó para el recuerdo.

También, viajando tuve oportunidad de asistir a festivales muy exitosos en el extranjero, como el Cosquin Rock de Córdoba y el Primavera Sound de Barcelona, de donde me inspiré y tomé ideas para nuestra propuesta. Tomando como base estas puestas en escena ya consolidadas decidimos organizarnos y crear esta plataforma artística, ya que vemos que existe un gran público ávido de eventos de este calibre y muchos artistas y emprendedores dispuestos a ofrecer novedades y alternativas.

Así, muchos dejamos nuestros empleos estables (yo tuve experiencia en ANTV, por ejemplo) y fundamos la agencia publicitaria Apamate Creativo. El objetivo de nuestra agencia no se centra únicamente en la celebración de festivales, pero constituidos como una empresa sí teníamos más base para emprender la idea de El Convite.

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¿CON QUÉ OBSTÁCULOS SE TOPARON?

Ambas ediciones de El Convite han salido a flote en medio de un contexto geopolítico bastante tenso y adverso para un evento que celebra la vida a pesar de los vientos agoreros. En 2017 las guarimbas no nos detuvieron. Sí tuvimos terror, pero nos organizamos bien y no detuvimos la marcha. Fue así como salió la primera edición de El Convite. Hicimos el festival en un momento violento. De hecho, el primer escollo que se nos presentó fue que nos quemaron la casa del colectivo que nos recibió en Maracay en 2017. Este año, el reto fue sacar adelante el festival en plena transición monetaria. Igual que en la edición anterior, lo logramos.

Aun así, no hemos sido islas. Sin el concurso del estado este proyecto no habría sido posible. Contamos con el apoyo de la Alcaldía de Caracas, Fundarte, Imdere, Sur 21 y la Fundación para la Comunicación Popular CCS, por ejemplo, así como de numerosas empresas privadas. La EPS Cerro Bolívar es un aserradero de Cojedes que nos facilitó las piezas de madera que han dado identidad al festival. Los medios públicos y privados también nos han dado mucho apoyo en la promoción de nuestra actividad.

ÉPALE293-CONVITE 4Los compañeros de Tiuna El Fuerte y El Horno Maracucho también nos apoyaron, tanto en la logística como la puesta en escena. Así, estamos generando una red de articulación entre proyectos hermanos, estamos apostando a la autogestión y el impulso de talentos y propuestas creativas jóvenes. La retroalimentación ha sido recíproca para todos y, en esta experiencia, hemos constatado que sí se puede lograr la filosofía del ganar-ganar. Nosotros los ayudamos a ellos y ellos nos ayudan a nosotros. Ganamos tanto los organizadores como el público, y la ciudad se llena de vida. Para la seguridad y el acceso contamos con la ayuda de los compañeros de Fundación para la Comunicación Popular CCS y de la Policía Nacional Bolivariana, quien ha garantizado orden en el recinto. Cuando chamos nos tuvimos que calar que nos decomisaran las botellas, ahora a estos chamos les toca vivir la experiencia.

Este año logramos generar una expectativa en el público que asistió al festival del año pasado, y de esa manera motivamos también a artistas y emprendedores a que se sumen a nosotros los años subsiguientes.

Esta plataforma ha generado no solo el posicionamiento de agrupaciones y emprendimientos, sino que también se ha abierto la oportunidad laboral y de crecimiento profesional para cientos de jóvenes. Creamos la figura de los combitos: una treintena de chamos a cargo del buen funcionamiento y atención al público. Tenemos la anécdota de un chamo de 18 años que empezó su primer empleo con nosotros como mesonero y terminó, no solo conociendo a sus artistas favoritos, sino que aprendió de producción. Que los más jóvenes tengan esta posibilidad de apertura profesional constituye una ganancia extra, y muy especialmente el ingreso material que se pueda obtener por la puesta en escena de nuestro festival.

¿QUÉ MENSAJE LE DARÍAS A QUIENES DESEEN EMPRENDER UN EVENTO COMO EL CONVITE?

Que no tengan miedo de lanzarse y que tengan la conciencia de que hay grandes riesgos por asumir en este sector. Aún hoy en día se percibe la inversión en cultura como un gasto, y esa es una visión que hay que erradicar. Por otra parte, emprender en esta área nos permite generar espacios de afecto y de encuentro. A los jóvenes emprendedores les recomendamos que sean estratégicos y que el amor esté siempre por encima de las ideas.

El Convite nos ha demostrado que sí se puede. Nos organizamos y articulamos y este año cosechamos aún mejores resultados que en nuestra primera edición. Queremos apuntar más aún hacia la autogestión y poder cobrar entrada en ediciones futuras, a fin de poder ofrecer un espectáculo de mejor calidad. Queremos que
El Convite se mantenga como una referencia obligada con los años y que siga constituyendo una alternativa distinta para un montón de chamos, quienes están viendo en esta serie de encuentros otra respuesta posible ante la idea de irse del país. Si nosotros pudimos armar esta superproducción en momentos aparentemente adversos y de grandes dificultades, cualquier otro grupo también puede saltar al ruedo con su propuesta. Venezuela está ávida de festivales y eventos culturales, y con El Convite logramos evocar la energía que se percibe en los grandes encuentros multitudinarios de verano en otros países.

Nos despedimos de Gabriel para poder pasear por las instalaciones del Festival. La cola para ingresar al evento le daba la vuelta a toda la Plaza de los Museos, abarrotada de adolescentes enardecidos como en los legendarios años 80 y 90. Por fortuna, el público se comportó a la altura, garantizando así que en un futuro se pueda volver a convocar celebraciones de este calibre sin tener daños que lamentar.

El pasado viernes y sábado constituyeron un final feliz a las vacaciones escolares en Caracas y, curiosamente y sin proponérselo, los eventos culturales de calle dieron al traste con la fuerte matriz mediática y de opinión que insiste en la debacle económica del país ya que, no solo en Los Caobos sino en el resto de la ciudad, se celebraron otros dos festivales sonoros al aire libre: el Paix Festival en Las Mercedes y El Otro Rock en el Café Rajatabla. Estos frutos confirman la máxima china de que las crisis no son más que oportunidades para crecerse en las dificultades. Por otro lado, toda inversión en cultura siempre aporta ganancias en la comunidad que exceden con creces cualquier beneficio material.

El mérito extra que tiene el Festival El Convite radica en la voluntad y el ímpetu que tuvieron estos jóvenes realizadores de hacer tangible un proyecto cultural y social de impecable organización, factura y de manera autónoma.

Este tipo de actividades dan señal de la dirección socioproductiva y creativa que se debe emprender e incentivar para así fomentar en la sociedad nuevos modelos productivos, más proactivos e innovadores, a la par de las dinámicas mundiales de intercambio.

La cita para el próximo El Convite será en 2019 y, desde aquí, ya contamos los días para volver a bailar y disfrutar al aire libre con lo mejor del talento nacional al servicio del pueblo.

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Foto Enrique Hernández

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