Los medios de comunicación banalizan denuncias de violencia de género

DURANTE LAS ÚLTIMAS DÉCADAS VENEZUELA HA AVANZADO EN LA CREACIÓN DE LEYES E INSTITUCIONES PARA FORTALECER LOS DERECHOS DE LAS MUJERES. SIN EMBARGO, ESTO NO SIEMPRE SE HA TRADUCIDO EN ACCIONES CONCRETAS QUE MEJOREN LA CALIDAD DE VIDA DE LAS FÉMINAS. ¿CUÁLES SON LOS DESAFÍOS DEL FEMINISMO HOY EN DÍA?

POR JESSICA DOS SANTOS JARDIM

Hoy, a la doble y triple jornada de trabajo que muchas mujeres asumen, se suma tener que solucionar necesidades ligadas a la alimentación, el transporte, los servicios; también el acceso a métodos anticonceptivos, el reto de parir sin ruleteo o sortear las piedras en el camino a la hora de denunciar la creciente violencia de género.

Ante esto, Daniela Inojosa, integrante de la Red de Colectivos La Araña Feminista, considera que el primer reto del movimiento feminista nacional es, inminentemente, cultural.

“Debemos instalar en el inconsciente colectivo el daño que implica revictimizar a las mujeres víctimas de violencia, porque lo hacen los medios, el sistema de justicia, pero también la gente en las calles, donde lamentablemente tampoco se ha visto una solidaridad masiva ante un caso tan terrible como el de Ángela Aguirre o el de muchísimas mujeres víctimas de violencia en Venezuela”, nos explica.

… LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN BANALIZAN LAS DENUNCIAS PARA HABLAR, A LO SUMO, DE “CRÍMENES PASIONALES” O “ASESINATO POR CELOS”

Inojosa considera que, actualmente, la sociedad está inmersa en una lógica de supervivencia que no les permite detenerse mucho en estos temas. “Creo que producto de esta crisis multifactorial, la violencia machista se ha incrementado y debemos cambiar la forma en que es vista, sacarla del ámbito privado, de lo pequeño, y que la sociedad entienda que la violencia contra una mujer es contra toda la sociedad. Por eso, se debe buscar que sea mal visto el maltrato, la humillación, la vejación, la violencia verbal y sexual contra la mujer, entre las parejas”.

“Además, nosotras estamos viendo con gran preocupación que tenemos muchísimas muertes maternas en el país. Un último estudio realizado en cuatro hospitales (dos en Carabobo, uno en Los Teques y otro en la Matenidad Concepción Palacios, en Caracas) devela que una de cada cuatro muertes maternas es por aborto clandestino, hecho en condiciones insalubres, que afecta a las mujeres sin recursos”, agrega.

Para La Araña Feminista el reto es, fundamentalmente, cultural. Foto Enrique Hernández

ENTRE EL SADISMO MEDIÁTICO Y EL VACÍO ESTADÍSTICO

Precisamente, cuando hablamos de violencia de género y femicidios nos tropezamos con la ausencia de indicadores desde los años 2014-2015.

Mientras tanto, los medios de comunicación banalizan las denuncias para hablar, a lo sumo, de “crímenes pasionales” o “asesinato por celos”.

“Los medios enfocan el crimen desde una visión romántica de la violencia machista, dejando de lado la verdadera razón: esa visión patriarcal del cuerpo y la vida de las mujeres como objetos pertenecientes a los hombres y, en muchos casos, a sus parejas; por lo que ellos creen que tienen todo el derecho a maltratar e, incluso, a matar”, nos comenta Aimee Zambrano Ortiz, antropóloga e integrante del colectivo Comando Creativo.

Zambrano agrega que estas reseñas muchas veces van acompañadas de un gran morbo: “Dan detalles innecesarios del caso, a veces revictimizando a la mujer o niña, justificando el uso de la violencia o su muerte y, en el caso de los medios regionales, acompañando el texto de imágenes que exacerban aún más el amarillismo”.

La lucha contra el patriarcado requiere resemantizar la simbología. Foto Archivo

EL ROL DE LAS REDES SOCIALES

Precisamente, en medio de la falta de acciones judiciales y ante la carencia de espacios mediáticos que aborden estos temas con la seriedad necesaria, las redes sociales han pasado a cumplir un papel crucial a la hora de luchar contra la violencia de género.

“Creo que es válido el uso de las redes para formular denuncias, y más en el caso de las mujeres y niñas víctimas de violencia machista, acoso o abuso sexual. ¿Por qué? Porque es muy raro que un medio se haga eco de una denuncia que no le vaya a servir en un contexto noticioso y, generalmente, las palabras de las mujeres y lxs niñxs son puestas en tela de juicio. Por eso la campaña #YoSiTeCreo, porque siempre es la palabra de la mujer contra la del hombre o la del niñx contra el adulto; y en el caso de denuncias apoyadas por el movimiento de mujeres, éstas siempre vienen con un acompañamiento previo, con denuncias y pruebas en mano”, resalta Aimee.

Zambrano coloca ejemplos donde las redes han sido realmente determinantes: “El caso de Roxana Santander, cuya denuncia fue aceptada en la Fiscalía y está apoyada, no por uno, sino por muchos colectivos de mujeres; el caso de Mayell, donde se logró que el femicida fuera preso; el caso de Ángela Aguirre, en el que se denunció desviaciones desde la Fiscalía del estado Bolívar y se logró que el caso pasara a Caracas”.

No obstante, algunxs familiares y allegados de los señalados como victimarios alegan que estas campañas 2.0 entorpecen los procesos judiciales y pasan por encima de la presunción de inocencia que la Ley garantiza a todos los ciudadanos.

El concepto de propiedad privada: otra lacra capitalista. Foto Archivo

“Las redes sociales sí se pueden usar para denunciar cualquier cosa. Lo que pasa es que es tan fácil decir una verdad o decir una mentira en una red social, que en el caso de la violencia de género hay que hacerlo con responsabilidad. Porque el hombre acusado también puede ser inocente. Eso de ‘se es inocente hasta que se demuestre lo contrario’ vale también para los acusados de violencia contra la mujer. Y si no somos responsables, si denunciamos a un maltratador por medios, redes y paredes y resulta que no lo es, eso afecta nuestra lucha, nuestra credibilidad como defensoras de los derechos de las mujeres. Tenemos que cuidar muy bien cada paso que demos, porque el patriarcado existe y domina en todos los sectores”, reflexiona al respecto la periodista Mercedes Chacín.

ALGUNXS FAMILIARES Y ALLEGADOS DE LOS SEÑALADOS COMO VICTIMARIOS ALEGAN QUE ESTAS CAMPAÑAS 2.0 ENTORPECEN LOS PROCESOS JUDICIALES Y PASAN POR ENCIMA DE LA PRESUNCIÓN DE INOCENCIA.

Por eso, Chacín considera que la lucha se debe centrar en la cadena destinada a impartir justicia. “La mayoría de las veces que una mujer denuncia que está siendo agredida es verdad. Y cuando eso sucede hay que ayudarla, apoyarla, porque cuando una mujer decide denunciar a su pareja por agresión es porque lleva muchos años calándose al agresor. La tragedia porque a veces termina en tragedia se centra, entonces, en la justicia. Si una mujer denuncia a un agresor la justicia debe actuar rápidamente. Porque, aunque no siempre es verdad, sí lo es y esa mujer puede, como ha sucedido muchas veces, ser asesinada. Los hombres matan a las mujeres porque creen que son de su propiedad. El patriarcado existe y no existe solo en los hogares. Existe fuera de los hogares, casi que en cualquier actividad del ser humano. Es el patriarcado quien controla el mundo, incluyendo eso que se llama impartir justicia. Y es allí donde se debe centrar la lucha”.

El mural urbano se antoja como un medio eficaz de concientización. Foto Tinta Violeta

¿Y LOS “HOMBRES FEMINISTAS”?

En medio de este complejo panorama, no es difícil caer en generalizaciones en contra de los hombres. Sin embargo, muchos de ellos alegan que también son, de una u otra forma, afectados por el patriarcado.

Al respecto, militantes como Eduardo Viloria consideran que hacerse “hombre feminista” es “muy complejo”. “Nosotros hacemos parte de una cultura patriarcal y machista, crecimos y fuimos educados en ella. Por eso, este cambio implica un procedimiento bastante profundo desde lo personal, psicológico, emocional, porque están de por medio y funcionan, se mueven, reaccionan resortes machistas muy profundos en nuestra psique”.

Ante esto, Viloria considera que deberían existir espacios, organizaciones, sitios que acompañen estos procesos.

“Yo no percibo que exista un movimiento feminista tan fuerte en el país. Cuando digo fuerte me refiero a que tenga penetración en el tejido social, capacidad de movilización y acción simultánea, precisamente porque está muy situado en capas medias, intelectuales, vinculadas a la cultura, etcétera. El feminismo se ha asumido desde las organizaciones como un tema de mujeres, eso limita la posibilidad de que hombres se formen y asuman prácticas vitales vinculadas al feminismo (…) Aun así, yo creo que sí existen hombres feministas, no organizados; tampoco demasiados. Pero ese es un gran desafío para el feminismo en Venezuela: pasar a ser algo transversal”.

No obstante, este hombre reconoce que la práctica masculina feminista se da, en gran medida, en la dimensión privada de la vida. “Entonces, habría que ver cuántos de los hombres que se enuncian feministas en el ámbito de lo público lo son realmente en su vida privada, en sus relaciones de pareja, en el vínculo con sus hijos e hijas, en la forma como los educan, en sus relaciones laborales y/o políticas con mujeres, etcétera”.

De todas, todas, hay quienes creemos que el feminismo es tan, pero tan necesario que pronto será inevitable.

La lista de los casos de violencia denunciados es enorme. Foto Enrique Hernández

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