Los negros ya derrotaron el supremacismo

Por Gerardo Blanco @GerardoBlanco65 /Ilustración Justo Blanco

Ahora que el movimiento en contra del racismo ha tomado de nuevo las calles de Estados Unidos —en protesta por la infame muerte del joven afroamericano George Floyd, estrangulado por un policía de Minesota—, vale recordar a destacados atletas de raza negra, que con su desempeño dejaron en ridículo las absurdas teorías supremacistas en el deporte.

Antes de que Jesse Owens hiciera trizas la idea de la superioridad de la raza aria proclamada por el nazismo, ya la negritud se había hecho presente en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1932 con Eddie Tolan. Descartado del fútbol americano en la Universidad de Míchigan por ser negro, Tolan dedicó todas sus energías al atletismo, disciplina donde rompió varias veces los récords mundiales para 100 y 200 yardas. El apodado “Expreso de Medianoche” fue el primer corredor negro en tener éxito en las carreras de velocidad; se convirtió en el primer atleta de su raza en ganar medallas de oro en unos Juegos Olímpicos, cuando en la cita de Los Ángeles 1932 consiguió subir a lo más alto del podio en las pruebas de 100 y 200 metros.

Tolan fue el precursor de los corredores negros en el atletismo y sirvió de inspiración para que Jesse Owen se convirtiera en el atleta más famoso de los Juegos Olímpicos de Berlín 1932. Owen fue el primero en ganar cuatro preseas doradas en los 100 y 200 metros, además del relevo 4×100 y salto de longitud; con esta hazaña echó por tierra la intención del nazismo de ver a sus atletas arios derrotar a La Bala de Alabama.

En la Alemania nazi los aficionados hacían colas para obtener el autógrafo de Owen; y el propio atleta aseguró, hasta el final de su vida, que Adolf Hitler le dio la mano y se tomaron una foto antes de que el Führer abandonara el estadio, hecho que nunca fue comprobado. Lo verdaderamente cierto fue que en Estados Unidos ni siquiera recibió una carta de felicitación del presidente Franklin D. Roosevelt, quien tampoco invitó al medallista olímpico a la Casa Blanca.

La discriminación racial no es exclusiva de Estados Unidos. A comienzos del Siglo XX el presidente de Brasil, Epitácio Pessoa, quería blanquear a la selección de su país y era partidario de que los jugadores negros no defendieran al scratch en la Copa América de 1922. En otro ejemplo deportivo está el fracaso de Brasil en el Mundial de 1950, el cual fue achacado a los jugadores de raza negra, especialmente el arquero Moacir Barbosa, a quien culparon por la derrotar 2-1 ante Uruguay, evento deportivo recordado históricamente como El Maracanazo.

El supremacismo volvió a quedar en ridículo en 1958, cuando la selección mulata, comandada por Pelé, Garrincha, Vavá y Didí, dieron la primera Copa Mundial de Fútbol a la verdeamarilla. Un trofeo que volvió a levantar en Chile 1962 y repitió en México 1970 con El Rey Pelé como amo del juego. Esa selección multirracial de Pelé, Tostao y Rivelino convirtió el fútbol en un arte supremo y venció por goleada a quienes defienden la exclusión y el
racismo.

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