Los poliamorosos

POR MARÍA EUGENIA ACERO COLOMINE • @ANDESENFRUNGEN • ILUSTRACIÓN SOLÁNGEL ROCCOCUCHI 

 

“Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan”.
Jaime Sabines

Salí recientemente con un chico, que las serendipias del camino me trajo en ofrenda. Bastante guapo y culto, se veía como un buen partido. Sin mayores expectativas accedí a la cita, aprovechando la Filven y los días de flexibilización para quitarme el óxido del encierro. El tipo, un encanto: viajado, leído, estudiado, gracioso. “Este debe andar con varias todo el tiempo”, sospeché para mis adentros. Dicho y hecho. Al rato de haber entablado mayor confianza, el personaje me lanza la siguiente perla: “Soy poliamoroso. Yo no cosifico a la mujer: yo la amo y me entrego, pero apruebo que ella también tenga derecho de disfrutar con cuanto hombre le guste”. No supe cómo reaccionar, pero recordé a amigos míos que han experimentado con esta nueva modalidad erótica y afectiva, en la que el único pacto que une a la pareja es el de la lealtad, mas no exclusividad.

¿UNA NUEVA FORMA DE RELACIONARSE?

El poliamor es un neologismo que se usa para referirse a una relación amorosa y/o sexual, de manera simultánea, con varias personas, con consentimiento y conocimiento de todos los involucrados.

Las personas que se autodenominan poliamorosas, prácticamente, no rinden cuenta de su intimidad o no ocultan que están siempre abiertas a intimar con otras personas. Incluso, a mantener varias relaciones en paralelo. Dentro de esta propuesta social que trae el postmodernismo se puede hasta hablar de jerarquías en las relaciones poliamorosas. Esto es: la pareja legal, la o los amantes legales, amigos con derecho, aventuras casuales… y así sucesivamente. Dentro de la relación poliamorosa hay una comunicación abierta y ambos miembros de la relación de pareja saben que el otro tiene cancha abierta para conectar con otras personas.

Sin embargo, esta tendencia no está descubriendo el agua tibia. Las comunidades indígenas en Amazonas y Delta Amacuro siempre han tenido una posición bastante abierta en cuanto a las relaciones de pareja. En el Tibet las mujeres tienen derecho de tener varios maridos, y es harto sabido que en África y Medio Oriente es normal que los hombres tengan varias esposas.

TESTIMONIOS DE ESPECIALISTAS

“El poliamor es un planteamiento más allá de lo genital, de lo sexual. Es un planteamiento político, en relación a cómo se opta llevar el sexo entre unos y otros. El poliamor es aplicable tanto para gays como heterosexuales, trans… para todos. Cuestionamos la monogamia y cómo ha ido, de cierta manera, de la mano con el patriarcado. La mujer debe reivindicar su derecho natural a la poliandria, por el solo hecho de que debe llevar una criatura en su vientre por nueve meses. Eso le da el derecho de elegir quién puede ser el padre de ese niño. No necesariamente el poliamor es swinger u orgías. El 7% de la población mundial se está asumiendo poliamorosa”, así afirmó Alfonso Ossandón, periodista chileno de TeleSUR y poliamoroso confeso.
Tal vez el principal mérito de esta tendencia en boga resida en que hay sinceridad de parte de quienes la practican. Quien se meta en una relación con un poliamoroso sabrá que jamás tendrá fidelidad, mas sí lealtad de esa persona, y que si lo desea puede abrirse entonces a buscar también por su cuenta otras alternativas.

¿QUÉ TE CONVIENE MÁS?

Asumir esta forma de vida implica saber que estar muy acompañado, en el fondo, significa estar solo. En definitiva, el concepto de pareja desaparece y queda la amistad.

La cita con el galán poliamoroso fue linda. El pana me decía que tenía ganas de protegerme y que jamás me haría daño. Lamentablemente, no tengo el estómago para saberme una más del montón, así que preferí seguir mi senda tradicional y decirle adiós.

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