Artista británico-nigeriano Dinka Shonibare (2008)

Artista británico-nigeriano Dinka Shonibare (2008)

LA TRAMA COTIDIANA POR RODOLFO PORRAS

El Taller Experimental de Teatro (TET), bajo la dirección de Guillermo Díaz Yuma, realizó, en su sede en Los Chaguaramos, una temporada con la pieza de William Shakespeare Sueño de una noche de verano. El elenco está constituido por los egresados del último taller de formación dictado por el grupo.

La puesta en escena se trazó entre dos gradas enfrentadas, a manera de dos calles. Así lo dice el mismo Yuma cuando da la bienvenida al público.

Como suele ocurrir con estas puestas en escena de graduación, los desniveles actorales se hacen presentes. Sin embargo, la historia, contada íntegramente, está muy bien planteada; hay actuaciones que prometen un futuro de excelentes actores y es evidente que los que no alcanzaron para el momento del montaje un buen nivel lo harán más adelante, porque lo que sí se nota es una entrega y un esfuerzo serio: dos aspectos que son de más importancia que el talento natural.Volver a enfrentarse a esta pieza de Shakespeare, que no puede considerarse una rara avis, ya que está hartamente difundida, es un placer y una invitación a la reflexión.

Primero como estructura dramática, en la que varios conflictos, que en principio lucen aislados y dan la sensación de una estructura caótica, comienzan a enfilarse hacia una resolución común, que obedece a una única premisa y que se presenta como un conflicto central desgranado en varias subtramas. Lo segundo tiene que ver con ese tema filosófico, sicológico y poético, al mismo tiempo, que es el sueño. Hay una pregunta que subyace en la trama: ¿qué es sueño, qué es realidad? Y pareciera que Calderón de la Barca se propone responder 40 años después, en 1635: “La vida es sueño y los sueños, sueños son”.

Si nos colocamos en el entendido de las varias acepciones de la palabra en cuestión, podemos entenderla como sucesos desatados por nuestro inconsciente mientras dormimos y, también, como un anhelo o un recuerdo transformado por la memoria.

En la comedia de Shakespeare los sueños se diferencian de la realidad y se confunden con acontecimientos mágicos. En el drama de Calderón realidad y sueño se confunden, aun estableciendo la diferencia.

Estas dos piezas, que parecen debatir dos puntos de vista sobre el sueño colado en la cotidianidad, pueden darnos una pista de nuestra trama cotidiana.

Los venezolanos estamos frente a un asedio externo y a una voracidad interna que dificulta cualquier resolución. Se hace evidente que los sueños de libertad, los anhelos de sosiego no tienen una salida en la magia ni en el deseo pasivo, porque la vida es realidad, es esfuerzo y, eso sí, los sueños, sueños son.

ÉPALE 299

Artículos Relacionados