Los Tiburones estrenan sede… a patica del mar

Luego inaugurada la obra deportiva los fanáticos del equipo escualo ya no tendrán que ir a Caracas para ver a sus peloteros. La larga tradición beisbolísta venezolana alcanza un clímax con la inauguración del Estadio Fórum de La Guaira, donde el único equipo tradicional que nunca tuvo sede propia podrá engalanarse con sus hinchas al cobijo del Mar Caribe

Por Argimiro Serna / Fotografías Michael Mata

Como mal fanático que soy, una de las últimas proezas que recuerdo del beisbol fue aquel no hit no run de Urbano Lugo (hijo), pichando para el Caracas en el año 1987, contra los Tiburones de La Guaira. Revés que, aunque emblemático en la historia del beisbol venezolano, no opaca la magistral racha de 15 temporadas participando en round-robin (casi ininterrumpidas), con siete series nacionales coronadas gracias a aquella famosa “guerrilla” de Gustavo Polidor, Oswaldo Guillén, Argenis Salazar, Carlos “Café” Martínez, Raúl Pérez Tovar, Norman Carrasco, Andrés Espinoza, Alfredo Pedrique, entre tantos que no alcanzo a nombrar ahora. Todo amparado por aquella luminaria empresarial que fuera Pedro Padrón Panza, quien invirtió lo necesario para conseguir una de las mejores selecciones de la historia de la liga, desde que comprara todas las acciones del equipo que estrenó con nombre escualo en la año 1962 a partir de la disolución de los Licoreros de Pampero, nacidos seis años antes.

Después de una larga enfermedad que sufriera el gerente durante los 90 y de la muerte de sus herederos en la tragedia diluvial, el equipo escualo pareciera haberse sumergido en las profundidades, metafóricamente hablando.

Actualmente, la acción conjunta de un pueblo, inspirado por el gobernador Jorge Luis García Carneiro, puede cambiar ese panorama con una obra emblemática.

Planificación integral

La oriunda Iliani Hernández, periodista de la Gobernación de La Guaira, aunque caraquista, está muy enterada de los detalles y nos explica que el estadio se llama Fórum por un cambio de última hora por parte del mismo gobernador, quien prefirió no privilegiar ningún pelotero en particular para no herir susceptibilidades de ningún bando.

“Las primeras bases de la construcción fueron establecidas en el año 2012. Pero no fue nada fácil ya que, al ser zona limítrofe con el mar, se encontraron aguas subterráneas y grandes peñascos que requirieron ingenios complejos y períodos de prueba en cada fase. Eso, más los diferentes embates económicos conocidos por todos en los últimos años, ocasionó muchas suspensiones que retrasaron la obra, hasta que se retomó con ahínco durante el año pasado, por si los Tiburones ganan esta temporada, para que tengan su estadio”. A ver si Luis Villegas o Danry Vásquez mandan esa pelota a las profundidades, esta vez, literalmente hablando.

Tanto la expresión de Iliani como la del encargado de deportes, José Cardoso, hacen incapié en la dedicación plena del gobernador, adalid popular incontrovertible, tanto del estado que gobierna como de muchos venezolanos que reconocemos la vocación social y política que se evidencia en cambios estructurales propiamente dichos, acerca de los cuales la periodista guaireña nos aclara.

Un estadio frente al mar, único en el mundo

Autogestión para superar dificultades

“Si no fuera por la creación de empresas adoquineras, cementeras, de limpieza y de seguridad no hubiera sido posible la realización de esta y otras obras del estado en plena guerra económica”. No es difícil interpretar que si estudiamos esos ejes con atención, los mismos responden a una estrategia mucho más profunda que la simple propensión proselitista, cuya inercia tiende a absorber la capacidad de muchos funcionarios sin experiencia.

“Todo eso ha propiciado tanto el turismo, que ahora mucha gente prefiere venir aquí que a otros destinos de la zona centro-occidental”.

(Iliani Hernández)

La comunicadora social guaireña también señaló otros logros dignos de mención, como el nuevo muelle con tecnología de punta del puerto aduanero, que reduce las colas de trasporte pesado, liberando la vía pública en menos tiempo; los dos terminales de trasporte terrestre; el registro civil, que independiza a la población de las diligencias legales en Caracas; los corredores turísticos; una ampliación con relleno que dejó nuevas playas y protegió casas recurrentemente azotadas por el mar picado; una nueva pista en el aeropuerto de Maiquetía; cuatro elevados que resuelven los tradicionales embotellamientos en plenas zafras. “Todo eso ha propiciado tanto el turismo, que ahora mucha gente prefiere venir aquí que a otros destinos de la zona centro-occidental. Incluso, este diciembre hubo una afluencia tal que, por primera vez en mucho tiempo, había cola para bajar a La Guaira”, agrega nuestra joven informante.

A cinco minutos del estadio juegan los futuros beisbolistas

Algunos detalles técnicos

Una vez avanzados los ejes mencionados por Iliani como la seguridad, la vialidad y la limpieza para atender el esparcimiento, desarrollo y complemento urbano lúdico (indispensables, según todos los estudios recientes para el desarrollo cognitivo y emocional), el gobernador llamó a incorporarse a la planificación y ejecución de obras y actividades deportivas a José Cardoso quien, orgulloso fanático de los Tiburones, atiende el llamado sin dilación en julio de 2018 para vigilar el cumplimiento de normativas técnicas en la construcción.

Entre tales requerimientos están la estabilidad de la superficie, elevación del montículo y las medidas del terreno. “Nuestra participación se inició cuando se habían resuelto los retos de ingeniería: contamos con la asesoría de un representante de la Major League Baseball (MLB) para cubrir los estándares profesionales del estadio”, agregó José. “Una media que ronda entre los 390 y los 410 pies por el center field, manteniendo la simetría del diamante en los laterales. El club house cuenta con los requerimientos indispensables para la comodidad de los atletas, que incluyen duchas de agua fría y caliente, áreas de masajes y terapias y hasta una cocina que garantiza el cuidado nutricional, tanto de los equipos invitados como del home club”.

El diamante del nuevo Fórum de La Guaira apunta hacia Norte, donde hay sombra al mediodía

El presidente del Instituto de Deportes del estado La Guaira también nos informó que el estadio responde a los requerimientos más avanzados de comodidad para los espectadores, con sus ocho salas VIP, además del llamado búnker presidencial. Gradas para 15.000 visitantes, todas con asientos ergonómicos y resistentes, algunas con portatragos, pero todas diseñadas para resguardarse del sol y la lluvia en los ángulos laterales. Aunque completo en su área de acción deportiva, tanto el estacionamiento para 3.500 vehículos como otros aditamentos del complejo recreacional no están listos aún, pero avanzan a paso redoblado.

Lo único que todavía le falta a la estructura planificada son las gradas postreras para los fanáticos cazadores de pelotas jonroneras, que quedarían, precisamente, en todo el borde marítimo. Se espera para este año el término de todo el complejo.

Todo lo cual, junto a la noria recreativa a un lado del estadio, que solo espera la llegada de ingenieros chinos (coordinada por el gobernador García Carneiro en su último viaje a China), convertirá a la entrada de Macuto en el primer complejo recreacional y comercial integral con fórum de beisbol profesional a orillas del mar, hasta donde se sabe, no solo del país, sino del mundo entero.

En la entrada de Macuto es la cosa

Un sistema de obras movilizantes

Además de éste, también se ha inaugurado, durante la pasada zafra decembrina, el Complejo Deportivo de Mare Abajo, parroquia Carlos Soublette, de donde es nuestro orgulloso informante. Se trata de una comunidad icónica por su desamparo tradicional, que constituye un eje costero de aproximadamente 7.000 personas que ahora cuentan con vialidad fluida, un campo de softbol y beisbol menor (como semillero de portentos); canchas de fútbol, de balonmano y de voleibol de playa. “También se está desarrollando una atención especial a los atletas de alto rendimiento, como proyecto para una participación en los Juegos Deportivos Nacionales, programados para el mes de abril del presente año por el ministerio de Juventud y Deporte, donde se espera un aumento notable de la participación de nuestros atletas guaireños luego de la inversión en material deportivo de 150.000 euros en 23 disciplinas”, agrega con énfasis triunfador el funcionario encargado del deporte en el Litoral Central.

“Entre las disciplinas favorecidas por esta inversión se encuentran la natación, así como otras competencias de agua y mar, que corresponden a la naturaleza del estado; sin dejar de lado los deportes de combate como el boxeo, judo, taekwondo, con los que el estado ha logrado llevar atletas a la selección para la representación internacional”. Así, recalca que en otros campos, como el levantamiento de pesas, Julio Mayora es un orgullo local, de quien se espera una gran representación en los venideros Juegos Olímpicos Tokio 2020.

De esta manera José conjura el sentido de pertenencia del fanático guaireño para que asista, use, cuide y proteja sus instalaciones, inspiradas en esa fanaticada que espera ver resurgir de las profundidades a los acechantes con aleta en la final de esta temporada.

Vialidad para vehículos y cinta costera para transeúntes

El juego: una forma de resistencia cultural

Con todo, como sabemos, cada serie de beisbol venezolana ha amalgamado diferencias de manera genuina. Aunque siempre salta una que otra grosería, en general, el tono amistoso y lúdico de las reuniones entre antónimos beisboleros sirven como catarsis, reafirmación de identidad local, liberación de estrés, olvido de infortunios, competencia argumentativa o juego lingüístico, que viene siendo el consabido chalequeo, lo que se resume en una despotenciación de las antinomias sociales, que disuelve ese apestoso belicismo que hemos visto en acción durante cada guarimba.

El tono amistoso y lúdico de las reuniones entre antónimos beisboleros sirven como catarsis o juego lingüístico, que viene siendo el consabido chalequeo

Así, en cada temporada, los venezolanos sublimamos el principio de la guerra revirtiendo la intención del intransigente y acomplejado Benemérito, encargado de la importación del deporte originado en el Norte, con su fatídico “los musiús son los que saben”. El imbricado talento de hacernos de cualquier producción de otra cultura convierte la invasión cultural y la vergüenza étnica en una alquimia que explaya el disfrute y la comunión, sin hacer mella en una idiosincrasia maleable y, al mismo tiempo, incólume. Somos una gente que espera ávida cualquier aporte para incorporarlo a esta paz, que se siente al ver el mar que nos abraza.

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ÉPALE 355