florido

EN DIEZ MESES COMO DIPUTADO SE HA GANADO, DE SOBRA, UN LUGAR ENTRE LOS PERSONAJES MÁS NEFASTOS DE LA OPOSICIÓN. OPERARIO DE LA ESTRATEGIA INTERNACIONAL DE LA DERECHA, SE REÚNE A MENUDO CON LOS ENEMIGOS EXTRANJEROS DEL GOBIERNO VENEZOLANO. REEMPLAZO DE FACTO DEL SIQUITRILLADO TIMOTEO ZAMBRANO, SU MÁS RECIENTE HAZAÑA HA SIDO AMENAZAR A DIOSDADO CABELLO CON TORTURAS “CUANDO ESTEMOS EN EL PODER”

POR CLODOVALDO HERNÁNDEZ • CLODOHER@YAHOO.COM / ILUSTRACIÓN ALFREDO RAJOY

Luis Florido no es de los que ganan concursos de simpatía. Desde que llegó al primer plano de la escena política nacional, como parte del paquete (¡qué paquete!) de diputados de la mayoría opositora de la Asamblea Nacional electa el 6D, este hombre de 50 años, nacido en Lara, se ha mostrado como un auténtico impresentable.

No tiene el perfil característico de la neoderecha, pues está un poquito pasado de edad y su estampa lo acerca más al hosco estilo de Ramos Allup que al de los líderes millennials de Primero Justicia o de su partido, Voluntad Popular. Ha de ser algo del ADN, pues Florido viene de una familia de la godarria caroreña, esos señores feudales sobrevivientes a los cambios históricos, a los que algunos llaman “cara colorá”.

Dueños de hacienda desde tiempos remotos, los Florido conocieron una ola de prosperidad en la IV República, haciendo negocios con créditos de bancos del Estado, de esos que se pagaban (si es que se pagaban) “en largas y olvidadizas cuotas”.

La anterior denuncia es endógena. La ha formulado públicamente el alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, quien en algún momento de este intenso año causó conmoción confesándole al mundo
—cual “yo pecador”, y no era para menos— que el señor Florido es su primo.

Hasta hace poco, la relación familiar solo era conocida entre allegados de ambas ramas del clan. Hoy, meritoriamente, se le ubica como un ejemplo de las fisuras que la confrontación de modelos políticos (socialismo versus neoliberalismo) han generado entre parientes en los últimos 18 años. Sin embargo, la historia está aliñada también con ingredientes muy añejos de nuestra sociedad patriarcal y oligárquica.

Hace poco, el alcalde se sirvió explicar públicamente por cuál giro telenovelesco de la vida Florido y él tienen antepasados comunes. Resulta ser que Jorge Rodríguez, padre, el mártir de la Liga Socialista, el hombre que murió en 1976 a batazos, puñetazos, patadas y choques eléctricos en un calabozo de la “ejemplar” democracia representativa venezolana, era hijo natural de un godo caroreño.

Se trata de Pascual Florido, uno de esos típicos hacendados sementales que andaba por ahí regando hijos, aplicando lo que se conocía (y tal vez aún se conoce, vaya usted a saber) como “derecho de pernada”: el privilegio que tenían los propietarios de la tierra de aprovecharse sexualmente de las mujeres de la servidumbre o que vivían en sus grandes posesiones. Fruto de una de esas “travesuras”, Jorge Rodríguez, padre, vivió con su mamá en un rancho a la orilla del río Morere mientras en la casa de la hacienda crecían sus medios hermanos, entre ellos Vicente Florido, quien, a la sazón, terminó siendo el padre del impresentable que hoy nos ocupa. ¿Entendieron?

Y para continuar con los giros de telenovela, mientras Rodríguez demostró desde muy joven sus dotes de gran luchador social y, en consecuencia, tuvo su fulgurante vida así como terrible muerte, su hermano Vicente sacó a relucir los dudosos talentos de la rancia estirpe de la familia: durante el gobierno de Luis Herrera Campins fue designado presidente del Banco de Fomento Comercial de Venezuela, una de las varias instituciones financieras de aquellos años que fueron literalmente robadas, no por asaltantes enmascarados y armados hasta los dientes, sino por sus directivos encorbatados y perfumados.

“El papá del diputado Florido y sus compinches se quedaron con todos los reales, hasta el punto de que el banco debió ser intervenido —dice el alcalde, refiriéndose a su tío Vicente, aunque sin llamarlo tío—. Allí no dejaron ni las engrapadoras”.

EN SUS LARGAS Y COSTOSAS GIRAS POR ESTADOS UNIDOS, EUROPA Y AMÉRICA LATINA, SE HA REUNIDO CON ENEMIGOS PÚBLICOS DEL GOBIERNO DE VENEZUELA PARA IMPULSAR LA TESIS DE LA CRISIS HUMANITARIA Y CLAMAR POR LA INTERVENCIÓN DE FUERZAS EXTRANJERAS
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Bueno, y aunque el refrán en este caso suena irónico, ya sabemos que “lo que se hereda no se hurta”, de modo que el ahora diputado Florido ha demostrado su carga genética, referida a la habilidad para hacer plata mediante negocios con el Estado. Así consta en el Servicio Nacional de Contrataciones, donde figura como propietario-accionista de la empresa Servifood, que surte a comedores universitarios en Lara.

“También aparece como director y secretario de una empresa registrada en Panamá, llamada Fitco Manufacturing, que compra con sobreprecio productos químicos, médicos y alimentarios que llegan a Panamá, para que luego sean comprados nuevamente por sus empresas, Servifood e Inversiones Caribe 2005, en Venezuela: la típica táctica del bachaqueo internacional, donde el sobreprecio, inflado por la compra y venta entre varias empresas de un mismo dueño, termina aumentando los costos del producto final”, añadió el alcalde Rodríguez, quien ha pedido a las autoridades que investiguen “los negocios turbios” de Florido.

En la confrontación con Florido la voz cantante por el lado Rodríguez la ha llevado, hasta ahora, el alcalde. Pero si se hace un análisis del rol que ha desempeñado el diputado contrarrevolucionario en el candelero político nacional en estos diez meses, puede afirmarse que su principal rivalidad ha sido con la prima, la ministra del Poder Popular para Relaciones Exteriores, Delcy Rodríguez. No en balde, el parlamentario ha sido uno de los agentes más destacados de la estrategia golpista en el plano internacional, es decir, uno de los adversarios más tenaces de la política exterior del gobierno de Nicolás Maduro, que ejecuta la canciller.

El rol de Florido en ese campo ha sido el que cabía esperar de un operario del ala de la oposición a la que pertenece: pirómana en el accionar político, neoliberal radical en el económico. Así, ha ido por el mundo denunciando al Gobierno venezolano como violador de derechos humanos, al tiempo que intenta dinamitar las estructuras diplomáticas antiimperialistas y alternativas que ha creado o en las que se ha incorporado la Revolución venezolana. En sus largas y costosas giras por Estados Unidos, Europa y América Latina, se ha reunido con enemigos públicos del Gobierno de Venezuela para impulsar la tesis de la crisis humanitaria y clamar por la intervención de fuerzas extranjeras.

Para realizar esa disolvente función, Florido ostenta la presidencia de la Comisión de Política Exterior, Soberanía e Integración de la AN, cargo que le otorga rango institucional y que le permitió, además, serrucharle el puesto de Coordinador de Asuntos Internacionales de la Mesa de la Unidad Democrática al taciturno Timoteo Zambrano.

El episodio que permitió a Florido sacar finalmente de escena a Zambrano pasará a lo que, parafraseando a Jorge Luis Borges, podríamos llamar “historia universal de la infamia”. Resulta que el primo de la canciller se fue, junto a otros “diplomáticos parlamentarios”, por todo el Cono Sur a sostener encuentros con lo más granado de la derecha y la ultraderecha de esa región (que no es poco decir), gestionando nada menos que la suspensión y eventual expulsión de Venezuela del Mercado Común del Sur (Mercosur). Gracias a los virajes a la derecha que han dado (por las buenas y por las malas) Argentina y Brasil en los últimos tiempos, el lobby antipatriótico surtió efectos y, en la actualidad, el país se encuentra en un limbo muy particular dentro del mecanismo de integración del que legalmente tiene la presidencia pro tempore. Ya esa acción le daba suficientes méritos en el asunto de la antología de la infamia, pero resultó ser que había más. La acción corrosiva de Florido y su combo se extendió a lo interno de la MUD: el atildado ex adeco Zambrano tuvo un resabio de nacionalismo y rechazó la medida tomada por el cogollo de Mercosur contra Venezuela (así es, porque fue contra Venezuela), tras lo cual, en un alarde de lo que realmente se entiende en la oposición por democracia y libertad de pensamiento, fue botado de la Coordinación de Asuntos Internacionales. El cargo, de facto, está ahora en manos de Florido.

La condición de impresentable, que ya Florido se ganó de sobra en estos diez meses como diputado, quedó ratificada de un modo que hace pensar ya no en una ingenua telenovela, sino en una de esas series sobre asesinos en serie y torturadores expertos. En una rueda de prensa, el asambleísta acusó a Diosdado Cabello de ser el autor de las órdenes mediante las cuales al condenado Leopoldo López se le obliga a desnudarse diez veces al día. En un aparente arrebato, Florido dijo: “¿Qué estás buscando tú con eso, Diosdado Cabello? ¿Tú crees que cuando nosotros estemos en el poder no te podemos hacer lo mismo? Te podemos hacer cosas peores… pero nosotros no somos así, somos demócratas practicantes”. Y, para completar, recordó la forma injustificable como mataron “al padre de Jorge Rodríguez” (tampoco le dijo tío). A algunos de quienes lo oyeron tal vez les haya parecido un tardío pésame para sus primos Jorge y Delcy, pero los no tan ingenuos lo entendieron como la amenaza de un déjà vu.

ÉPALE 199

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