ÉPALE263-LUIS GUILLERMO GARCÍA A

MIEMBRO DE UNA GENERACIÓN DE PERIODISTAS ACUCIOSOS, VIVIÓ LOS ACONTECIMIENTOS DEL 4F CON EL ANTECEDENTE DE HABER INCOMODADO A LOS MÁS “ILUSTRES” JERARCAS DE LA CUARTA. JAIME LUSINCHI NO LO PODÍA NI VER

POR MARLON ZAMBRANO • @MARLON ZAMBRANO

Como periodista, a Luis Guillermo García lo caracteriza ser ladilla. Con esta afirmación pretendemos hacerle un halago, pues nos referimos a la molestia que significa para el entrevistado —más cuando tiene algo que esconder— encarar a un entrevistador incisivo, acucioso y hasta insidioso. Con él aprendimos, mientras duró su estrella en los medios, el ejercicio embriagante de repreguntar. Hay que aclarar que a casi ningún personaje público, más si gravita en torno al poder, le gusta que le insistan, pues ello implica duda y la duda entraña oscuridad.

Eso fue lo que le pasó a Jaime Lusinchi, presidente de la República durante el período 1984-1989, cuando Luis Guillermo lo enfrentó con unas cuantas preguntas insolentes, que sacaron al entrevistado de quicio mientras revolvía un güisqui con el dedito que luego posó frente a su cara, para lanzarle frente a la cámara que grababa una frase que quedó para la posteridad: “A mí tú no me jodes”.

Como reportero en Radio Caracas Televisión

Como reportero en Radio Caracas Televisión

Luis Guillermo, en definitiva, es acucioso y, por lo tanto, incómodo. Cuando uno lo veía entrevistar (ahora disfruta de la “calma chicha”, desde Mérida) no podía evitar removerse del asiento de pena ajena, viendo al entrevistado desenmascarado que titubeaba al responder.

El 4 de febrero de 1992 Luis Guillermo cubrió los acontecimientos del golpe trabajando como reportero de comunidad para RCTV. “Tras evaluar la situación en las primeras horas del amanecer, y buscando instrucciones de los gerentes del canal —cuenta—, fui para allá a media mañana y me enviaron al Congreso Nacional para cubrir la sesión especial que se dio tras la captura de Chávez y sus compañeros. En el Parlamento me tocó presenciar las criminales expresiones del acaudalado senador y manipulador del Poder Judicial David Morales Bello (AD), quien pedía en tono agresivo y destemplado que se le diera ‘muerte a los golpistas’; en ese mismo escenario escuché al expresidente y senador vitalicio Rafael Caldera (Copei) reconocer los errores de ese sistema político, del cual él formaba parte, que propiciaron el hambre de la gente, el Caracazo y esa fallida rebelión militar; también allí, en consonancia con las palabras de Caldera, el diputado Aristóbulo Istúriz (entonces Causa R) enérgicamente asomaba sus propuestas socialistas para enfrentar la situación de crisis nacional”.

—¿EL “A MÍ TÚ NO ME JODES” HABRÁ ESTIMULADO LA INDIGNACIÓN?

—Como consecuencia de esa acción periodística, a veces cargada de audacia, desafíos y creatividad frente a la censura que el poder económico-político imponía, se presentaron situaciones como la suscitada conmigo en torno a la figura del corrupto Jaime Lusinchi (AD), quien con su prepotente y arrogante desquiciamiento, y pretendiendo intimidar al periodista que lo provocaba, dijo una interesante cantidad de verdades en torno a cómo los poderes económico-mediáticos de la familia Phelps-Bottome-Granier (Grupo 1BC-Radio Caracas TV) y de Gustavo Cisneros (ODC-Venevisión, entre otras grandes empresas) competían para presionar a los gobernantes de los partidos esclavos del capitalismo en procura de beneficios mercantiles que les permitieran  enriquecerse aún más.

Del “A mí tú no me jodes” al Mukumbarí su trayectoria ha sido intensa

Del “A mí tú no me jodes” al Mukumbarí su trayectoria ha sido intensa

—¿LLEGASTE A TENER ALGÚN CONTACTO PREVIO CON ESE MOVIMIENTO CÍVICO-MILITAR?

—Lamentablemente no, creo que un primo estuvo vinculado, pero no puedo hablar de él porque ya murió y nunca me lo comentó directamente; sospecho que él y otras personas del movimiento cívico-militar no se arriesgaron a involucrar a gente que no estuviera identificada políticamente de una forma clara, para evitar delaciones o filtraciones; imagínate, yo trabajaba en Radio Caracas Televisión, no creo que les hubiera parecido conveniente asomarme la idea; es más, presumo que en ningún momento alguien pudo haber sugerido mi nombre para participar de los eventos del 4F, aunque me hubiera sentido honrado.

“PASADO UN TIEMPO, ME EMPEZARON A LLEGAR ALGUNAS CARTAS DE CHÁVEZ DESDE SU PRISIÓN, NO SÉ CUÁNTAS Y NO SÉ QUÉ LAS HICE, PERO SÉ QUE ERAN LAS MISMAS QUE LES ENVIÓ A VARIAS PERSONAS”

—¿Y POSTERIORMENTE?

—Pasado un tiempo, me empezaron a llegar algunas cartas de Chávez desde su prisión, no sé cuántas y no sé qué las hice, pero sé que eran las mismas que les envió a varias personas, como a Enrique Ochoa Antich (del MAS, entonces), por ejemplo, quien sacó un librito publicando esas cartas, las mismas que yo recibí, con las cuales Chávez estaba buscando motivarnos con su causa. Después, cautelosamente y con recelo, fui a algunas reuniones a las cuales me invitaron personas de mi afecto, donde se promovía la figura de Chávez como líder, pero no lograba avanzar en mi acercamiento; incluso, una vez lo entrevisté (con su chalequito vino tinto) en un programa de radio que yo tenía en Guarenas, donde hasta un astrólogo le leyó su carta astral, tras lo cual uno de sus acompañantes me dijo que el Comandante me invitaba a participar del Movimiento Quinta República (MVR), lo cual decliné, porque quería como periodista mantenerme independiente de cualquier expresión partidista.

Como hombre de familia

Como hombre de familia

—¿HAY UN ANTES Y UN DESPUÉS DEL PERIODISMO EN VENEZUELA TRAS EL 4F?

—La irrupción de Chávez, con su genio comunicacional y su acción política-gubernamental, permitió acelerar la transformación y dialéctica de los procesos comunicativos, mediáticos, informativos, periodísticos, propagandísticos y hasta publicitarios; los poderes económicos, que siempre han controlado los medios de difusión —¿disfunción?— de mensajes para estimular el patrón de consumo capitalista, incrementaron su agresividad discursiva y sus estrategias para condicionar a los perceptores en contra de la propuesta socialista bolivariana de Chávez y en favor de sus mecanismos mercantilistas. En esa “batalla de ideas” los periodistas, quienes también integramos la clase trabajadora, lamentablemente, entramos en la vorágine de la oferta y demanda, en este caso laboral, y tomamos posiciones de acuerdo con nuestra percepción e interpretación particulares para resguardar nuestros naturales intereses socio-económicos personales, y eso irremediablemente conduce a una discusión íntima y social sobre la pertinencia o no de los valores y la ética en el ejercicio del periodismo, sobre todo si reconocemos que es un recurso de los poderes económico-políticos en el campo mediático para el posicionamiento de mensajes orientados a alinear, o alienar, a los perceptores en favor o en contra de sus expectativas. De acuerdo con eso, cada periodista debe decidir cuál es la trinchera que debe y/o puede asumir para mantener su dignidad y compromiso social sin morir en el intento, así como resguardar su integridad física, familiar y patrimonial; definitivamente eso es un desafío existencial, sin duda.

“ESE ESTILO NO AGRADA MUCHO A QUIENES ASUMEN QUE SUS IDEAS, DECISIONES Y ACCIONES SON INMODIFICABLES Y NO DEBEN SER CUESTIONADAS Y, POR TANTO, ENTIENDO QUE ALGUNOS SE INCOMODAN”

—¿INCÓMODO EN LA CUARTA Y EN LA QUINTA?

—Creo que soy un periodista provocador para tratar de aproximarme a la verdad, con la intención de ayudar a encontrar beneficios a la sociedad, y especialmente para quienes más necesitan ser beneficiados, debido a sus debilidades. Esa provocación la ubico en el método dialéctico de la confrontación de ideas, como instrumento para percibir mejor e interpretar de manera amplia las variables disponibles que se observan en la realidad, desde donde se deben elaborar mensajes que propicien reacciones detonadoras de más ideas para transformar positivamente a los pueblos. Ese estilo no agrada mucho a quienes asumen que sus ideas, decisiones y acciones son inmodificables y no deben ser cuestionadas y, por tanto, entiendo que algunos se incomodan, es decir, sienten perturbada su zona de confort; pero ese es parte del desafío de este oficio, ayudar a buscar la verdad, aunque duela…

ÉPALE 263

Artículos Relacionados