POR HUMBERTO MÁRQUEZ / ILUSTRACIÓN L. “RAZOR” BALZA

ÉPALE246-BOLEROOtro bolero de despedida es “Luz de luna” de Álvaro Carrillo: Yo quiero luz de luna / para mi noche triste; / para pensar divina / la ilusión que me trajiste. / Para sentirte mía, / mía tú como ninguna, / pues desde que te fuiste /no he tenido luz de luna. Es un canto desgarrador que, en voz de Javier Solís, le tumba la empalizada a cualquier humanito arponeado por desamor. Yo siento tus amarras /como garfios, como garras, / que me ahogan en la playa / de la farra y del dolor / Si llevo tus cadenas a rastras / en la noche callada / que sea plenilunada / azul como ninguna.

Sobre plenilunada, un toque poético de Carrillo, cuenta su hijo Mario que “el poeta Octavio Paz, quien se declaraba admirador de mi padre, acerca de esta letra me dijo que él había investigado el uso de la palabra ‘plenilunada’ a raíz de que la escuchó en la canción, y por más que buscó un antecedente no encontró su uso, ni en música ni en poesía. De hecho, no existe en el diccionario como adjetivo. Lo que existe es ‘plenilunio’, que hace referencia a la luna llena. Así es que, según Paz, ‘plenilunada’ es un aporte de Carrillo a la poesía en español”.

En anterior entrega decíamos que este bolero surgió de una apuesta que hicieron Álvaro Carrillo y José Alfredo Jiménez. En la que José Alfredo componía un bolero y Álvaro Carrillo una ranchera, de allí surgieron “Si nos dejan” y “Luz de luna”. Sin embargo, existe la versión según la cual “Luz de luna” surgió en una celda de la Escuela Nacional de Agricultura, donde el estudiante Carrillo fue recluido por desacatar una petición del rector, quien lo invitaba a sus fiestas para que le cantara. Por esos días conoció a una muchacha que fue a visitar a uno de sus hermanos y quedaron de salir juntos el viernes por la noche, pues ella se regresaría a su pueblo el día siguiente. El rector, viendo la negativa, lo sentenció entonces y le dijo que se iba a quedar por la buena o por la mala, así es que decidió arrestarlo por desacato y lo encerró en una celda para castigo, con guitarra y todo. Y así le escribió: Si ya no vuelves nunca, / provincianita mía, / a mi celda querida /que está triste y está fría, / que al menos tu recuerdo / ponga luz sobre mi bruma, / pues, desde que te fuiste, / no he tenido luz de luna.

ÉPALE 246

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