POR HUMBERTO MÁRQUEZ / ILUSTRACIÓN JESSICA MENA

ÉPALE286-BOLEROSNo recuerdo qué mujer sucumbió ante este bolero que puse tanto, a lo mejor fueron varias. En esos tiempos el amor abundaba, tanto que el amor, los boleros y los poemas se reciclaban. Los primeros dos versos son matadores: Estando contigo me olvido de todo y de mí / parece que todo lo tengo teniéndote a ti. Por eso Madrigal, ese bolerazo del portorriqueño Felipe Rosario Goyco, “Don Felo”, es, para mí, una confesión de nostalgias a estas horas de mi vida, cuando todo ya está casi consumado, así los deseos y las esperanzas se mantengan y me identifique tanto con Al Pacino en Perfume de mujer, a excepción de su habilidad para bailar el tango y sus tendencias suicidas; aunque sí como defensor de tesista y de viejo enamorado; aunque no como general del Ejército, que hasta pude serlo por haber estudiado en el Liceo Militar Jaúregui, de donde me fugué, jejé.

Madrigal lo interpretó en los años 50 el puertorriqueño Charlie Figueroa con el título de Estando contigo. Danny Rivera la revivió en los 80, años en que fue un verdadero palazo de sintonía radial y de muchas maravillas sentimentales en toda América Latina. Según Orlando Ramírez-Casas, el bolero “Madrigal”, cuyo título original fue “Estando contigo”, fue atribuido a Sindo Garay, y no fue el único episodio de confusiones autorales. Ramírez-Casas nos cuenta: “Resulta que Don Felo compuso, también, otro tema famoso y de singular belleza con el título original Desde que te fuiste, que fue cambiado por Peronet e Izurieta cuando lo grabaron en La Habana por el título de Cuando vuelvas y, como todo lo del pobre es robado, fue falsamente atribuido a Rafael Hernández, compatriota de Don Felo”.

Como decía al principio, me pasó algunas veces, y me sigue pasando: Una rosa en tu pelo parece una estrella en el cielo / y en el viento parece un acento tu voz musical / y parece un destello de luz la medalla en tu cuello / al menor movimiento de tu cuerpo al andar. / Yo a tu lado no siento las horas que van con el tiempo / ni me acuerdo que llevo en mi pecho una herida mortal.

ÉPALE 286

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