POR HUMBERTO MÁRQUEZ / ILUSTRACIÓN JESSICA MENA

ÉPALE265-BOLEROSEn realidad debemos decir Manha de Carnaval porque es una de las canciones brasileñas más conocidas, compuesto por Antonio Maria y musicalizado por Luiz Bonfá para la película del año 1959, Orfeo negro de Marcel Camus basada en la obra teatral Orfeu da Conceição del poeta y también músico Vinicius de Moraes, y es una adaptación del mito griego de Orfeo al ambiente del carnaval brasileño.

“Mañana de carnaval” es una mezcla de bolero por la saudade que inspira con un lejano aire de bossa nova. No en vano Joao Gilberto, uno de los creadores del bossa estuvo vinculado a la película, y de él quedó una gran versión que escuchamos anoche en A mí me pasa lo mismo que a usted, esa tertulia radial para todos aquellos que sufren o gozan el amor que llega a sus corazones, por el canal informativo de Radio Nacional… (verga, era muy tentador no meter la cuñita, jejé), y escuchamos también a quien era su esposa en el año 1959, año de creación de la Manha, Astrud Gilberto, cantante brasileña de bossa, samba y jazz, de padre alemán y madre del Brasil, cuyo nombre de soltera era Astrud Weinert, y se quedó con el “Gilberto” de Joao, porque ya era el nombre artístico que había pegado con Stan Getz. Sin olvidar, por supuesto, la versión con Natalie Cole, cantante estadounidense de jazz, soul y R&B, hija del legendario Nat King Cole y la exprimera cantante de la Orquesta de Duke Ellington, Maria Hawkins Ellington… ¡Una pelusa de pedigrí!… ¡Dígalo ahí, Roberto Malaver!… y para seguirte contando que la escuchamos con Gal Costa, María Bethania y Pavarotti, a vos que te gusta lo clásico, y la que más me sorprendió fue la de Frank Sinatra y la guitarra de Tony Motolla, en un concierto en Buenos Aires. ¡Vergación, primo!

Yo me enamoré de ella (de la Manha digo, jejé) en versión de Eddie Palmieri del disco Mambo con conga es Mozambique, en la gran voz de Ismael Quintana, sin desmeritar el trombón de Barry Rogers, que va serpenteando la melodía de principio a fin, por supuesto sobre el piano maravilla del “Sapo” Palmieri, mi pana del alma… otra cuñita más, jajajá.

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