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POR MALÚ RENGIFO • @MALURENGIFO / FOTOGRAFÍAS MICHAEL MATA

ÉPALE251-PICHON 4Van más de 80 años desde la demolición de la cárcel La Rotunda y todavía la plaza La Concordia es asociada con ese lugar donde se torturó y asesinó a los presos políticos de la dictadura gomecista. Digo esto no tanto como dato histórico sino para que usted se pueda ubicar geográficamente, porque a unos metros del lugar donde estuvo aquel sitio de horror, en la esquina Hospital, al noroeste de la plaza, abrió sus puertas en mayo de este año un comedero de cachapas bien sabrosas, que ha impactado de manera positiva en la dinámica de una zona residencial donde los establecimientos de comida dignos de recomendación no abundan.

ÉPALE251-PICHON 1Estamos hablando de K’chapa Manía, un localcito muy sencillo, muy modesto, limpio y aireado cuyo plato principal son las cachapas tradicionales, aunque a veces tienen unas hallaquitas de chicharrón bien aliñadas, que para mí son la vedette subestimada de la oferta del local.

Desde sus inicios, hace cinco meses, hasta la actualidad K’chapa Manía ha sido visitado masivamente por la gente de la zona. Cuenta Yoselín Caraballo, gerente del establecimiento y esposa de uno de los cuatro socios que apostaron por el maíz como vía para llegar a nuestras barrigotas —y darse colita hasta nuestros corazones—, que el mismo día de la inauguración se formó una fila enorme de gente atraída por el aroma dulce a maíz tibio, por lo que pronto decidieron contratar más personal para poder satisfacer la creciente población de ávidos comensales catadores de cachapa.

Así es: con frecuencia puede observarse el establecimiento rebosante de gente, y en horas pico el bullicio puede llegar a ser un obstáculo para aquellos a quienes les gusta comer en silencio y paz, pero le prometo que vale la pena superar esos obstáculos y esperar con paciencia mientras llega el momento de degustar una muy agradable cachapa de verdadero maíz, como pocas quedan en esta ciudad atestada de cachaperos que creen que somos medio pendejos o, lo que es lo mismo, que no sabemos diferenciar entre una cachapa de maíz tierno y una de esas gomosas de harina precocida con colorante amarillo veneno. No, señores, en K’chapa Manía las cachapas son de verdad-verdad.

El jojoto lo traen de Valencia, el queso de San Sebastián y el cochino de Los Teques. El equipo hace esfuerzos por conseguir proveedores que ofrezcan precios razonables y así mantenerse como lo que siempre quisieron ser: “Un lugar para comer bueno, bonito y barato”, dice Yoselín. Así es: este espacio se configura como una alternativa de muy bajo costo para comer sabroso y saludable, aunque, valga la sugerencia, el grosor del queso no debería seguir disminuyendo.

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