DE PEDRO CHACÍN / ILUSTRACIONES L. “RAZOR” BALZA

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CÓMO RECONOCERLAS

Distinguirlas por alguna manera de vestir en especial es sumamente difícil. La mayoría de las intelectuales se viste conservadoramente, se pintan las uñas, los labios, se ponen delineador sobre los ojos, usan medias de nailon, y casi todas llevan anteojos así no padezcan de la vista. Es decir, de lejos pueden confundirse con una de esas chamas buenotas que trabajan en un banco. Es prácticamente imposible estereotiparlas por fuera, justamente porque son los seres humanos más empecinados en destruir a los estereotipos. De tal manera que son mujeres diferentes. Y de ser tan diferentes se han convertido en un grupo que se diferencia clarito del resto: “Allá van las diferentes” y se distinguen como si fueran tres cebras en el bulevar de Sabana Grande, sitio de Caracas que suelen patear, alternando con incursiones fugaces a uno que otro tugurio.

Son habitantes de botiquines y pubs de modas y usted las puede conseguir desde el Lobster Bar del CCCT hasta El Maní es Así de la Solano, pasando por el Adelia, el O’ Gran Sol, el Callejón de la Puñalada, La Vesubiana y el Gran Café. Nótese que siempre hablamos de ellas en plural, y es que esta es otra de sus características resaltantes: suelen andar en bandadas o piquetes de dos, tres y hasta cuatro intelectuales. Es tan seguro como darle un palo al suelo, que cada vez que usted vea a tres tipas solas en una tasca o botiquín sabanagrandino, la mayor probabilidad es que pertenezcan a ese exquisito grupo femenil de las intelectuales.

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CÓMO ENTRARLES

Esta es otra complicación que suele surgir con esta especie: debido a la manera violenta de sus neuronas hacer sinapsis, es decir, de pensar, han descubierto algo que ni siquiera a las feministas se les había pasado por la cabeza: que los hombres son prescindibles en todos lados, excepto en la cama. Por lo tanto, con eso de hacerle ojitos de mesa a mesa en una tasca, no va lograr más que rayarse. Seguro que provocará en ellas comentarios como este: “Mira al imbécil. Ahora una no puede salir a tomarse unos palos tranquila, porque tiene que aguantar a estos idiotas”.
A las intelectuales es mejor pescarlas en cualquier congreso, seminario, clase magistral, martes selecto, inauguración de exposición o cuanta vaina culturosa usted se encuentre. Ahí las puede entrompar, pero no se le ocurra hacerle algún requiebro amoroso, así lo que esté viendo sean los dibujos eróticos de Pedro Centeno Vallenilla. Mientras esté ahí, hable, por ejemplo, de pura estética, del trazo firme y seguro de don Pedro, es decir, full art.

Luego del concierto, obra de teatro, martes clásicos, foro o coloquio en donde la haya capturado, sí puede invitarlas a echarse unos palos porque, eso sí, beben como unas cosacas. En la barra de un bar, en lo que un cronista de boxeo llamaría el infight, a corta distancia, es donde usted puede hacer un excelente papel.

CÓMO SEDUCIRLAS

levante 04Con las intelectuales usted tiene una ventaja adicional que con el resto de las mujeres: no necesita ser buenmozo. Cual si tuvieran la vista de rayos X de Superman, ellas se la pasan calibrando a los hombres por cómo son por dentro, a lo que califican con el curioso eufemismo de “belleza interior”. Si usted es, por ejemplo, un gordo, no va a tener que pasar por la angustia de estar metiendo la barriga toda la noche durante la primera cita. Claro, si usted está bueno, eso siempre será mejor.
Invítelas a un bar tranquilo, con una buena barra, que le permita a ella cotorrear con tranquilidad. Les encanta hablar y algunas lo hacen de tal manera que desesperan. Para este tipo recomendamos llevar, por si acaso, unos tapones de goma para las orejas, que se los puede poner discretamente en una idita al baño, que son frecuentísimas en noches de palamentazón. Luego, bastará con que usted asienta, sonría y diga “exacto” de vez en cuando a la cháchara interminable. Por lo menos no tendrá que calársela y, mientras tanto, puede aprovechar de pensar en sus propios asuntos o en las cosas que tiene que hacer mañana.

De todas maneras, usted se la va a levantar es con un poema. Las intelectuales adoran la palabra escrita, y si es la expresión sublime de la misma, la poesía, sencillamente son tan frágiles que no lo pueden controlar. Eso sí, espere a que cada quien se haya echado por lo menos cuatro palos. Hay un amigo mío, sexólogo de la vida, quien afirma que no hay mujeres incogibles sino sobrias.
Ahora bien, no puede hacerles un poema chimbón, ni copiarse uno de otro autor por más desconocido que sea, como podría hacerse con, por ejemplo, una deportista. Con las intelectuales se corre el riesgo de que hasta hayan dictado una charla sobre el supuesto poeta desconocido que usted se fusiló. Ser descubierto in fraganti en un plagio bastará para que la nena le diga adiós para siempre.

MÉTODO PARA HACER POESÍA DE VANGUARDIA

levante 03Por lo tanto, tiene usted que hacer un poema. Pero, calma, no se ponga así, no se angustie, siga leyendo. No le estamos pidiendo que se convierta en William Osuna, Rafael Arraiz Lucca o Pablo Neruda. Lo único que tiene que hacer es escribir un poemita no muy largo, que ni siquiera tiene que estar dedicado a ella. Sólo dígale que ella se lo inspiró y es suficiente. Pero eso sí, el poema tiene que ser muy bueno.

Como sabemos que usted no es poeta, porque si lo fuese no habría llegado a esta parte de la crónica, le vamos a enseñar un método poemas vanguardistas cojonudídimos.
Agarre un Larousse de esos normales y ábralo al azar. Cierre los ojos sobre la página y apunte una palabra. Yo mismo lo estoy haciendo ahora para que usted vea cómo es. A mí me salió la palabra “urdimbre”. Repita la operación varias veces hasta conseguir unas diez palabras y vaya anotándolas. En mi caso obtuve los siguientes vocablos: “urdimbre”, “rostro”, “desconcierto”, “fálica”, “súbita”, “metafísica”, “próximo”, “imposible” y “luciérnaga”.
Ensaye varias veces ordenando y reordenando las palabras hasta conseguir unos troncos de versos de poesía vanguardista. Fíjese los que se pueden hacer con la selección hecha por mí:

Frente a la urdimbre
metafísica de tu desconcierto
me acerco a tu rostro
luciérnaga fálica e imposible.

O bien este otro:

Luciérnaga metafísica
rostro de urdimbre fálica,
imposible, súbita,
hecha de desconcierto.

Con un solo poemita así ya tendrá el mandado hecho. Si hace dos ni se diga, y si hace tres a lo mejor se enfiebra y se gana la bienal Ramos Sucre de este año.

Una última cosa: haga la especie de Scrabble literario que le acabamos de enseñar en su casa, construya el poema, apréndaselo de memoria y luego escríbaselo a la intelectual en una servilleta en un bar. La espontaneidad las asesina. Usted les va a parecer un tipo auténtico.

Publicado en Letras, agosto de 1991

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