DE PEDRO CHACÍN / ILUSTRACIONES HENRY ROJAS

Manual del levante p31

CÓMO LEVANTARSE A UNA PERIODISTA

Luego de una fugaz incursión por los estereotipos (intelectual, feminista, artesana, casada y deportista), nos planteamos un reto interesante: El manual del levante por profesiones. Si las investigaciones rinden sus frutos, en los próximos números publicaremos las estrategias más asertivas para levantarse a una abogada, a una médica, a una ingeniera de sistemas, a una arquitecta y así sucesivamente. Comenzaremos, por supuesto, con el renglón donde creemos tener mayor experiencia, por razones más que obvias: cómo levantarse a una periodista, ese grupo de mujeres que adoran, como nadie, un tubazo.

Manual del levante p32CÓMO RECONOCERLAS

Este es un punto bastante comprometedor en el asunto: las periodistas, cual Zelig textiles, suelen vestirse de acuerdo a la fuente en la cual trabajan. Por ejemplo: si cubren finanzas, usan el ejecutivísimo atuendo de blazer y falda, tacones y medias. Si trabajan en deportes, monos y zapatillas son su indumentaria. Cuando vea a alguna supersincréticamente ataviada, con zapatos de raso y tejido, un suéter de Margarita Zingg y pantalones de Mayela Camacho, todo junto, ésa es una de sociales. También, suelen identificarse porque tienen en un perchero en su cubículo, una pinta full lentejuelas por si acaso les sale un trabajo no planificado.

Manual del levante P33Si cubren eso que llaman “sociedad” en algunos periódicos, y que no es otra cosa que todos los pobres del mundo, las colegas suelen vestirse igual de zarrapastrositas, como cualquier habitante de barrio marginal. De tal manera que son tan numerosas que es imposible detectar, por su vestimenta, cuándo estamos en presencia de una comunicadora social…. hasta que abren la boca: cuando vea a una mujer diciendo barbaridades a una velocidad sorprendente y, lo que es peor aún, con cara de saber lo que está diciendo, y un bojote de personas asombradas oyéndola, no tenga duda: ésa es una periodista.

DÓNDE ENCONTRARLAS

Las de El Nacional las consigue usted en El Capitán, al frente del periódico, y, cuando acaban de cobrar, en los chinos de la Baralt. Las de El Diario… comen con frecuencia en el restorán Montecristo, aunque no sé dónde se echan palos. Las de El Globo en El Samar, al lado de la Sinagoga; las de Economía Hoy solían ir a El Arenal, y ahora que lo cerraron se desparraman por toda La Candelaria. Las de Últimas Noticias van a los bares de la esquina de El Cuño y la esquina de Maturín; las de El Universal se diseminan por la avenida Urdaneta; y las pocas reporteras de France Press en El Quijote, al lado del Banco Consolidado en la misma avenida. Las de 2001 dicen que no beben. Después de las 12 de la noche se amontonan todas en los botiquines de Sabana Grande, como el O’ Gran Sol y Tío Pepe.

CÓMO ENTRARLES

Aquí de nuevo la cosa es por fuente. Si la fablistana de sus desvelos se ocupa de la fuente diplomática, no debería intentar levantársela hablando de cotidianidades locales. Si a una periodista de este renglón usted le dice, para entablar una conversación, por ejemplo, pensando en Claudio: “… y el negro se jodió”, ella le responderá con todo un desacertado análisis sobre Jagan, el negrito que es presidente de Guyana. Y ahí sí que usted se fregó, porque una de las costumbres de las periodistas —entrevistadoras al fin— es, luego de lanzar su perorata desconcertante, requerir su opinión al respecto, y, dígame usted, sin que sea mi intención ofenderlo, ¿qué carajo sabe usted de Jagan?

Lo más sano entonces es ubicar la fuente en la cual trabaja su comunicadora y meterse algún puñalito al respecto, para poder lanzar una que otra frasecita impactante que llame la atención de la colega. Vea los siguientes ejemplos: “Mi opinión es que la Iglesia se ha separado del pueblo, cuando debería estar a su lado. Luchar por los marginales es la esencia del verdadero Evangelio”. Todas las que cubren la fuente alzarán una ceja, interesadas, al verle opinar al respecto. Muy probablemente entablen conversación con usted y le presten un libro de Frei Betto o la publicación completa de las conclusiones de la Conferencia Episcopal de Puebla, QUE DEBERÁ LEERSE ÍNTEGRAMENTE si quiere tener alguna vida en el asunto. Yo tengo un amigo, tan perseverante en su decisión, que persiguió a una combativa periodista, de barricada en barricada, de barrio en barrio, por seis meses, hasta que logró sus objetivos. Un día me lo encontré y me comentó que en ese momento era miembro activo de los comités de solidaridad con Nicaragua, con El Salvador, con Panamá, que estaba aplicando para el de Bosnia-Herzegovina; que era un militante más del comité pro acueducto del barrio Las Torres de La Vega, de la escuela popular de Nueva Tacagua, del Comité de Solidaridad con los presos del 4-F, de la Coordinadora Popular de Movimientos, y así como de 20 comités y agrupaciones más que no recuerdo. Yo le dije: “Caramba llave, ¿y no crees que estás exagerando?”, a lo que él me respondió con la frase del Che sobre aquello de “temblar de indignación cada vez que hay una injusticia en el mundo”. Me di cuenta que mi amigo era un caso irreversible, imposible de rescatar para una vida normal. Supongo que ahorita mismo debe estar con su catira periodista en una manifestación en defensa de los derechos de alguien. Me despedí apresuradamente de él cuando intentaba venderme un bono de 500 bolos contra el bloqueo económico a Cuba.

En resumen, con las periodistas hay que estructurar un discurso de acuerdo con la fuente. Para averiguar cuál es pregúntele cómo les fue hoy, Manual del levante P34si responden: “¡Ay, ese Tinoco es insoportable…!”, trabaja en el “Cuerpo D, Economía”. Si la invita a comerse una pizza en Sabana Grande y le dice: “Yo no puedo comer en Sabana Grande, el espectáculo de los niños pidiendo dinero me abofetea”, ésa es del “Cuerpo C”. Si no salen de la Margot Benacerraf y arrugan la cara cada vez que usted las invita a ver una película de Schwarzenegger o “Rocky 50”, son de “Arte”. Y, finalmente, si usted está llenando un crucigrama y les pregunta: “Pequeño, afinado y exitoso, de ocho letras”, y ellas dicen, sin pensarlo dos veces: “Montaner”, son de “Farándula y Espectáculos”. Hay otras fuentes: “Sucesos”, “Científica”, etc., pero se las dejamos a su imaginación. Después de todo, sólo pretendemos darle, como diría el publicista Roberto Malaver, el “concepto del asunto”.

CÓMO LEVANTARLAS

Luego de identificadas e interesarlas en el asunto, la cosa se simplifica: lo que sale entonces, de una, es aplicar lo que en una crónica pasada llamamos el esquema de levante full line: aperitivo, vino durante la cena y pousse café… Es más, el subtítulo de esta parte debió ser “Operación Pousse Café”, porque es el meollo del asunto: la periodista, cuando salga con usted, va a andar con mucho cuidado, sobre todo después de haber leído en estas mismas páginas que “no hay mujer incogible sino sobria”. Ella saldrá, entonces, con usted a la cena, con la firme intención de campanear una vodka con jugo de naranja durante toda la noche. Pero no se angustie, simule ir al baño y hable con un par de mesoneros y dígales que usted y la dama que lo acompaña van a pedir el pousse café y que deben estar atentos para pasar a cada ratico a preguntar si quieren otro, óigase bien, sin importar si ya han acabado con el que tienen. Y entonces usted va y se sienta de nuevo y le dice a la colega: “¿Pousse café?”. Ella invariablemente contestará que sí. Si contesta que no, pague y llévela a su casa porque perdió esos reales. Si contesta que sí, al tercer Frangelico le brillarán los ojos y de ahí en adelante usted será el jefe. ¡Buen provecho!


Publicado en Feriado marzo de 1993

ÉPALE 183

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