María Cristina me quiere gobernar…

Por María Eugenia Acero Colomine / Ilustración Justo Blanco

Esta canción se canta con risa, por mostrar que un hombre está siendo dominado por la mujer. En la comedia de los años 90 Jorge Tuero personificaba al macho vernáculo que perdía todo valor cuando su esposa le llamaba. La ópera Carmen, de Bizet, muestra la historia de amor de un hombre debilitado por los caprichos de una mujer arribista, que no dudó en jugar con los sentimientos de aquél hasta enloquecerlo de impotencia. Jacques Brel se arrastró sin dignidad a clamar que no lo abandonaran en el clásico “Ne me quitte pas” (No me abandones).

Existen muchas canciones, y ejemplos, como los que arriba mencionamos, de casos en los que no es la mujer la agraviada, sino el hombre.

Aún así, en la vida real el maltrato de la mujer sobre el hombre pasa por debajo de la mesa. El daño que muchas mujeres perpetran a los hombres va desde usarlos y sacarles beneficios materiales o estatus laboral, hasta manipular con quitarles los hijos y, en última instancia, caer en los golpes y los ataques físicos. Este tipo de violencia no se menciona públicamente, incluso es, más bien, objeto de burla. Los movimientos feministas, por otra parte, poco hacen por fomentar que mujeres así cambien sus maneras.

De acuerdo con un trabajo hecho por Génesis Bastidas para el periódico 2001, el Ministerio Público sostiene que 35% de los hombres en Venezuela son víctimas de violencia psicológica por parte de sus parejas, y de esta cifra sólo 10% se atreve a denunciar. Quiere decir que es elevada la cifra de relaciones tóxicas con víctimas masculinas.

Recientemente, la farándula sacó a la luz un escándalo de violencia cuando Johny Deep no solo fue atacado, golpeado e insultado por su ex esposa Amber Heard, sino que, además, lo humilló y creó mala fama en su contra hace algunos años. La verdad se reveló hace algunos días y la oleada en defensa del actor no se hizo esperar en las redes sociales.

Es indispensable que los movimientos por la igualdad de género apelen a formas más sanas de relación, donde el hombre también pueda defenderse. El hombre también se enamora. Si bien hay sinvergüenzas que se portan mal, existen muchos otros que quieren a sus mujeres y a sus hijos y callan por temor a perder sus hogares.

EPALE 360