ÉPALE245-MARÍA FRANCIA

POR MALÚ RENGIFO @MALURENGIFO / ILUSTRACIÓN JESSICA MENA

Tenemos por cierto que una muchacha muere. Lo único comprobable en esta historia —y ni siquiera— es que la joven falleció. En 1928 o en 1920. Las voces oficiales que atestiguan la verdad sobre estos hechos son las de los celadores de los mausoleos del Cementerio General del Sur, todos nacidos después de la muerte de esta chica, todos permeados por la densa y fría capa de húmedo misterio con que amanecen rociadas las estatuas de ojos abiertos dedicadas a unos muertos que, aseguran los guardianes, en muchos casos ni siquiera están ahí.

Como es común escuchar en las historias, María Francia no podía ser otra cosa que una muchacha hermosa o una muy fea. No hay puntos medios, los buenos cuentos tienen el deber de sorprender. Claro que la primera versión, que asegura de manera rimbombante que además de bella era una magnífica estudiante que murió el día de su boda —o quizá unos días antes— a causa de la mordedura de una serpiente, la convierte de inmediato en una especie de princesa, heroína de las adolescentes cuyos amores de chemise beis siembran raíces cuadradas que brotan en corazones dibujados en papel cuadriculado: María Francia hace favores a los estudiantes y a quienes tienen el alma henchida por un amor que, esperemos, no vaya a ser imposible.

Pero decían que pudo no haber sido tan bonita: cuentan algunos devotos que era una niña enferma, deforme de nacimiento. Que no podía caminar. Que no pudo estudiar ni ser amada por muchacho alguno. Que murió a los 13 años y se dedicó a ayudar a los demás, a hacer las cosas que no pudo hacer en vida.

Lo de la serpiente también puede ser una mentira: sentadita tras las rejas que protegen el panteón más visitado del sector 28 de la Zona Este del camposanto, una mujer de piedra tiene a sus pies unos brotes de rosas por los cuales trepa una víbora maligna. Podríamos inferir que en un gesto de sadismo la familia de la joven hizo un esfuerzo por honrar la trágica muerte de su niña brillante o que la romántica historia de aquel ramo de flores que la chica llevaría en su matrimonio, en cuyas estacas se escondía la culebrita, fueron producto de una serie de simplistas deducciones sacadas, literalmente, de aquella imagen. Otra versión afirma que murió tras la agonía causada por una trombosis.

Luego están estos datos: Margot Acosta Francia, o Lulú María Francia, murió a los 15 años un 15 de febrero y fue enterrada un mes después en otra tumba del Sector 26, de la que nunca la sacaron para trasladarla al lugar donde la visitan sus devotos.

Todo lo que se sabe sobre ella nos deja en la incertidumbre, sensación característica de los estudiantes que acuden a sus exámenes acompañados por María Francia y, finalmente, salen airosos a pesar de habérsela jugado a la suerte en las preguntas de selección simple.

¿Verdadero o falso? Yo me voy por la opción “A”.

ÉPALE 245

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