María, yo asumo ese peo

Por Ketsy Medina Sifontes / Ilustración Erasmo Sánchez

Dice un dicho que padre es el que cría y no el que engendra. Algunas veces quien cría y engendra coincide, otras no tanto; por eso para este Día del Padre rendimos homenaje a todos los hombres que han asumido la crianza y el cuidado amoroso de los niños y niñas con quienes han decidido compartir uno de los espacios más exigentes de la reproducción de la vida: el hogar.

El Día del Padre, resaltan algunas investigaciones, se origina a partir del homenaje que Sonora Smart Dodd, una de las seis hijas de William Jackson Smart, quiso rendir para agradecer el cariño y la entrega con las que las crió después del fallecimiento de su madre, durante el parto de la última de sus hermanas.

Cerca de 1865 William regresaba a su hogar como excombatiente de la guerra civil y, en medio de mucha pobreza, asumió la responsabilidad de sacar adelante a sus hijos e hijas. Este esfuerzo fue tan reconocido y admirado que la iniciativa familiar se convirtió en una celebración que se extendió de Washington a otras ciudades de los Estados Unidos.

Este reconocimiento al hombre cuidador que, en medio de una situación dolorosa, asume la paternidad al máximo sigue presente. En la Fundación para la Comunicación Popular CCS —espacio del que sale la revista que estás leyendo—, a nuestro querido compañero de trabajo José Gregorio Rivera (o Chiqui, como cariñosamente le llamamos) le tocó sobreponerse a la maternidad ausente a partir del fallecimiento de su esposa; con esfuerzo y mucha dedicación ha logrado la crianza de sus cuatro niñas.

Otras investigaciones señalan que el Día del Padre es una celebración u homenaje en la que San José es tomado como ejemplo de hombre y vida. San José no era el padre biológico de Jesús, el cuento lo sabemos, pero eso no impidió que este valiente y comprometido hombre le dijera a María que él asumía ese peo. José crío, alimento, brindó cariño y enseñó un oficio a su hijo putativo, a quien logró convertir en un hombre de bien.

En Venezuela, y en muchos países de Latinoamérica, el padre ausente (y no precisamente por fallecimiento o espíritus santos) es una realidad, lo que ha dado pie a que unos cuantos, como José, asuman estos vacíos. Sabemos que a ustedes les ha tocado aguantar una de las manifestaciones de machismo más fuerte, la que busca socavar su masculinidad, pero se mantuvieron firmes y demostraron que son más padres que los verdaderos.

A ustedes nuestro más sincero agradecimiento; al resto les recordamos que necesitamos más hombres como ustedes, esos que no salen corriendo, que se quedan, esos que asumen la crianza, esos que se sientan para hacer las tareas, esos que lavan la ropa y preparan comida, eso que dan amor y acompañamiento.

ÉPALE 377

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