La Rubia de la Salsa llegó para volver de revés el subgénero romántico

La Rubia de la Salsa llegó para volver de revés el subgénero romántico

SWING LATINO

LA RUBIA DE LA SALSA ROMÁNTICA VUELVE A LOS GRANDES ESCENARIOS NO SOLO PARA CAUTIVAR CON SU ESTILO ÚNICO, SINO PARA TESTIFICAR EL CORAJE, LA GENTILEZA Y LA ESPIRITUALIDAD DE LAS VENEZOLANAS

POR NATCHAIEVING MÉNDEZ  ⁄ FOTOGRAFÍAS JESÚS CASTILLO

Si bien es evidente la predominante presencia del hombre en la salsa, no se puede negar que las mujeres han ganado un sitial de honor en la música afrocaribeña. Desde Celia Cruz hasta las nuevas generaciones de salseras, las cantantes y las músicos femeninas demuestran en este género musical “la dignidad de la mujer, porque la mayoría de las canciones presentan a una mujer fuerte, digna, que puede salir adelante y ahorita”, así refiere Marianella, artista caraqueña con más de 30 años en el subgénero romántico.

Su vida es una demostración de lo que dice. Nacida en La Candelaria, esta dama de la salsa fue la pionera dentro de una rama musical que en sus inicios era dominada por hombres: la salsa romántica. Con la suavidad de su voz Marianella se posicionó en un sitial para entonces ocupado por cantantes como Luis Enrique, Jerry Rivera, Hildemaro, Lalo Rodríguez, Mauricio Silva… Se cantaba el amor a la mujer pero no desde cómo ella lo sentía. Eso la Rubia de la Salsa lo cambió.

Marianela de Jesús, como fue presentada, proviene de una familia en la que la música es parte de su ADN. Su padre, además de ser marino, escribía poemas, cantaba y tocaba la guitarra, lo que influyó en sus seis hijos, quienes desarrollaron la vena artística desde la poesía, la danza y la música. Observando a su hermano mayor y copiando las lecciones impartidas a través de un programa de televisión aprendió sola a tocar cuatro. Su primer triunfo como cantante solista lo obtuvo en 1982, cuando ganó La Voz Liceísta en el entonces Instituto Experimental de Formación Docente.

Luego de participar en diversas agrupaciones es invitada por Simón Díaz no solo para cantar los martes en su programa Contesta por Tío Simón, sino también para ser una de las cantantes que lo antecediera en sus presentaciones. Después de cursar estudios en el Colegio Universitario Monseñor de Talavera, la Rubia de la Salsa cantaba en locales nocturnos interpretando boleros, baladas y los ritmos tropicales. Así conoció al cantante y productor musical Jorge Aguilar, quien la presentó al director de la actual Sony Music Entertainment Venezuela. Allí le plantean la posibilidad de hacer un disco de salsa romántica pues, para el momento, no existían cantantes femeninas que cantaran ese estilo. Bajo la dirección de Cuto Soto, graba en Puerto Rico su primer álbum titulado Marianella, producción que incluyó temas como Amor compartido, que ocupó los primeros lugares en emisoras radiales de Venezuela, Panamá, Puerto Rico, Miami y Nueva York.

Tuvo la oportunidad de presentarse en Puerto Rico, EEUU y Panamá y compartir con grandes exponentes de la salsa como Tito Nieves, Gilberto Santa Rosa, Tony Vegas, Jerry Rivera. También conoció a la Guarachera del Mundo, Celia Cruz. “Fue en Margarita. Antes de que se montara en escena recuerdo que me llevaron a una Van donde estaba resguardadita. Su esposo, bellísimo, y ella me trataron con mucho amor, y cuando se montó en el escenario dijo que yo era extraordinaria, que me estaba viendo por televisión y que me apoyaran. Esa fue una experiencia muy linda”, recordó.

En 1994 Marianella decidió retirarse de los escenarios para trabajar en su crecimiento espiritual y como madre. Pasaron dos décadas, hasta que escuchó sus canciones en la voz de otras exponentes. Consciente de que el público clamaba su presencia, decidió volver al ruedo para cautivar con su talento y testificar la grandeza de ser mujer, madre y luchadora.

Entre sus proyectos está la culminación de su tercera producción, que incluye temas que ya suenan en la radio. Para Marianella es necesario que las nuevas generaciones salseras se preparen y sean auténticas. “Que crean en lo que tienen para dar, en las canciones nuevas, en las nueva composiciones, porque siempre el toque de suerte llega. A las mujeres les digo que sean fuertes, que se amen muchísimo y que confíen que Dios lo lleva de la mano a uno”. Mejor dicho, imposible maestra. Más na… ¡Saravá!

ÉPALE 317

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