TRAS EL DISCURSO POR RODOLFO CASTILLO • @MAGODEMONTREUIL

ÉPALE254-DETRÁS DEL DISCURSOSin duda, todo texto fílmico que se sustente en una obra literaria deja mucho en el tintero. Existen adaptaciones más pertinentes que otras, más fidedignas, más apegadas al universo narrativo que el libro denota, y connota. Adaptaciones poco felices existen a granel, pero solo traigamos a colación una, por universal, por cercana: El amor en los tiempos del cólera es un filme anodino basado en la monumental obra de Gabriel García Márquez; jamás un dicho popular, aquel que lleva inherente la inconmensurable sabiduría del pueblo llano, fue más pertinente: mucho camisón pa Petra. Por otra parte, Stanley Kubrick se negó a adaptar para el cine la novela del escritor alemán Patrick Süskind El perfume, alegando que el fascinante universo de los olores, que muy bien narra el libro, era inviable en imágenes; sin embargo, el filme que sobre esta obra dirige Tom Tykwer es respetable, del cual queda, para la memoria de mi retina, la excelsa escena de la orgía en la plaza al pie del cadalso. Existen una obra y filme venezolanos cuya amalgama llegó a buen puerto. Los platos del diablo, del escritor Eduardo Liendo, tuvo su réplica cinematográfica en 1993 de la mano —del ojo— de Thaelman Urgelles. El filme logra capturar el espíritu atormentado de Ricardo Azolar, un escritor ávido de gloria cuya ambición era muy superior a su talento, y ante el auténtico genio —Daniel Valencia (Julio Sosa Pietri), intelectual con ínfulas de dandi y poseedor de un irresistible encanto— se desa-ta en él un rosario de crímenes: asesinato, plagio, envidia, suplantación de personalidad, todo esto apegado a una narración más lineal que la del libro y en modo thriller. Responsable directo de este acierto es la capacidad interpretativa de Gustavo Rodríguez en la piel de Azolar. Mas no así la del personaje Valencia, cuyas almibaradas sentencias literarias lucen forzadas, obviamente producto de una capacidad histriónica limitada. Además, la autogeneración textual que se observa mientras se procede al plagio se logra de manera eficaz en el filme: todo el proceso criminal, que Ricardo escribe entre rejas, da pie a un libro inédito: Los platos del diablo

ÉPALE 254

Artículos Relacionados