Marlyn Hernández: “creo en el poder creador de la mujer”

Esta experimentada actriz de teatro ha hecho de las tablas un arma de militancia política feminista, con la que ha llevado la ideología humanista a los barrios

Por María Eugenia Acero Colomine  • @andesenfrungen / Fotografía Marlyn Hernández

—1. ¿Qué define a Marlyn Hernández?

-Soy Marlyn Karelys Hernández. Soy de Araure, estado Portuguesa. Tengo 22 años viviendo en Caracas, cuando decidí venir a realizar una carrera universitaria. Soy egresada de la primera promoción de Educación de la UBV como licenciada en Educación Integral. Actriz de teatro desde hace 25 años. Hoy en día soy docente de teatro en la Escuela Técnica en Artes José Ignacio Cabrujas, actriz del elenco estable de la Fundación Casa del Artista, actriz del Grupo de Teatro Caudal Encantado, militante de la Brigada Feminista Latinoamericana. Soy madre soltera de un niño de 8 años, una mujer luchadora, creadora y dispuesta a dar cien por ciento en todo.

—2. ¿Cómo llegaste al teatro? ¿Cuál es tu historia con las tablas?

-Mis inicios en las tablas fueron a partir de los 15 años. Cuando empecé a hacer teatro conformé el primer grupo de teatro en Araure, estado Portuguesa, en el liceo Juan Pablo Pérez Graterol. Desde allí comenzó todo lo que es mi auge y mi recorrido en las tablas. Por muchos años he estado vinculada a diferentes agrupaciones de teatro, teniendo como referencia a mi maestra Janet Colmenares del Ateneo Casa del Arcoíris. Ella ha sido una de mis grandes maestras de los muchos y muchas que han interferido en mi vida y en mi proceso de actriz. Mi maestro Roy Lorenzo, mi maestra Janet Colmenares, mi gran maestro Régulo Poyer, Oscar Acosta, José Gregorio Franquiz, Andy Pérez que me han aportado muchísimo en mi crecimiento como actriz. Luego estuve por unos años en el Ateneo Casa del Arcoíris como actriz, bajo la dirección de Janet Colmenares. Tengo 17 años trabajando con el director de teatro Régulo Poyer, con el cual formamos el grupo Teatro Caudal Encantado, realizamos montajes de teatro de calley para teatro de sala, radionovelas y mucho trabajo comunitario. Siempre hemos estado vinculados con el trabajo social en los consejos comunales, allí hacíamos trabajo político con la Escuela Bolivariana del Poder Popular. A través del teatro llegábamos a esas barriadas donde estaban en pleno proceso de conformación los consejos comunales, cuando estaba el presidente Hugo Rafael Chávez Frías. Luego me incorporé al trabajo comunitario en diferentes barriadas, hasta que llego a la Brigada Feminista Latinoamericana. Tengo 25 años haciendo teatro, y el teatro de calle me apasiona. También, por mucho tiempo he hecho títeres. Me gusta mucho, porque esa magia de los títeres te permite acercarte más.

—3. ¿Cómo es tu historia con la Brigada Feminista Latinoamericana?

-El enfoque nuestro es apoyar la lucha feminista a través del arte. Creemos en el teatro como herramienta de transformación y como medio de comunicación que nos permite llevar nuestros mensajes Como actriz de teatro aporto un granito de arena para que en Venezuela el movimiento feminista se consolide, para que todas esas mujeres que tenemos allí, esas hermanas que están tan silenciadas o se vean reflejadas en nuestro trabajo teatral, se identifiquen y sean capaces de romper esas cadenas y de alzar la voz feminista por sus derechos, su reivindicación, protección y reconocimiento como mujer.

Con la Brigada Feminista Latinoamericana he participado en varias actividades de calle, con el perfil feminista y obras de teatro que hemos presentado en varios festivales.

En el festival de Mujeres Creadoras en Escena participamos con La santa panocha, Subasta de vaginas y el monólogo El sobre. También participamos en el Festival Nacional de Caracas.

—4. ¿De qué manera estás creando en pandemia?

-Ahorita en pandemia, con la covid-19, he estado en casa tratando de crear. Me he dedicado a hacer lecturas dramatizadas y a hacer pequeños micros para ir difundiendo. Con la Brigada Feminista Latinoamericana hemos hecho unos pequeños micros que estamos compartiendo por las redes. Me he puesto a crear cuentos infantiles con mi hijo de 8 años. Él ya ha actuado conmigo en tres obras de teatro, le gusta toda esta dinámica del teatro y más allá de la motivación y el quehacer diario estoy educándolo para que sea un hombre diferente, que aprenda a respetar a la mujer, que aprenda a vivir y a convivir en una sociedad de iguales. Esa es la tarea en estos días de encierro y de encuentro conmigo misma. A mí me ha gustado esta cuarentena porque me ha dejado la oportunidad de reencontrarme conmigo haciendo yoga, conociéndome, buscando alternativas para sanar algunas dolencias con medicina natural y alternativa; leyendo, creando con mi hijo cuentos, libretos; leyendo muchísimas obras de teatro que, por diversas responsabilidades, no había podido leer; y reencontrándome conmigo.

—5. ¿Cuál ha sido tu manera de sortear la crisis?

-A nosotras, como creadoras, esta pandemia nos enseña que podemos ir más allá de esa dependencia laboral institucional. He podido reencontrarme, sacarle provecho a mis conocimientos. Hice unos muñecos de trapo y eso me ha reconfortado muchísimo, más allá de nutrirme, me ha ayudado a mantenerme económicamente, los vendo a precios solidarios o hago trueque con mi trabajo. Creo en el poder creador de la mujer. Nosotras, como esencia, somos eje fundamental de esta sociedad y podemos salir adelante con nuestros propios emprendimientos. Aparte de vender los muñecos, hago dulces y los vendo.

—6. ¿Cómo ves el feminismo en Venezuela?

-El feminismo en Venezuela, desde unos años para acá, ha venido tomando un auge bastante interesante, la lucha de alguna manera se ha visibilizado. Una de ellas es que aunque estamos en un sistema patriarcal, en la gerencia tanto pública y privada hemos logrado que muchas mujeres tengan un papel protagónico y relevante en cargos de responsabilidad, pero son pocas las que logran tener cargos con poder de decisión. Lo mismo pasa en el tema de paridad, siempre son más hombres que mujeres en estos escenarios, sin embargo, estamos siempre allí. Con respecto a otros países hemos avanzado en el tema de leyes. Un espacio donde hemos podido estar presentes es desde las artes, tratando de aportar y de hacer ese llamado de conciencia a los derechos que tenemos las mujeres. El feminismo en Venezuela estos años ha dado un gran avance. Todavía faltan muchas cosas por reestructurar para poder avanzar.

—7. ¿Qué mensaje deseas darle a la comunidad de Épale CCS?

-A la Comunidad de Épale CCS quiero darle un agradecimiento gigante a la compañera Andrea Quiñones Rubio y al equipo por esa gran labor que está haciendo, que a pesar de este momento tan difícil que estamos viviendo con la covid-19 siguen allí constantes, comprometidos en seguir haciendo el trabajo. Andrea Quiñones está ahí, es una gran amiga, compañera, camarada dispuesta a hacer y a dar lo necesario.

A ustedes mi reconocimiento, los aplaudo y les doy las gracias porque estamos pendientes, semana a semana, de ver las ediciones que ustedes dan, sus trabajos, porque es una manera de mantenernos, informarnos y nutrirnos con otras cosas. Cuando vemos la revista estamos felices. Somos muchos los que esperamos esas ediciones para nutrirnos y ver que sí se puede, que Venezuela puede con esto y con más.

ÉPALE 387