ÉPALE243- LIBREMENTE

POR MIGUEL POSANI  •@MPOSANI / ILUSTRACIÓN JESSICA MENA

Vayamos directamente al grano. ¿Necesito hacer un contrato con alguna de las compañías que dicen poder comunicarse con alguna de las representaciones de lo que se entiende por Dios o me atribuyo esa responsabilidad y capacidad y la comienzo a utilizar?

Para mí, las estructuras religiosas tienden a disecar lo simbólico, la vivencia espiritual, las conexiones y comunicaciones cotidianas que se nos presentan y no vemos.

Ellas, apropiándose de pedazos de verdades las han transfigurado a sus intereses de poder y dominio de los egos humanos, convirtiendo todas las religiones en instituciones totales, en cárceles de ideas fijas y sin alma, en ritos estereotipados que tratan de atribuirse y “controlar” lo sagrado, cuando todo es sagrado.

Se atribuyen tener la capacidad, el derecho y el poder de ser los representantes de algo tan grande e ininteligible como lo es Dios. ¡Guau! ¡Qué ego institucional!

Además, cada una dice ser la verdadera religión de los hombres. Lo que lleva, inevitablemente, a las disputas, guerras, locuras y demás, siempre bajo la protección de su respectivo dios. Mira nuestra historia humana.

Para mí, religión es cosificar lo sagrado de la vida, lo que todos vivimos todos los días y que proyectamos y reducimos a un templo, una imagen, un conjunto de reglas y temores.

Otra cosa es mi espiritualidad, mi capacidad de entrar directamente en contacto con las cosas, con los diferentes planos lógicos de la vida y de la realidad. Al proyectar en una religión el poder que yo contengo como ser me aíslo del mundo, me ciego, me alieno, dejo de ser para ser poseído.

La espiritualidad es, primero que nada, sentido y sentimiento de comunión, de que todo está interconectado, de que eso que llamamos “realidad” es una inmensa “interfase” en la que estamos y que tiene múltiples sentidos.

Espiritualidad es reapropiarme de mi capacidad para entrar en comunicación con el universo, Dios o como lo quieras entender; que, además, no está fuera de mí sino que yo soy parte de él.

Mi capacidad de escuchar, de intuir, de escoger desde una perspectiva ecológica, de actuar a través del perdón y el amor. La mediación reflexiva con las cosas y las personas es también espiritualidad. Ser conscientes de que todos somos parte de un inmenso teatro.

Mi capacidad de centrarme en mí, ser lo más congruente posible; en donde sentir, pensar y entender se unen en un círculo recursivo.

No necesitamos una agencia telefónica para comunicarnos. Cuando nos damos cuenta de eso esas agencias totalitarias pierden todo su poder y se convierten, ante nosotros, en castillos de naipes ilusorios.


CONSEJO

Comienza a leer. Hay mucha literatura espiritual.

Si no encajas en ninguna religión, no te culpes, siempre existen las ovejas negras. Puedes sentirte mal por esto o buscar otras ovejas negras que te hagan sentir menos solo, singular, desfasado, etcétera.

Como siempre, hay de todo en esa selva. Así que tendrás que ser crítico con lo que escojas y leas, ¡pero hazlo!

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