Más sobre ejercitarse en cuarentena

Por Clodovaldo Hernández@clodoher  / Ilustración Daniel Pérez

Sigue la cuarentena y, con ella, se agudizan las ansias de muchos trotadores y corredores de hacer sus ejercicios cómo sea. Si tú eres de los adictos, ya debes andar subiéndote por las paredes. No es para menos.

Digamos que es hora de ser mucho más prudentes. Por muy desesperado que estés, debes seguir resguardado. No te autoconvenzas si ves a algún “runner” por ahí dando zancadas con mascarilla puesta. No te atrevas a imitarlo. Recuerda lo que siempre te decía —o te dice— mamá (todas lo dicen, es parte del ADN maternal): “Si ves a un amigo tirarse de un puente, ¿tú también te lanzas?”.

La semana pasada hablé de la suerte de quienes tenemos una bicicleta fija en casa. Pero, ¿qué hacer si no? Internet está repleta de recomendaciones, que van desde trotar en el mismo sitio o, si la vivienda lo permite, hacer un minicircuito interno.

Sobre el trote estacionario hay que advertir que es muy, pero muy aburrido, razón por la cual la mayoría de los consejeros recomienda mezclarlo con otro tipo de ejercicios aeróbicos, del tipo zumba, con música y tal.

Entiendo que son muchos los trotadores y corredores que tendrían que hacer grandes concesiones filosóficas para cambiar su muy serio deporte por una jornada moviendo el esqueleto al ritmo de Chayanne, o de Jennifer López, o de Pitbull. Si tú eres de los ortodoxos, razona que estamos en un tiempo especial. No seas rígido.

Por si acaso, te advierto algo: la preparación que tengas como trotador, incluso si eres un corredor serio, no te garantiza que podrás salir airoso en ejercicios aeróbicos. Debes tener en cuenta que los ejercicios tipo bailoterapia involucran activamente a muchos más músculos que el correr. Si no estás habituado a ese tipo de tongoneos, no exageres, sobre todo si tienes “cierta edad”. No retes la suerte en estos días tan complicados. Si ya el personal de salud está complicado con la pandemia, imagínate la contrariedad de atender a un novato en aerobicos con un desgarre muscular por intentar un paso de hip hop; o, peor, reparar en alguien con un conato de infarto.

ÉPALE 368