ÉPALE272-MITOS

POR CÉSAR VÁSQUEZ / ILUSTRACIÓN JESSICA MENA

Italia, Bolonia, 2 de Agosto de 1980, cerca de las 10:30 de la mañana. Dentro de la estación de trenes una bomba explota estando detenido el tren sobre los rieles, la prensa titulará el evento como una masacre, la cifra alcanzó 84 personas muertas y más de 200 heridos. 15 años después, archivos desclasificados precisan que se trató de una operación de bandera falsa planeada por la inteligencia italiana y la CIA para evitar el ascenso y la llegada al poder del Partido Comunista Italiano. Una operación de bandera falsa es una operación encubierta porque oculta un hecho (y enseña otro), diseñadas por gobiernos, corporaciones y otras organizaciones que hacen de un enemigo potencial un enemigo de facto. En este caso se trata de una estrategia repetida tantas veces por el Gobierno de los Estados Unidos que se ha convertido en el mástil de su política injerencista neocolonial y guerrerista. Hoy, cuando se erige un monumento a la mentira y toda guerra se pelea en el campo de la semántica, se crean subterfugios con significantes vacíos: “la postverdad” o “la injerencia humanitaria”, ambos son, antes que cualquier cosa, dos titulares destacados que atacan la percepción de la realidad. Los neoconservadores cuentan con el adormecimiento y la estupidez de las masas, el show del descaro alcanza proporciones destructivas sin reparo o daño colateral.

Durante el siglo XX las operaciones de bandera falsa fueron el símbolo de la lucha contra el comunismo (hoy lo son contra el “terrorismo”). También fueron usadas en la Segunda Guerra Mundial (la razón de Pearl Harbor); y otros intentos, como contra la Cuba de los cubanos (la de la Revolución), Vietnam, América Latina, Europa, Medio Oriente y Estados Unidos, es decir, hasta sobre su propia población: Estados Unidos utilizó una operación de bandera falsa para inaugurar el siglo XXI y nos metió el refrito de la versión postmoderna de la ciudad-nación: se trata de la destrucción del World Trade Center de Nueva York, que costó la vida de 2.400 personas y justificó la invasión a Irak.

En este momento, sobre Siria el imperio norteamericano se prepara para una ofensiva desproporcionada. El primer gran ataque de Trump a Siria pone al mundo entero en alerta real. La bandera falsa culpa al gobierno de Al-Asad de haber atacado con armas químicas la ciudad de Duma, donde murieron 60 personas, en su mayoría mujeres y niños. Al-Asad y Rusia desmienten la sentencia emitida por Estados Unidos. Después de que el Gobierno sirio haya derrotado al Daesh (Isis) en casi todo el territorio, en las próximas horas, lamentablemente, seremos una vez más testigos de una destrucción sin cuartel y a gran escala llevada a cabo por las fuerzas imperiales. ¡Resiste Siria!

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