Maythe Morales: Soy cinco mujeres en una

La artista y militante animalista considera que aún faltan leyes más justas para los animales y menos antropocéntricas

                                    Por María Eugenia Acero Colomine@andesenfrungen                                          Fotografía Cortesía Jorge Casanova

Como “una mujer sin parangón” se autodefine Maythe Morales, y ciertamente ella rompió el molde. Diversas vertientes acompañan su camino de vida que integran arte, conciencia social y sensibilidad animal. La variedad de sus caminos está enlazada con su profunda fe en Sai Baba y la diosa Kali. Conozcamos parte del transitar de esta polifacética mujer

—¿Cómo se define Maythe Morales?

—Artista, el arte palpita en mi cuerpo como un segundo corazón. Creativa, soy una soñadora empedernida, pero  tengo el criterio de producción, soy mi propio cable a tierra. También animalista hasta los huesos. Por ahí dicen que mi corazón es perruno, cosa que para mí es un honor, pero más que todo un compromiso mayor. Nadie es merecedor de ser comparado con los perros por su entrega leal. Melómana, la vida sin música no existe. Es más fácil para mí una vida sin arepas que una vida sin música. Tengo como cinco “yos” que sacan una sola Maythe. Por ahí van los tiros: humana, artista, mujer, amante y apasionada, eternamente femenina y Aries, muy Aries.

—¿Cómo llegaste al activismo animalista?

—La gente cree que siempre fui animalista y no. De niña me crie corriendo en los espacios del Nuevo Circo. Me crie comiendo literalmente carne de corridas: veía la fiesta brava como algo normal hasta que crecí y me hice mi propia identidad mental, espiritual, existencial. Empecé a aprender de fe, me hice devota de Sai Baba. Luego conocí a mi pitbull Zyker: un perro que fue rescatado de circuitos clandestinos de peleas. Él es el culpable de que yo me haya hecho activista por los derechos animales y haya aprendido  a usar mi voz por el que nació sin ella. Ese animal fue la piedra angular de la mujer que soy hoy.

—¿Cómo ves el trato a los animales en Venezuela?

—Aún mueren animales en albergues sin regulaciones, en las calles por el abandono, con enfermedades y por falta de acceso a la salud gratuita o a bajo costo y oportuna para animales, sobre todo en sitios remotos. El venezolano maltrata a los animales, más que por odio, por ignorancia. Las medidas de la Fiscalía General, el nacimiento y crecimiento de la Misión Nevado como política pública son geniales. Creo que acá también hay que generar, desde lo comunicacional, formación animalista, para que haya transformación social.

—¿Qué se ha logrado y qué hace falta en torno al tema animalista?

—Los hospitales públicos para animales son un logro. Además, hay la motivación de un nicho caraqueño que tiene ganas de ayudar, eso es muy positivo. Caracas antitaurina, es un logro que se reconociera como un espacio de paz, para el arte y la formación, después de ser un sitio de tortura animal. ¡Es un logro! Hemos avanzado, pero aún nos faltan leyes más justas para los animales  y menos antropocéntricas.

—Háblanos de tu trayectoria como metalera. ¿Cómo ves el movimiento musical metalero en Venezuela?

—El metal es maravilloso, yo solo tengo cosas buenas que decir del rock. El rock me lo dio todo. He tenido el honor de trabajar en las presentaciones de músicos que solo estaban en mis sueños adolescentes. Soy del selecto y muy pequeño grupo de mujeres que han trabajado en producción de metal extremo y posteriormente con el rock alternativo. Aunque tengan mala fama para ese trabajo, los “peludos tatuados” tienen muchísima disciplina. Con respecto a la actualidad, todavía sobrevive en el underground la escena metalera, muchos músicos tocan en varias bandas. Todavía están los premios al rock y metal. Lo que sí es seguro que vive y se reinventa siempre, es el movimiento de los inconformes, los que están en contra de las injusticias, siempre rebeldes, contestatarios y no alienados.

—¿El arte: vida y camino artístico?

—Todo para mí siempre fue el arte, siempre fui amante de las expresiones culturales emergentes. Vengo de esos artistas del Nudec. He sido performista, actriz, presentadora de eventos.

He tenido grandes maestros en diversas áreas del arte, pero mi principal maestro, por mucho o poco que haya podido convivir con él,  es mi padre, el tipo era brillante. Era cantante lírico, artista de fuego, tenía título de maestro, un pintor y fotógrafo asombroso. Asumo que me le parezco. Conservo ciertas piezas suyas  que las estudio. Mi madre una increíble cocinera que me enseñó el uso y, el placer de la alquimia de los fogones: saber proporcionar emociones a través de un plato.

—¿Cuáles son tus proyectos?

—Estoy trabajando directamente en un nuevo proyecto animalista en este momento, es la construcción de una propuesta que utiliza la gestión social y la solución de problemas desde las comunidades. Su nombre es Evolution Vet. Hay un equipo bellísimo, en su mayoría jóvenes, cada uno muy inteligente, todos aportan en la construcción y en el esfuerzo. Lindo, lo que viene por el lado animalista viene lindo.

—¿Te sientes realizada? ¿Qué más te falta por lograr?

—Me siento bien con mis logros. Realmente me gusta lo que he hecho de mí vida, el personaje que conmigo he construido. He sido todo, absolutamente todo lo que he querido. Animalista, escritora, artista audiovisual, chef invitada en el restaurant Agave Bistro, pues además ando haciendo algo desde mi proyecto personal #LaNuevaCocinaDeCaracas,  donde se rescatan las recetas tradicionales con un toque soberbio, delicioso y muy actual. He disfrutado de la vida y lo profesional, desde la construcción de mi identidad, de mi espíritu, de aquello que he logrado, pero aún quiero más la vida como sea, donde sea, la bailo y quiero sacarle el jugo hasta que no pueda respirar.

—¿Cuál sientes que es tu principal aporte?

—Arte para vivir, pues mi vida ha sido para la música, la actuación. Ojalá se apostara más por las artes, pero realmente abrir una apuesta transformadora. Causas justas para agruparnos y luchar. Así lo demostramos en el nacimiento de Misión Nevado, en su momento, que fue creado desde la gente, antes de  convertirse en un órgano gubernamental. Tal vez muchos lo vean como la invención del agua tibia, yo lo veo como un avance social, un aporte colectivo.

—¿Qué hace falta para que estemos mejor como sociedad?

—Una ley más justa para los animales. Arte, música y teatro en los colegios desde las más tempranas edades, menos fanatismo de todo tipo y más inteligencia emocional. Cuando logremos  todos esos objetivos, seremos lo que siempre hemos deseado ser, una sociedad funcional.

 

—¿Qué mensaje deseas dejarle a la comunidad de Épale CCS?

—Hacer todo, todo lo que puedan desde el alma, con el alma y para el crecimiento del alma.

ÉPALE 406