LA TRAMA COTIDIANA  POR RODOLFO PORRAS

El Día Mundial del Teatro se celebra por una resolución de la ITI en 1961. Cada año esta organización determina cuál persona va a escribir el mensaje que va a difundirse por el mundo. En esta oportunidad le tocó el turno a una actriz francesa, Isabelle
Huppert, considerada una de las actrices más prestigiadas del mundo. Tal vez todo muy occidental, desde la instauración del premio, pasando por la gente que escogen para escribir el discurso y, en esta oportunidad, el discurso mismo. Ponemos un fragmento. Si les interesa se consigue completo  en internet.

Isabelle Huppert en Elle

Isabelle Huppert en Elle

“El Día Mundial del Teatro obviamente no es un día cotidiano para ser integrado con el discurrir de los demás días. Nos da acceso a un inmenso espacio-tiempo continuo a través de la pura majestuosidad del canon global. Para tener la capacidad de conceptualizar esto, permítanme citar a un dramaturgo francés, tan brillante como discreto, Jean Tardieu: al pensar en el espacio, Tardieu dice que es sensato preguntar ‘¿cuál es el camino más largo de uno a otro?’ (…) Sugiere medir el tiempo ‘en décimas de segundo, el tiempo que se tarda en pronunciar la palabra ‹eternidad›’ (…) Para el espacio-tiempo, sin embargo, dice: ‘Antes de que te duermas, fija tu mente en dos puntos del espacio y calcula el tiempo que toma, en un sueño, ir de uno a otro’. Es la frase en un sueño la que siempre se ha quedado conmigo. Parece como si Tardieu y Bob Wilson se hubieran conocido. También podemos resumir la singularidad temporal del Día Mundial del Teatro citando las palabras de Samuel Beckett, que hace que el personaje de Winnie diga, en su estilo expeditivo: ‘Oh, qué hermoso día habrá sido’. Al pensar en este mensaje, que me siento honrada de haber sido invitada a escribir, recordé todos los sueños de todas estas escenas. Como tal, es justo decir que no vine sola a esta sala de la Unesco; cada personaje que he interpretado está aquí conmigo, papeles que parecen desvanecerse cuando cae la cortina, pero que han tallado una vida subterránea dentro de mí, esperando para socorrer o destruir los papeles que siguen; Phaedra, Araminte, Orlando, Hedda Gabbler, Medea, Merteuil, Blanche DuBois (…) También, complementándome mientras estoy hoy ante ustedes, están todos los personajes que amé y aplaudí como espectadora. De esta forma, por lo tanto, pertenezco al mundo. Soy griega, africana, siria, veneciana, rusa, brasileña, persa, romana, japonesa, una neoyorquina, una marsellesa, una filipina, una argentina, una noruega, una coreana, una alemana, una austriaca, una inglesa, una verdadera ciudadana del mundo, por virtud del ensamblaje personal que existe dentro de mí”.

ÉPALE 222

 

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