POR HUMBERTO MÁRQUEZ / ILUSTRACIÓN JESSICA MENA

ÉPALE277-BOLEROSVivir a tu lado / con el pensamiento fuera de lugar, / seguir angustiado / viendo que se pierde la felicidad. / Estar convencido / de que en un vacío peor que el olvido / se hundió todo aquello / que, siendo tan nuestro, ya es tiempo perdido. / Andar con la pena / de que nadie sepa cuál es mi dolor. / Sentir mi problema y vivir la vida / con cara de amor. / Y con pesadumbre / contestarle al mundo que nada ha pasado y, / como de costumbre, seguir mi camino, / sonriendo a tu lado. Con esos versos de Catalino “Tite” Curet Alonso vivieron los hombres casados de nuestra generación sexagenaria su primer bolero de salsa, cuando amaban locamente a sus esposas pero, con el pensamiento fuera de lugar, se atravesaban bellas muchachas —y hasta señoras— y no se podían resistir.

Pero otra era la historia. En “Cheo Feliciano, obituario y hasta siempre”, por Carlos Goedder, encontramos: “‘Tite’ Curet le escribió uno de los mejores boleros de la historia, también apto para un top five del género. Se trata de ‘Mi triste problema’, la historia de un hombre frustrado con una relación amorosa pero incapaz de abandonar a su pareja de cara a la sociedad, optando por la rutina y el escape del pensamiento, sin expresar públicamente su pesaroso hartazgo”.

Pero la verdadera historia la encontramos en reseña del homenaje “Canta en honor a ‘Tite’ Curet”: “Fue precisamente la canción con la que más se identifica el salsero porque llegó en un momento crucial de su vida, en su regreso a la música luego de tres años de retiro por problemas de adicción a las drogas”. Cuenta Goedder que su drogadicción surgió cuando consumió marihuana y heroína “y aunque siguió trabajando se dio cuenta del daño que causaba a su familia, por lo que se retiró temporalmente de la música y, ayudado por Tommy Olivencia, ingresó a una de las sedes de Hogares Crea para rehabilitarse, en Puerto Rico”.

El cierre incluye el propio testimonio de Cheo: “Ese tema habla de Tite y de mí. Él se proyectó y la escribió para mí. Cuando íbamos a grabar el primer disco nos dimos cuenta de que faltaba un tema y le pedí que fuese un bolero, porque solo teníamos uno. Me dijo: ‘Estoy contigo en media hora’, y en la guagua que cogió de Saint Just a San Juan lo escribió”.

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