LOGO EL RUMOR DE LAS BOLAS

 

Esta ciudad, la que tenemos, suele ser víctima de demostraciones de afecto que terminan en reproches. Es culpable, nunca inocente, de las culpas que otros lanzan sobre ella. Muchos esperan que sea otra o que, por lo menos, lo parezca. Caracas, a todo esto, sigue en silencio esperando solo un abrazo, una demostración mínima de afecto. Hablar de ella es hablar de nosotros.

  1. ÉPALE287-MINIMANUALEsta es nuestra ciudad. Podría ser todas, podría ser ninguna pero es la única donde alguien dice nuestro nombre y nos sentimos en casa.
  2. La solidaridad, aunque muchos la den por extinguida, brota. Solo hay que afinar el ojo para ser testigo o afinar la empatía para ser partícipe.
  3. Una tarde caraqueña bien vale una vida.
  4. A pesar de que algunas veces le huimos con reticencia, siempre guarda su regalo, su momento de hacernos sentir sus hijos queridos.
  5. Hablar de lo que quisimos que hubiera sido es levantar edificios de aire. Preguntarnos cómo luchar por lo que queremos que sea es plantar nuestra raíz en sus calles.
  6. Las heridas de la ciudad las caminamos, así como si camináramos por las nuestras. Siempre tratamos de cicatrizar.
  7. Llegamos hasta aquí porque muchos lucharon para que fuera nuestra, libre. Ha sido un camino largo que todavía está en sus inicios.
  8. Un minimanual sobre Caracas no es una lista de cosas por hacer: es una demostración pública de amor. Lo siento si lo defraudamos.
  9. Mirar a El Ávila, sentarse en la Plaza Bolívar, hablar con un abuelo, escuchar lo que los muros nos cuentan. Eso.
  10. Tratar de comprenderla para asirla y catalogarla es una forma de alejarse ella. Solo hay que oír lo que nos susurra cada tanto.

ÉPALE287-IMAGINARIO

ÉPALE287-TUIT

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ÉPALE 287

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