EL RUMOR DE LAS BOLAS

 

lupaMuchas veces usted, con la mirada baja, un chasquido lastimero y los labios en forma de letra ese, les dice a sus amigos: “Eso se venía venir”. No sabe si expresar esa frase es un consuelo o un catalizador de su pena. Tampoco entiende bien si pecó de ingenuo o de aletargado. El asunto es que le toca asumir, no sin cierto sabor agrio en la boca.

1. Si parece, es.
2. Si la voz interna le dice que algo no cuadra, hágale caso. Esa señora pocas veces se equivoca.
3. Si todo el mundo habla de algo, no caiga en el rumor de las bolas, pero tampoco se quede pegado.
4. Las explicaciones excesivas son el preludio clásico al desastre.
5. Camarón que se duerme, paella en La Candelaria.
6. Sepa que después de ese último (traguito o mensajito) viene el “chou”.
7. Si todo el mundo le habla muy bien de algo, pele el ojo, algo oscuro se avecina.
8. Siempre sale alguien, que quiere figurar, a decir que sabía lo que iba a pasar desde hace siglos. Si es usted, mejor no diga nada. Hágase el paisa porque a nadie le gustan los profetas del desastre.
9. Cuando ya no se puede hacer nada, relájese y disfrute. No hay de otra.
10. Convoque a una sesión de amigos para contarles lo ocurrido y arrastrar su pena por eso que se venía venir, y que seguro todos ellos vieron. Nada mejor que victimizarse en buena compañía.

IMAGINARIO

TUIT

PREGUNTA

 

ÉPALE 172

 

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