LOGO EL RUMOR DE LAS BOLAS

 

Usted ha desterrado la negación automática de su diccionario laboral cuando llega un conocido y le dice esas palabras que no quiere escuchar: “Te tengo un tigre”. En primera instancia, piensa en ese tiempo libre desparramado que tendrá que encerrar y casi se niega, pero un segundo después recuerda las facturas que lo persiguen todos los días y accede tímidamente, casi con más lamentación que euforia.

  1. ÉPALE283-MINIMANUALPor más cuentas que saque siempre creerá que trabajó mucho y que le pagaron poco. Es psicológico y también real.
  2. Despídase de los fines de semana y de su familia.
  3. Hábleles a los demás de su amargura temporal. “No eres tú, es el tigre”.
  4. Hay veces que usted aceptará esos trabajos extras más porque le gustan los problemas y no porque sean retribuidos.
  5. Cuando no hay tigres, no hay, y solo se desean. Cuando llega el primero, generalmente viene acompañado por otros que le irán cayendo encima.
  6. La pelazón y el tiempo en contra, esos dos aliados.
  7. Cuando ocurre el acto liberador de mandar ese tigre culminado, el responsable le dirá que faltaron varios detalles y que hay que hacer unas modificaciones.
  8. En una parte de esta historia el pago deja de preocuparle y solo piensa en terminar.
  9. Su fuente de ingresos real, inevitablemente, resultará descuidada.
  10. Este tigre se acabó. Ya vendrán otros a los que, por favor, diga que no.

ÉPALE283-IMAGINARIO

ÉPALE283-TUIT

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ÉPALE 283

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