POR HUMBERTO MÁRQUEZ / ILUSTRACIÓN FORASTERO LPA

ÉPALE299-BOLEROSPara quienes hemos sido dejados basta escuchar estos bellos versos: Sufro al pensar que el destino logró separarnos. / Guardo tan bellos recuerdos que no olvidaré. / Sueños que juntos forjaron tu alma y la mía / en las horas de dicha infinita, para pensar que ese bolero salvador se parece a uno y nos aplaca las heridas o las desgarra más: Mi corazón en tinieblas te busca con ansias. / Rezo tu nombre pidiendo que vuelvas a mí / porque sin ti ya ni el sol ilumina mis días / y al llegar la aurora me encuentra llorando. / Mis noches sin ti. Pero resulta que no es bolero, es una guarania paraguaya cuya música es de Demetrio Ortiz y letra de María Teresa Márquez; ni es inspiración del recuerdo de una novia que se fue. O sea, seguimos jodidos, como nos pasó con Juan Gabriel, que nos ilusionó tantas veces, pero le compuso a su madre “Cuando yo te conocí”.

Es el mismo caso. Cuenta Digkmar Aguilera: “Un día estando solo, su pensamiento volvió a volar hacia su casa, preocupado por la salud de la madre, sin esperanza ni aliciente, con añoranza e incontenibles deseos de llorar. Muy despacito fueron surgiendo notas y acordes nostálgicos de su guitarra que, como un dejo lastimero, parecían ir lejos y perderse. Sin darse cuenta fue cobrando forma la melodía que se convertiría en la primera música andariega, y que con tanto cariño había dedicado a su madre, tal vez presintiendo su pronta partida. En 1947, luego de conocer el relato, en una fiesta y sobre un mantelito, María Teresa le puso letra”.

Al principio nadie la quería cantar; pero la cantaba cuando actuaba, para darla a conocer. El dueño del local se enojaba porque “la gente se iba a aburrir”. Hasta que se separa de su esposa y le dice: “Demetrio, ¿cómo es esa guarania que cantas? La gente empezó a pedirla y fue un éxito. Y como bolero la cantaron Genaro Salinas y Olga Chorens, entre otros.

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