JoseMariaEspaña

LA ESCLAVITUD NO FUE ABOLIDA EN VENEZUELA POR LA VALENTÍA O LA SUPERIORIDAD MORAL DE UNO O MÁS HOMBRES, SINO PORQUE YA HACIA 1854 NO ERA VIABLE COMO NEGOCIO. CON TODO, ALGÚN MÉRITO SE HA GANADO EL MÁS GRIS DE LOS MONAGAS PARA SER RECORDADO POR ESTAS FECHAS

POR JOSÉ ROBERTO DUQUE •@JROBERTODUQUE / ILUSTRACIÓN RAUSSEO DOS

A ver qué opinan de esta maraca de discurso, echado (recuerde: los discursos se echan) en el Congreso de Venezuela, en marzo de 1854:

“… la libertad del hombre no puede ponerse en duda, ni en contradicción, mucho menos en Venezuela, donde tantos años se ha dado el grito de libertad, y donde tanta sangre se ha derramado por alcanzar para todos ese bien inestimable. La esclavitud es, señores, como dijo el gran Bolívar, la infracción de todas las leyes, la violación de todos los derechos. Venezuela, pues que se gloria de haber sido la primera en Suramérica que reconociese el gran principio de la soberanía popular, origen y fuente de toda autoridad: Venezuela no debe aparecer más a los ojos del mundo entero con la horrible mancha de la esclavitud. ¿Qué derecho justo se alegará, señores, para conservar por más tiempo este título de ignominia que nos legaron las generaciones pasadas? Acordaos, honorables representantes, que sin la igualdad perecen todas las libertades, todos los derechos; y que con la esclavitud no hay igualdad”.

Alto ahí. Levántese un momento, tome agua, estire los músculos, mójese la cara, séquesela; ahora regrese y fíjese en la continuación del discurso:

“Yo os esfuerzo, pues, a que no abandonéis el tratamiento de esta importante materia. Buscad el modo de abolir la esclavitud sin vulnerar los derechos de los poseedores de esclavos…”. Ahora sí, meta el frenazo completo y felicítese: acaba usted de entender por qué no debe sacarnos las lágrimas de emoción la efemérides que se está cumpliendo en estas fechas: el día de la abolición de la esclavitud en Venezuela.

Por cierto, el sujeto que echó el discurso citado arriba fue el entonces presidente de la República, José Gregorio Monagas, mejor conocido como el hermano gris de José Tadeo Monagas.

EL CONTEXTO. Y DESPUÉS EL PERFIL

En Venezuela se había prohibido la importación de esclavos africanos desde hacía casi medio siglo. Desde 1810, y sobre todo a partir de 1814 y la rebelión popular que casi acaba con los propietarios españoles y criollos, todo aquel que quería hacer proselitismo o demagogia para captar adeptos o combatientes tenía que realizar gestos dramáticos y contundentes en favor de los esclavos, como por ejemplo eso de decretar su libertad, cosa que en la vida real de las guerras en curso en realidad significaba: “Si peleas en mi bando te doy la libertad”. Muy bonito: si te pones a mis órdenes y sales a matar a esos carajos igualitos a ti que pelean en el otro bando, ya puedes considerarte libre. Por ahí anda regado todavía el relato racista y lamentable que pone al Negro Primero a ir a despedirse de su jefe, el Catire Páez, cuando siente que se está muriendo. Lo lancean, el carajo siente que se va a morir y su último gesto es morir frente a su jefe: uy, qué libre.

Nuestra historiografía bolivariana ha querido refrendar como dato certero que fue Bolívar quien abolió la esclavitud, en 1816. De nada ha valido lo que hicieron antes Piar, Miranda y Boves: Bolívar fue quien liberó a los esclavos. Pero o fue sino 38 años después que se decretó esa liberación.

Así que ya no se importaban esclavos en Venezuela y casi en ningún otro país, y esto significaba, entre otras cosas, que la mano de obra que necesitaban las haciendas, ingenios e industrias provenía de la descendencia de los esclavos; tal como sucedía con las vacas y los caballos, las mujeres seguían pariendo y el ser humano que iba naciendo quedaba anotado como propiedad del amo de sus padres. La oleada internacional de abolición de la esclavitud estaba desatada en la América Hispana desde los años 20 (México y Chile fueron los primeros países en abolirla por ley). Venezuela fue uno de los últimos países en decretar el fin de esa llaga; un año antes se había hecho lo propio en la Nueva Granada. Pero miren lo que tuvo que pasar aquí para que en el país de la libertad se diera ese paso decisivo.

LA ESCLAVITUD FUE ABOLIDA PORQUE YA NO ERA RENTABLE, NO ERA ECONÓMICAMENTE VIABLE, NO ERA NEGOCIO PARA LOS DUEÑOS DE ESCLAVOS

Tal vez no se haya dicho lo suficiente, por eso es bueno recalcarlo: en Venezuela la esclavitud fue abolida porque ya no era rentable, no era económicamente viable, no era negocio para los dueños de esclavos. Cuando usted tiene un esclavo en su hacienda tiene que alimentarlo y darle algo que se parezca a un vestido y una casa; cuando usted le dice al esclavo “eres libre” no solo lo pones en el trance de tener que conseguir todo eso por sí solo, sino que el tipo para poder vivir tiene que venderte lo único que sigue teniendo, que es su fuerza de trabajo. Machete: el tipo te sigue trabajando pero ahora no tienes la obligación de darle espacio ni vestido ni comida ni un coño. ¿Conque te gusta la libertad y crees que eso consiste en comer nutella y cheez whiz de kraft? Ah bueno, piénsalo mejor.

De paso, de Europa comenzaban a llegar noticias un poco incomprensibles de una cosa llamada dizque “revolución industrial” (imagínense a los venezolanos de entonces tratando de entender el tema del momento, como nos sucede hoy con las criptomonedas), y eso significaba que una máquina podía hacer el trabajo de varias personas, y las sociedades de América tenían que ir preparándose para esa situación. En ese estado de conmociones lejanas pero inminentes se encontraba la agitada Venezuela del siglo XIX, y los ganadores de todo el proceso siguieron siendo los terratenientes y dueños de esclavos, a quienes el gobierno tuvo que pagarles para liberar a todos los seres humanos oprimidos bajo sus botas: por cada recién nacido les pagaron a los amos 50 pesos; por cada varón fuerte y en plenas facultades hasta los 39 años de edad, 300 pesos; por cada viejo de 65 años o más, cinco pesos. El negocio del siglo: a los esclavistas les pagaron por librarse de esos estorbos (que siguieron trabajando para ellos, ahora mediante otro régimen de esclavitud pero que no se llamaba así) y José Gregorio Monagas pasó a la historia como el presidente magnánimo, de avanzada, justo y super-guao que el 24 de marzo de 1854 firmó el decreto que eliminaba para siempre la vergüenza de la esclavitud. La eliminó de los textos legales, ya ustedes saben.

En cuanto a este Monagas, en su vida siempre transitó y vegetó a la sombra de su hermano mayor, José Tadeo. Fuera para oponérsele o para seguirle los pasos, José Gregorio hizo cuanto hizo siempre con la figura del hermano rondándolo, dictándole pauta. De José Tadeo recibió la banda presidencial en 1851 y a José Tadeo se la entregó en 1855. Tres años después, derrocado el mayor, el menor (tenía 63 años) fue capturado, encarcelado en Puerto Cabello y luego trasladado a una cárcel un poco más calurosa (Maracaibo), adonde enfermó y murió a los pocos días de su cautiverio.

Tampoco era que le faltaban méritos para ser recordado; no es de gratis que sus cenizas reposen en el Panteón Nacional. Como militar combatió en batallas célebres de la independencia de Venezuela y de América. La Batalla de Ayacucho se la perdió por varios kilómetros, pero no era que andaba de fiesta ni rehuyendo el combate: mientras Antonio José de Sucre se cubría de gloria, José Gregorio sitiaba la ciudad de El Callao, con lo cual neutralizaba a unas tropas que tal vez se la hubieran puesto difícil al prócer cumanés. Al regresar del Perú, Bolívar en persona lo nombró general de brigada y “Primera Lanza del Oriente”, y mire que en oriente lo que sobraban eran buenas lanzas.

En vista de que el arrojo y la valentía se consideran valores ciudadanos supremos, habrá que anotar a José Gregorio como alguien que los derrochó y los puso al servicio de una causa importante. Visto de cerca, con las lupas de otros valores no relacionados con el heroísmo y los cojones para matar y pelear, y a pesar de ese hito inmenso de la abolición de la esclavitud, José Gregorio seguirá siendo siempre el hermano menor de José Tadeo (y si quieren averigüen en nombre de cuál de los dos es que el estado Monagas se llama como se llama).

ÉPALE 270

Artículos Relacionados