Mónica Zafra: “Usé las plantas para curarme”

Desde la frontera con Colombia, la doctora Mónica Zafra integra los conocimientos de la ciencia con la sabiduría indígena para sanar a sus pacientes en cuerpo y alma

Por María Eugenia Acero Colomine  • @andesenfrungen / Fotografía Mónica Zafra

—¿Cómo te llamas? ¿A qué te dedicas? ¿Tienes pareja e hijos? ¿Tienes hobbies?

-Mi nombre es Mónica Zafra Silva; soy médico y multifacética. Tengo una hija de 10 años y actualmente estoy sin pareja. Múltiples hobbies, entre ellos la lectura, música, botánica, astronomía, herramientas espirituales; la vida misma es mi hobbie.

—¿Cómo fue la experiencia de devolverte a Colombia?

-Nací en un pueblo llamado San Gil y hace ocho meses regresé luego de haber vivido por 40 años en San Cristóbal. No salí de Venezuela huyendo, ya que mi capacidad de adaptación se había fortalecido. Regresé a Colombia para reencontrarme con mi hija y mi mamá, que habían salido cinco meses antes. Un cambio total, pero llegué en búsqueda de opciones más rápidas, que ingresar al sistema de salud. Gracias a lo aprendido en Venezuela, pronto formaba parte del Ecomercado de San Gil, ofreciendo productos orgánicos y ecológicos, además de brindar asesoramiento en fitoterapia. Actualmente, pertenezco a círculo de lectores, movimientos culturales y de protección a la Madre Tierra, organizaciones prospectivas de cambios sociales, principalmente. A pesar de las diferencias en la idiosincrasia, todo ha sido muy fácil, fluido y feliz.

—¿Cómo fue tu experiencia en Venezuela?

-A Venezuela le debo todo lo que soy, amo y agradezco a esa tierra y a su gente. La experiencia fue totalmente enriquecedora, llena de altibajos, como es la vida, llena de matices y diferentes tonos. Durante mis últimos años de permanencia en Táchira, participé en la Red de Intercambio Tierra Conciencia, donde hacía parte en cayapas, actividades de permacultura y cualquier programa que promoviera la conciencia ecológica y economía solidaria. Rodeada de administradores, abogados, payasos de hospital, ingenieros, profesores y gente profesional en diversas áreas, hubo una muy nutrida retroalimentación y cooperación; adquirí un valioso conocimiento a través del autosostenimiento desde todo punto de vista, aunado a mi experiencia en el manejo de las plantas para varios aspectos en nuestra vida, más allá de la salud, para la recuperación de nuestro medio y de la sabiduría ancestral. También me reunía con especialistas en diversas áreas de homeopatía y medicina holística, lo cual también aportó mucho a mi crecimiento y amplió cada vez más mi visión y concepto sobre la medicina. La medicina lo es todo.

—¿Por qué no estás ejerciendo la medicina?

-Depende la visión que tengas de medicina; puedes asociarlo a un hospital, clínica o a algún templo; a los exámenes o con la cantidad de medicamentos que te indiquen. Sigo ejerciendo la medicina bajo el concepto de medicina integrativa, principalmente con plantas de uso poco convencional como las malezas, sin obviar las conocidas. Y bajo esta misma perspectiva, también está el resurgimiento del uso de medicina enteógena, tipo rapé, caapi o yagé, yopo, sananga, xanga, bufotenina o la ibogaína, entre muchas otras. Este tipo de medicina no la administro yo; para ello están los chamanes, personas preparadas para este fin. Por mi parte puedo aplicar distintas terapias dependiendo de la línea de tratamiento que determine; entre estas terapias ofrezco la radiestesia diagnóstica y terapéutica, registros akashicos, masajes o aromaterapia, biodescodificación, gemoterapia, reiki. Incluso, alguna medicina alopática o química, y consulta con especialista si concluyo que es la mejor opción, eso depende de múltiples factores.

—¿Te devolverías a Venezuela?

-¡Sí! Amo ese país con todo lo que incluye (suspiro). Confío mucho en que así suceda. Mientras tanto, disfrutando y aprendiendo mucho acá en Colombia.

— ¿Cómo está la situación con el coronavirus donde estás?

-San Gil es un pueblo tranquilo que también ha asumido, en su mayoría, el reto de la cuarentena. No hay ningún caso de covid-19 y eso genera bajo nivel de ansiedad en la población, son otras cosas las que preocupan a la gente. Hay mucha cooperación, la gente ayuda mucho a mis hermanos venezolanos y ahí vamos aprendiendo.

—¿Ejerces militancia o perteneces a algún grupo de influencia en tu comunidad?

-Sí, ya estoy participando en algunos, no directamente en la comunidad. Estoy con el Plan Prospectivo San Gil, entre otros, con influencia en el sector salud, cultura, deporte y agricultura.

—¿Qué mensaje deseas enviarle a la comunidad de Épale CCS?

-Saludos, gente hermosa. Que viven en un gran país al que hay que seguir aportándole buenos pensamientos y acciones. Pronto nos veremos en ese reencuentro nacional al que todos apostamos. Que miren pa’l lado, pa’rriba, pa’bajo y pa dentro. Que vivan la vida bonito. Todo mi amor pa ustedes. ¡Ahó!

La doctora Mónica Zafra es una colombiana enamorada de Venezuela

ÉPALE 376