Mujeres de la salsa

Ellas han venido trabajando en este campo de la música afrocaribeña, tanto como los hombres. Son ejecutantes, cantantes, compositoras, coristas, productoras y más roles. Siempre han sido creativas y muy activas

Por Mercedes Sanz  ⁄  Fotografías Archivo

Quítame ese hombre del corazón
quítame en mi cuerpo esa sensación
anda quítalo tú
Borra con tus labios lo que él besó
llega donde nadie jamás llegó

¿Se acuerdan de Marianella? Sí vale, la cantante venezolana de salsa romántica. Por cierto, no se ha retirado. Pero este artículo es para hablar sobre las mujeres que se han dedicado a esta sabrosa música caribeña, bien sea como intérpretes, compositoras, instrumentistas, algunas muy notorias y otras no tan nombradas pero igual dejaron un legado.

Celeste Mendoza

Cuando se aborda este terreno la primera que resalta es la indiscutible Reina de la Salsa. Doña Celia no sólo es recordada por su paso en la Sonora Matancera. Pero, ¡ojo!, porque la sonera antes de estar en este grupo grabó con otros venezolanos como la Sonora Caracas y Leonard Melody, por ejemplo, y no fue la primera voz femenina de la Matancera, pues antes de ella estuvo la puertorriqueña Myrta Silva, la Gorda de Oro, quien además de vocalista fue percusionista, maraquera, tocó varios instrumentos. Búsquenla en You Tube, hay videos donde ella aparece cantando, tocando y bailando.

Cuba es cuna de grandes soneras, obviamente, como ya ustedes saben. La orquesta Anacaona fue un conjunto pionero formado solamente por mujeres, y de donde salieron voces como Omara Portuondo, Elena Burke, entre otras. Si seguimos en la isla, hay que nombrar a la Reina del Guaguancó, Celeste Mendoza, quien grabó en varias orquestas, entre ellas con Bebo Valdés. ¡Qué delicia como esta mujer cantaba!

Otra enorme cubana, y que vivió el esplendor de los ritmos latinos en Nueva York, fue Graciela, cantante de la big band de su hermano Machito y Mario Bauzá, antes del boom salsero de los 70. Era la Primera Dama del Latinjazz.

Jane Bunnett

Mientras que su coterránea Mercedita Valdés fue una gran exponente del canto yoruba. Varias deidades adquirieron más fuerza en su voz. Claro que hay más cubanas, pero se llevarían toda la nota, vamos a dejarlo con La Lupe, porque es obligado mencionar a la pasión desbordada: “Digan que yo soy la mala de la película”.

Pero estas mujeres no surgen de la nada, ellas siguieron la tradición de las viejas cantantes de música campesina cubana y puertorriqueña, algunas anónimas y otras reconocidas como María Teresa Vera, Celina González, La Calandria… Todas ellas influyeron en las posteriores generaciones de soneras, especialmente de los años 60 y 70. Es una cadena de influencias. Canelita Medina es hija directa de Celia, por ejemplo.

Hay que señalar a las mujeres instrumentistas, pues ha sido un campo dominado por hombres, y ellas también han dejado su huella. Antes mencionamos a Myrta Silva y Anacaona, pero en tiempos recientes: la flautista Andrea Brachfeld (famosa por haber tocado con la Charanga 76), la trompetista neerlandesa Maite Hontelé, la multiinstrumentista canadiense Jane Bunnett (dedicada a la música afrocubana), la pianista Lázara Cachao (de la dinastía de los Cachao), y pare de contar.

Miki Vimari

En la composición: Margarita Rivera, madre de Ismael Rivera, le regaló unos cuantos temas a su hijo, incluso estando con Cortijo como Maquinolandera. El Tema de María Cervantes se convirtió en un número importante en la salsa y es de la autoría de la pianista cubana del mismo nombre. Miki Vimari fue compositora y corista de Richie Ray. Y ni hablar del rol femenino en los coros salseros.

La mujer en la salsa ha aportado su parte sensual, instintiva, inspiradora y también académica. Realmente en todos los sentidos. Si revisamos: ¿cuántas orquestas no llevan nombres de mujeres? Y, sin ir muy lejos, la palabra salsa es un sustantivo femenino, ¡ja-ja-ja!

ÉPALE 373