Mujeres transexuales sin cuarentena

En tiempos de pandemia global las medidas sanitarias se extreman para resguardar la vida de las personas. El derecho al trabajo se ve en entredicho de múltiples formas. Aquí contamos algunas historias

Por Ketsy Medina / Fotografías Ketsy Medina

Bárbara Valentina Noriega tiene 27 años de edad, actualmente trabaja para la Oficina de Diversidad Sexual de la Alcaldía de Caracas, es activista por los Derechos Humanos (DDHH) de la diversidad sexual y activadora de la parroquia Santa Teresa.

Su trabajo consiste en realizar acompañamiento durante el proceso que lleve a distintas personas de la diversidad sexual (transexuales, bisexuales, lesbianas, entre otras identidades) a realizar trámites legales y médicos.

Uno de los logros que destaca de su trabajo, ha sido el enlace alcanzado con el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime), lo que ha garantizado obtener documentos para las mujeres transfemeninas con reconocimiento a sus identidades: “Hemos logrado en jornadas de cedulación obtener los documentos de identidad oficial, como tiene que ser, es decir, con las chicas maquilladas, y su cabello suelto, esto ha sido una batalla contra la exclusión y la discriminación que estamos ganado”.

“Desde hace más de ocho años sentí la necesidad de ayudar y ser activadora”.

(Bárabara Noriega)

Así mismo Bárbara se ha vuelto contención y apoyo para mujeres a las que se les ha detectado, gracias al sistema de salud público, alguna enfermedad de transmisión sexual (ETS), apoyándose en el Servicio Autónomo de Contraloría Sanitaria (conocido como La Sanidad) y contando con el apoyo de la Dra. Marlyn Bello, de la Unidad de Acción Solidaria, para conseguir el tratamiento de las que resultan positivo luego de las prueba de despistaje.

Otra de las actividades de Noriega consiste en organizar charlas de prevención y cuidado acerca de las ETS, en estos espacios se entregan preservativos y material informativo. Se ha interesado en trabajar con mujeres trans, por ello realiza recorridos en la avenidas Lecuna, Libertador, Baralt, o en zonas como El Silencio, Nuevo Circo, logrando una data en la que lleva registro de más de 60 mujeres.

Algunas mujeres trans censadas, informó la activadora, “se encuentran siendo atendidas, las que han querido retomar los estudios, ya se encuentran haciéndolo, las que han querido recibir apoyo para tratar sus adicciones, gracias al trabajo que llevamos con la Oficina Nacional Antidrogas  (ONA), ya están en procesos de desintoxicación”.

El beso del orgullo. Foto Luis Bobadilla

Una activadora con conocimiento de causa

“Para mí es un logro ser una activadora, fui una de las personas, que gracias a la ayuda de la Oficina de la Diversidad Sexual, logró salir del mundo al que nos vemos expuestas las trabajadoras sexuales, desde hace más de ocho años sentí la necesidad de ayudar y ser activadora y hoy puedo decir que es posible, eso me hace sentir bien.

Desde que asumí esta responsabilidad, no sólo me hago parte del acompañamiento a las muchachas en el ámbito de la salud, también las cuido y estoy pendiente ante cualquier agresión”, así señaló Bárbara Noriega.

Bárbara la acompaña mientras Alejandra y Aranza perfumadas, están listas para trabajar

En cuarentena

Bárbara ante la medida de resguardarse en casa, para evitar la propagación del covid-19 señala que “por una parte quedarse en casa es una prevención necesaria, no puedo imaginarme a una de las chicas contagiada, pues la reacción de ellas al enfermarse tiende a ser el encerarse en sus residencias, ya que el sistema de salud las discrimina con mucha frecuencia, entonces esto terminaría siendo una bomba de tiempo.

Por otra parte, cumplir con una cuarentena es duro para ellas, porque de su trabajo en las calles depende su alimento y sustento, y aquí quiero hacer especial énfasis en la responsabilidad que tiene la sociedad, no ahora, sino desde siempre; la sociedad que las ha rechazado y discriminado, no sólo a las mujeres trans, sino a la población sexo-género diversa en pleno.

Esto nos ha llevado a tener dificultades para acceder por ejemplo a puestos de trabajos dignos, pues buscan obligarnos, cuando acceden a que escondamos nuestras identidades y nos vistamos como hombres”.

Aranza Valentina Cabadiz, de 29 años de edad y trabajadora sexual nos comentó: “Pienso que la situación que vivimos en el país con respecto al coronavirus debe ser atendida de manera muy consciente por parte de toda la población venezolana,  nadie debe olvidar que protegerse y cuidarse es tarea de todas; esta medida busca tanto nuestro propio bien, como el beneficio de toda la población.

Al protegernos con un tapabocas protegemos a quienes más necesitan en estos momentos de nuestros cuidados, como lo son los abuelos, abuelas y nuestros niños. Más que una cuarentena para aislarnos, es momento propicio para protegernos y cuidarnos”.

Alejandra Zuluaga, de 24 años de edad, vino desde hace poco a Caracas de Caicara del Orinoco, estado Bolívar, con la intención de conseguir empleo, sin embargo el haber asumido una identidad socialmente rechazada y altamente satanizada, le ha llevado a encontrar en las avenidas maneras de garantizar su sustento diario, tanto Alejandra como Aranza son trabajadoras sexuales.

Zuluaga afirma que en esta cuarentena le ha tocado salir un poco a escondidas, pero cuando lo hace busca estar bien protegida; también contó del cuidado que debe tener con la policía para evitar ser detenida, señalando en que si no sale a trabajar, nadie más que ella, garantizan su sustento.

Aún en cuarentena esta calle transversal a la avenida Lecuna se muestra activa y concurrida. Foto Bernardo Suárez

Dependencia diaria

Aranza Cabadiz, con una experiencia de más de 15 años de trayectoria desarrollada en nueve plazas, siete avenidas y ocho estados, se siente una mujer lo suficientemente recorrida como para saber cuidarse, por ello piensa que quedarse encerrada no es una opción mientras tenga la necesidad de alimentarse. El uso del tapabocas ha sido acatado, y se mantiene atenta a las indicaciones para poder cuidarse.

Asegura Cabadiz que “estos días de cuarentena han sido muy fuertes, porque el volumen de clientes no es el mismo, ha bajado mucho, sin embargo nosotras ante todo, buscamos la manera, para nadie es un secreto que la población LGBTIQ venezolana, es una población bastante guerrera, valiente y echada para adelante y eso nos lleva a decir que no nos vamos a dejar, ni siquiera por el coronavirus.

“Dependemos de nuestro trabajo diario para mantenernos”.

(Aranza Cabadiz)

Para Zuluaga el trabajo diario es garantía del pago de la habitación en la que vive, así como del pago diario del hotel en el que presta sus servicios, su desayuno, almuerzo y cena los realiza en la calle, entonces se pregunta: “¿Cómo hace una persona como yo para cumplir una cuarentena?, pienso que el Gobierno en medio de esta crisis, debería montar de manera urgente un refugio, o una casa de acogida, en la que podamos contar con alimentos las personas que no disfrutamos de una vivienda propia y que dependemos de nuestro trabajo diario para mantenernos. Una medida como esta la asumiría sin mayor problema, pero si esas condiciones no existen, debo seguir trabajando”.

Una bandera multicolor en la que la toda una comunidad diversa se reconoce. Foto Archivo

Acciones para atender vulnerabilidades

Como responsable de la parroquia, Bárbara iniciará un trabajo en el que buscarán dotar en principio de guantes y tapabocas a la población sexo-genero diversa de la que tiene registro, especialmente a las mujeres trans.

Destaca que estos días no sólo trabajará para atender el llamado del Ejecutivo Nacional, sino que se mantendrá activa ante cualquier situación en la que sean vulnerados los derechos, o situaciones que pongan en peligro la vida de sus compañeras.

Hace un llamado a tomar conciencia, para que como sociedad reconozcamos el derecho que toda persona tiene a la vida, invita a activar la solidaridad, y más en estos tiempo de emergencia nacional.

Al coronavirus Aranza le diría

“Que se fuera, que ya basta, que no lo toleramos, que no lo soportamos, y que no nos va a matar porque imagínate, hemos sobrevivido a la chiquinguya, al chipo, al mal de chagas, a la zika, al cocuy de penca y tú crees que no le sobreviremos al coronoravirus; nosotros los venezolanos somos más fuertes que los zombies de las películas, nos matan y volvemos a salir”.

Alejandra, Aranza y Bárbara en una de las esquinas más calientes de la Lecuna

ÉPALE 365