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UNA AGENDA CULTURAL GRATUITA, CASI DIARIA, ABIERTA A TODO PÚBLICO, CENTENARES DE JÓVENES ENAMORADOS DE LA MÚSICA, OBRAS DE ARTE, Y ESPACIOS PARA EL APRENDIZAJE Y LA CREACIÓN: LA OBSESIÓN DE JOSÉ ANTONIO ABREU POR UNA NUEVA FORMA DE ENSEÑAR LA MÚSICA

POR MALÚ RENGIFO • @MALURENGIFO / FOTOGRAFÍAS ENRIQUE HERNÁNDEZ

Cerca de la estación del Metro Colegio de Ingenieros, de cara al Waraira, desde el lado sur del bulevar Amador Bendayán se erige una edificación notable, hogar del arte que se mira y que se escucha, quizá el espacio que más vida le aporta a la zona entre semana. Un enorme número de jóvenes entran y salen a toda hora por las puertas del Centro de Acción Social por la Música, recorren sus pasillos y escaleras, con vista hacia nuestro más famoso bosque de caobos, cargando cuidadosamente en sus espaldas maletines de formas rimbombantes y, en muchos casos, tamaños sorprendentes, cuyos contenidos, más que objetos, podrían ser vistos como órganos, extremidades adicionales, ingenio humano que les permite a esos jóvenes hacer audible lo que la boca o las manos por sí solas no podrían. En ese espacio de membranas y cuerdas, de metales que traducen lo que soplan los labios y pulmones, se produce lo que para nosotros, los simples tocadores de teclado de letras, es algo así como un misterioso milagro cotidiano: música.

“AQUÍ SE EXPONEN ARTÍSTICAMENTE TODOS NUESTROS PROYECTOS”.

(EUGENIO CARREÑO)

Era un día soleado. Enrique y yo llegamos, cual advenedizos, como una visita inesperada a la hora del almuerzo, y además apurados, y además yo estando medio enferma. Era de esperarse que tuviéramos que presentarnos, declarar en el nombre de Chopin hasta el último de nuestros artefactos personales y esperar pacientemente a que pudieran recibirnos. Eso hicimos. Tras una espera que pareció algo larga porque ya les mencioné que yo iba algo más que ligeramente quebrantada, pero que en realidad no fue gran cosa, tuvimos la satisfacción de conversar con él, Eugenio Carreño, clarinetista, director de orquesta y director del Centro de Acción Social por la Música, amable y preciso conversador, en su despacho.

Entramos, nos dio la bienvenida. Sobre su escritorio reposaba un cuatro lindo que daba ganas de escuchar un pajarillo. Se notó que aquel hombre dejaba a un lado sus tareas para poder atendernos, pero el gesto de levantarse del escritorio y sentarse junto a nosotros en unas poltronitas cómodas a darnos la conversa me hizo saber que estaba contento de recibirnos. Alrededor trabajaban en asuntos administrativos diferentes hombres y mujeres en un ambiente que daba la sensación de mucha disciplina y vocación. Vaya curiosidad: dos valores que suelen asociarse muchísimo al estudio de la música.

Aprendiendo todos juntos de la música

Aprendiendo todos juntos de la música

EL RECINTO

“El Centro sirve a todas las agrupaciones, orquestas, coros y todos los programas del Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela. Es nuestra sede principal, aquí se exponen artísticamente todos nuestros proyectos”, cuenta. Es un espacio muy vivo. Me sorprendió saber que todas las semanas, de martes a domingo, se presentan, de manera gratuita, diferentes agrupaciones de niños y jóvenes en el espacio. El esfuerzo de los estudiantes, maestros y todo el equipo que mantiene en pie semejante escuela ha de ser monumental. Esta constancia en la labor se ha traducido no solo en la aparición del visitante ocasional o de los familiares de los músicos, sino también en la visita frecuente de un numeroso grupo de visitantes aficionados a la música, que conoce y disfruta la programación del centro casi cotidianamente.

ESTAS AGRUPACIONES DISPONEN DE UNA MARAVILLOS A DOTACIÓN DE ESPACIOS PARA SUS ENSAYOS Y CONCIERTOS

Varias agrupaciones hacen vida fija en el Centro de Acción Social. Orquestas profesionales como la Sinfónica Simón Bolívar, la Orquesta Barroca Simón Bolívar, la Juan José Landaeta y el Coro Nacional Simón Bolívar. Estas agrupaciones disponen de una maravillosa dotación de espacios para sus ensayos y conciertos. El resto de los grupos, con sede en otros espacios de la ciudad y del país, también pueden acudir y, de hecho, lo hacen al Centro de Acción Social para solicitar cualquiera de sus salas como espacio para las presentaciones.

“Tenemos la sala Fedora Alemán, con un aforo de 340 puestos, y la sala Simón Bolívar, nuestra sala estelar, que tiene un aforo aproximado de 880 butacas”, cuenta Eugenio. La Sala Simón Bolívar es ese imponente espacio coronado al fondo por un enorme órgano, amasijo de dorados tubos que deja boquiabiertos a todos los visitantes que entran por primera vez. A las afueras del centro varias obras de Carlos Cruz-Diez y Jesús Soto colaboran en hacer del espacio un bellísimo monumento a las artes venezolanas. Dentro de la sala de conciertos Simón Bolívar los usuarios se sientan sobre butacas que son, en sí mismas, obras del maestro Cruz-Diez. Los brillantes colores parecieran bailar al compás de la música.

Preparando todo para ensayar

Preparando todo para ensayar

LA EVOLUCIÓN

Desde la inauguración del centro, ingenio del maestro José Antonio Abreu y apoyado incondicionalmente por el Comandante Hugo Chávez, han pasado 12 exitosos años. El impacto social de todos los programas que hacen vida, gracias al Sistema Nacional de Orquestas, es tan valioso que hace plenamente comprensible la intención de ir más allá y convertir el espacio en una universidad de la música. A un lado del pulcro edificio se divisa una grúa enorme y una obra en construcción, se trata de un ala nueva de todo el complejo cultural, cuyo uso será el de un centro docente para los niveles superiores de la música. La estructura académica que se desarrollará en este espacio ya se encuentra en un nivel bastante avanzado de planificación, así mismo la obra. No sería de extrañarnos que, pese a cualquier dificultad, más allá de cualquier obstáculo impuesto, en un par de años Caracas y toda Venezuela cuenten con un nuevo espacio dispuesto para que los músicos formados en el sistema juvenil continúen adelante su labor de tocar y luchar.

Varias agrupaciones hacen vida fija en el Centro de Acción Social

Varias agrupaciones hacen vida fija en el Centro de Acción Social

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