ÉPALE 228 MÚSICA

MÁS ALLÁ DE ESE LENGUAJE UNIVERSAL QUE NOS MUEVE, SE ENCUENTRA LA INDUSTRIA QUE HACE QUE LA MÚSICA LLEGUE A NOSOTROS Y QUE SUS INTÉRPRETES SEAN VISTOS MÁS COMO VENDEDORES DE IDEAS QUE COMO CREADORES

POR NATHALI GÓMEZ • @LAESPERGESIA

La música, nuestra cultura común, trasciende incluso a sus propios creadores e intérpretes para ubicarse en un lugar fuera de lo terreno, donde posiblemente gravita nuestra alma o como se llame eso que según algunos pesa 21 gramos.

Pity Álvarez, el cantante y compositor argentino en cuya vida hay solo rocanrol, canta que lo que más le gusta son las cosas que no se tocan. Entre la lista de objetos, lugares y momentos que describe, sabemos que la música está allí descrita y como fondo.

Ese gusto por lo que no se toca no distingue de géneros ni de ritmos. Basta que un oído se detenga y la caricia sonora llegue al cerebro para que ocurra eso tan difícil de catalogar y que hace que alguien diga: “Me gusta esa canción”.

Fuera de ese mundo intangible está el negocio, donde las notas no son musicales sino de crédito. Allí se mueve la maquinaria que se ocupa de que los artistas suenen, ganen premios, tengan videos compartidos millones de veces y causen envidia a través de los medios y redes sociales por su vida de famosos. Allí, en esas aguas de la posibilidad de ganar algo, pudieran estar quienes deciden “hacer un alto en su compromiso con su público” para pronunciarse a favor o en contra de algo. “Es la ganancia, estúpido”, podría decirse parafraseando al asesor de Bill Clinton.

JOHANNES BRAHMS Tragic Overture, Op. 81 ROBERT SCHUMANN Cello Concerto in A Minor, Op. 129 - intermission - ANTONÍN DVO?ÁK Symphony No. 9 in E Minor, Op. 95, "From the New World"

Nacho, Franco de Vita, Karina, Carlos Baute, por solo citar algunos cantantes venezolanos reconocidos en el exterior, han manifestado a través de todos los medios posibles su rechazo a la “dictadura” de Maduro. Si el asunto fuera solo una cuestión de opinión, no tendría mayor trascendencia que la de inclinarse por un movimiento político o por otro. Sin embargo, el colombiano cofundador del Festival Rock al Parque, como bien lo explica Gustavo Mérida en este número, deja al descubierto el quid de la cuestión: si Gillman hubiera dado una declaración llamando a elecciones y pidiendo el cese de la represión en Venezuela, hubiera ido tranquilamente al evento musical de donde lo sacaron. Realpolitik asentada en sencillas leyes del mercado.

Muchos se quieren agarrar de esa ola de beneficios; otros, lamentablemente, ceden ante los chantajes que buscan utilizar a los artistas como vendedores de cosas que tampoco se tocan, pero que va más allá de la música. No es algo nuevo: Emilio Estefan, por hablar de América Latina, ha hecho millones con el descontento contra Cuba y, ¡sorpresa!, se ha solidarizado con las causas opositoras provenientes de Venezuela.

¿CUÁNTO VALE UN TUIT?

Lo que escriben y comparten los famosos en las redes sociales vale dinero. Si tiene dudas, vea que los miembros del star system estadounidense pueden cobrar entre 3.000 y 200.000 dólares por manifestarse a favor o en contra de algo. Revise nuestras redes a ver quiénes dicen qué.

No hay que pecar de ingenuo o pensar que los artistas “se pertenecen”. Ellos forman parte de un sistema con un estilo de vida alejado de la realidad, donde los padecimientos de nosotros, los de a pie, son desconocidos. Así, cuando vea que Dudamel, director de orquestas con talento y genio indiscutibles, se pronuncia en contra de la violencia y represión, deténgase a reflexionar sobre la razón de hacer una declaración de ese tipo en estos momentos. No responda, si no le parece, afortunadamente la música trasciende a sus propios creadores para entregarse al deleite gozoso de nuestros corazones.

 


ÉPALE 228 GILLMAN

CRÓNICA DE UN CHANTAJE

POR  GUSTAVO MÉRIDA

Nadie se conduele por la salida de Paul Gilman de Rock al Parque

y menos se identifica con su melodrama ridículo.

Sergio Monsalve

“Gillman celebra 40 años de trayectoria y lo celebra en la tarima de Rock al Parque. Sin duda alguna, una de las figuras fundacionales del rock en ese país y en todo nuestro continente, y uno de los más esperados para ver en toda la historia del festival”, https://rockalparque.com.co/anuncio-bandas-rock-al-parque-2017/.

“Las huestes de Gillman”, dijo PTT Lizardo en una conversación acerca de la historia de los conciertos en la década de los 80. “Mándale un abrazo al PTT”, dijo Gillman alguna vez mientras firmaba el disco con las versiones de Alí Primera. Como me gustaría que PTT pudiera cantar.

A Paul Gillman trataron de humillarlo desde Colombia. Pero no puede herir la dignidad y/o el amor propio quien no los posee: “Los artistas no deben participar de esa manera tan activa y militante con las dictaduras (…) el señor Gillman está apoyando a un régimen opresor, un régimen dictatorial que está asesinando a la gente en las protestas (…) que esto le quede de ejemplo a muchos artistas para que midan sus acciones (…) soy cero tolerancia con Maduro (…) y no voy a permitir que en un Festival como Rock al Parque (yo soy cocreador del festival), donde llegan muchachos (…) desprevenidos se enfrenten a un payaso roquero que se monta de fascista”, y etcétera. En esa misma entrevista radial, en RCN, Julio Correal asegura que le escribió a Gillman y le advirtió lo que iba a pasar: “Mire, señor Gillman, usted está invitado a RaP y me voy a encargar de que usted no venga a RaP; y si usted, al menos, da una declaración donde simplemente diga que llamen a elecciones o donde simplemente diga que la represión no debe continuar, para mí es suficiente (…) si el señor, como muchos artistas lo han hecho en Venezuela, que le han pedido al señor Maduro elecciones libres (…) si eso hubiera sucedido, paro inmediatamente mi campaña, como se lo dije a él, pero eso jamás sucedió”. Y Julio Correal, responsable de la exclusión de Gillman en Rock al Parque, termina diciendo que eso es “democracia”.

Es así que en los principios del siglo XXI, suponiendo que en 150 años alguien esté hurgando en lo que en esa época será una especie de hemeroteca, en Colombia, país hermano, sin comillas (sería, entonces, “hermano”), se dice, sin pena y sin gloria, que hay que perseguir y excluir a quien piense distinto. “Dictadura” y “represión”, paisa. Extrañamente, no hay un éxodo (léase en tono irónico, triste y musical, como el vallenato) de los más de seis millones de colombianos que emigrarían a su propio país. Tal vez Julio Correal sea otra víctima de esta incalificable campaña comunicacional contra este intento de revolución, de independencia que empezó hace apenas 200 años y que tú, lector del futuro, deseas entender. Por eso andas hurgando, y que lo estés haciendo demuestra que la humanidad sobrevivió y que nosotros tuvimos algo que ver con eso. De nada.

Poco tiempo después se instaló la ANC.

 

ÉPALE 228

 

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