Música para comer

Se trata de composiciones, portadas de discos, nombres de artistas y grupos que abordan o reflejan otra de las necesidades y placeres humanos que, de igual forma, guarda su toque artístico: la comida

Por Mercedes Sanz  ⁄  Fotografías Archivo

De todos los placeres de la vida

uno de los más importantes es el comer.

¡Y es que el comer es tan sabroso!

Aceptarían ustedes que yo les invitara a comer algo divino, algo como…

Así comienza el famoso tema “A comer”, del grupo Guaco. Es una de esas piezas que vienen a la mente cuando se piensa en comida. Y es que la gastronomía es un campo que también está presente en la música, en cualquier ritmo y época: pop, rock, tradicional venezolana, latinoamericana, africana y un largo etcétera. No hay género que no haya abordado los platos de su preferencia.

Mongo Santamaría y su Sofrito

¿Qué tienen en común la música y la comida? Ambos son parte de la cotidianidad y de nuestras necesidades humanas. Tan sencillo como eso, sin tanta filosofía. Habrán escuchado eso de que la música es el alimento del alma; bueno, es así. “Si la música, como dicen, es alimento de amor, tocad siempre, tocad hasta saciarme”, decía William Shakespeare; mientras que Robert Fripp mencionaba: “La música es el vino que llena la copa del silencio”; y, así, abundan las frases que ven la música como un sustento.

Esta relación no es nada nueva, obvio: “Los griegos almorzaban al son de una flauta, rodeados de bailarinas”, señalan Roberto Iovino e Ileana Mattion en su libro Sinfonía gastronómica (música, eros y cocina), 2009. Los músicos también han incorporado, de forma intencional o inconsciente, la cocina en su repertorio a través de platos, dulces y bebidas de todo tipo. Así que se trata de dos mundos infinitos donde aprendemos a conocer sus contextos y su gente. ¿Dónde se comen los patacones, la pizza, el sancocho, el perro caliente, el chop suey? O ¿se acuerdan cuando en Twitter muchos decían que el arroz chino que se come en nuestro país es venezolano?

Y es que no hay nada puro, ni en la música ni en la comida. Todo es fusión, aleación, combinación de melodías, que son el equivalente a los ingredientes. Si no es así, ¿qué cosa es la salsa, por ejemplo? Este es otro amplio terreno, donde vemos la conexión de este género con la comida. Y no sólo en las letras, sino también en portadas como Cocinando la salsa, de Joe Cuba; varios LP del grupo Mango, de Venezuela; Salsa na má, de Charlie Palmieri; Sofrito, de Mongo Santamaría (aunque se ubica en el jazz latino); o Soul sauce, de Cal Tjader.

Y mejor no nombremos temas salseros en honor a la gastronomía. Ese largo listado puede comenzar con
“El menú”, de El Gran Combo de Puerto Rico: Y después que le pongan salsa pa mojá, pa mojá…

A comer con pop y rock

Los espaguetis en salsa roja de Guns N’ Roses

Una vez más resaltan las carátulas de los álbumes como, por ejemplo, la icónica imagen del debut discográfico de The Velvet Underground, en 1967, donde se muestra un plátano como decimos en el Caribe. Es una obra del artista de pop art Andy Warhol, muy polémica para ese entonces.

Pero también recordamos The Spaghetti Incident?, de Guns N’ Roses (1993), cuyo arte gráfico enseña unos espaguetis en salsa roja. Y el muy gracioso álbum Sopa, seco y jugo (2008), de los venezolanos Los Mentas, que revela uno de los artes gráficos más creativos: lo presentan como si se tratase de una carta de restaurante, lo que trae a la mente el LP A la carte, del mismo Mongo.

Incluso, los atractivos nombres de Tomates Fritos, Bacalao Men y la recordada La Banana Voladora; esto, aparte de muchas de sus composiciones. Actualmente la comida sigue teniendo presencia en el pop rock: Anakena con su “Sanguchito” en ritmo de ska y su bachata “Guayaba”; Arepa, guarapo y flow, y otras, de los hiphoperos Compay Son. ¡Ah!, y no nos olvidemos de Daiquirí. Se nos acabó el espacio, pero ustedes sigan degustando: ¡Ay, que yo como sabroso!

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