Música y moda van de la mano

Son un binomio inseparable. Los músicos y los géneros también dictan cátedra de formas de vestir y de peinar. La apariencia es parte de la estética del creador

Por Mercedes Sanz / Fotografías Archivo

El look hippie de Janis Joplin

Si eres de los que usabas la cabeza rapada y/o con una cresta pintada, bluyín ajustados, roídos y sucios, chaqueta vieja de cuero y botas militares, probablemente viviste el apogeo del punk de los 70 y parte de los 80. Si te vestías y te pintabas las uñas de negro y lucías un aspecto como de “muerto”, quizás fuiste dark. Y si lo tuyo eran los pantalones tipo paracaídas, anchos hacia arriba y ajustados en los tobillos, seguro escuchabas Madonna.

El hippie es, sin duda, de los 60; y así hay una lista infinita de modas que marcaron cada década, donde la música siempre ha jugado un rol fundamental: el de implementar maneras de vestir y peinarse. Los Beatles fueron un referente en la moda, desde su primera etapa —años 60—, en la que exhibían cabello corto y trajes con corbatas, muy formales; hasta su cambio, a finales de esa misma década, cuando se ven influidos por el movimiento hippie y ciertas creencias orientales. John Lennon muestra sus famosos lentes circulares.

La moda y la música han estado en constante interacción. Pareciera que los músicos, como creadores al fin, necesitaran determinadas maneras de vestir, peinarse y adornarse para consolidar una identidad estética vinculada a la música que hacen. Es así. En esto también pueden incidir los mánager, jefes de prensa, estilistas y todo ese aparataje que está detrás de los artistas.

Tito Rodríguez con flux y gomina

Dime cuál es tu look y te diré qué cantas

Los flux de caballero se impusieron por muchísimo tiempo, digamos que en todas las épocas se emplearon, especialmente desde los 60 hacia atrás. Eran la prenda de las orquestas de jazz, de música latina, los viejos cantantes de blues, soul, rock and roll y más. Los cabellos engominados y los copetes eran, igualmente, infaltables, hasta que fueron desplazados por la espontaneidad de la contracultura hippie, la cual nace a la par de la escena musical del momento: el rock.

En esta etapa la moda giraba en torno a la naturalidad y la psicodelia: el uso de colores vivos, las formas curvas o compuestas; las sandalias, bolsos correas y morrales tejidos, collares, anillos, artesanales; las botas tipo vaquero, faldas largas o minifaldas; franelas, pantalones y más atuendos con colores degradados… Se trataba de una estética distintiva de esa etapa.

Michael Jackson: siempre vanguardia

Y si brincamos a los 70, en la parte latina, recordamos el auge de la salsa y su irreverente estilo, construido a partir de una mezcla de varias modas, una combinación de los trajes formales, la psicodelia y lo hippie. Vemos a un Héctor Lavoe con chaleco y pantalón bota ancha, blancos; camisas manga larga, roja o negra, sin corbata, cabello al natural y esos inigualables lentes grandes con montura dorada, los mismos que luce en el disco De ti depende y otros. Era un look desenfadado, muy de él, que lo impuso más allá de la salsa. Era un tumbao urbano, gansteril y malandro de El Cantante. ¡Ah!, recordemos también los zapatos aéreos de doña Celia.

Y Michael Jackson es otro ícono de la moda. Gracias a él se impuso la chaqueta de cuero rojo por la cintura, con cierres; la que vemos en el videoclip de “Beat it”, que se conoce como “chaqueta Beat it”. Y sus mocasines antirresbalantes dieron pie a los famosos Thom Sailor de suela blanca y los Sebago. Y ni hablar del reguetón y la diversidad de cortes de cabello y vestimentas deportivas de marcas.

Sin ánimos de encasillar o reducir, ya que somos libres de oír lo que queramos y vestirnos como nos guste, hay que reconocer que los géneros y los artistas sí fomentan estilos a seguir por las generaciones. Así que la música y la moda son un matrimonio duradero ¡muy rentable!

ÉPALE 377