Nacer con un pancito bajo el brazo

Ante la violencia obstétrica el estado venezolano emprendió una cruzada para proteger el embarazo en los sectores más vulnerables con el Plan Parto Humanizado. Sin embargo, mujeres independientes también se han dispuesto a ofrecer ayuda terapéutica a las madres, y con este apoyo han conseguido que las gestantes se empoderen

Por María Eugenia Acero Colomine / Fotografías Michael Mata

“Las enfermeras me maltrataron en la etapa previa al parto. Aparte, me pusieron a acostarme en posición fetal para ponerme una aguja de 30 cm con la anestesia. Me sentí muy sola durante el parto”.

Testimonios así son aún muy comunes entre madres, sin distinción de que hayan dado a luz en un hospital o una clínica. La violencia obstétrica es el primer eslabón de la violencia contra la mujer, al cercenarle el derecho de tener un parto pleno.

Con la finalidad de erradicar estos focos de violencia, el Gobierno Bolivariano creó en 2017 el Plan Parto Humanizado. El término refiere a la experiencia donde la madre recibe apoyo físico, psicológico y financiero antes y después de dar a luz. El Plan busca la desestimulación de la cesárea y el impulso del parto natural, así como círculos de apoyo gestacional y de lactancia materna. El pasado 3 de marzo de 2020, el presidente Nicolás Maduro Moros giró instrucciones a la ministra del poder popular para la Mujer y la Igualdad de Género, Asia Villegas, para que desarrollara un plan estratégico para la masificación del Plan Parto Humanizado.

“Los obstetras no están formados desde la sensibilización. las academias no les enseñan a ser humanos”.
(Ana Sibulo)

Consultamos en la calle y dos de tres madres llegaron a ser beneficiarias por el Parto Humanizado. Según sus testimonios, sólo percibieron el aporte financiero, pero no fueron incorporadas a los ejercicios psicofísicos que se promueven en los medios de comunicación. “La ayuda sirvió para comprarle a mi bebé sus cosas”, afirmaron Marlexi Rodríguez y Jennifer Rivas, dos de las madres que consultamos para este artículo.

Sin embargo, este plan aún es desconocido para muchas y la figura de la doula viene ganando terreno, desde hace algún tiempo, entre las madres. Conocimos así el testimonio de Ana Sibulo, quien junto a Gabriela Bolívar y Joanna Álvarez impulsan el espacio Creciendo en Confianza, donde apoyan a las gestantes en su proceso.

Ana Sibulo y Joanna Álvarez impulsan Creando Conciencia

—Háblanos de ti

Yo soy facilitadora de nacimiento, consejera de lactancia, facilitadora de círculos de mujeres y mamá de dos niñitas. También hago masajes prenatales y postnatales. Con dos compañeras tengo un servicio llamado Creciendo en Confianza. Estamos en la torre La Previsora. Una es doula y consejera de lactancia materna. La otra es docente de preescolar y psicopedagoga.

—¿Cómo ha sido tu experiencia?

Trabajo por la humanización del nacimiento a partir de dar a luz a mi hija Paula. Me certifiqué hace cinco años como doula. La experiencia de la humanización ha sido un despertar y un viaje interior, así como una transformación cultural. Como mujer estoy allí para otras mujeres. En este viaje es que conozco el término sororidad, qué es solidaridad entre mujeres. Como acompañante de la gestación y el nacimiento, a partir de mi propia experiencia como mamá, ha sido una experiencia nutritiva, maravillosa. Me ha aportado a partir del acercamiento a otras mujeres, y sé que también para ellas ha sido significativo.

—¿Qué opinión te merece el plan parto humanizado?

Trabajé desde inicio y fui facilitadora del Plan Parto Humanizado. Formé las dos primeras cohortes en la parroquia Sucre y Altagracia. No se debería perder el impulso que ha tenido. Siento que empezó al revés. Empezó con las mamás, pero hay que sensibilizar al personal de salud. Desde mi ser aporto en empoderar a la mujer, en que sepa qué necesita durante el trabajo de parto. El ruleteo es consecuencia del desconocimiento de la mujer de su proceso interno de parto. La mujer puede estar empoderada, pero está sometida a los protocolos de salud. Hay que sensibilizar desde el portero hasta el médico. Se está haciendo ese trabajo, pero puede sensibilizarse mucho más. Fue una experiencia super nutritiva para mí, porque fue desde las comunidades. Como todo lo que está comenzando, ha tenido sus tropiezos. Como toda política, debe buscar que se promueva. Fue muy  alentador pertenecer, ya que mis mujeres cambiaron de entrada y salida del plan. Debe ser una formación más larga e integral, porque el acompañamiento a otras mujeres en etapa de gestación y puerperio no  debe tomarse a la ligera. Las mujeres están muy sensibles y con las hormonas alborotadas. El acompañamiento a ellas debe ser desde la sensibilizad y la empatía. Debes estar formada para eso.

El Plan Parto Humanizado busca acompañar a las embarazadas

—Qué opinas del sistema obstétrico nacional y de la violencia obstétrica?

El Artículo 51 de la Ley por una Vida Libre de Violencia contra la Mujer estipula la violencia obstétrica. No se puede obligar a la mujer a que para acostada; aún así, no las dejan caminar. Según la Organización Mundial de la Salud, la mujer tiene el derecho de elegir cómo, cuándo, dónde y con quién va a parir. Los obstetras no están formados desde la sensibilización. Las academias no les enseñan a ser humanos. Ellos también están violentados al tener que atender a muchas mujeres a la vez, así que es una cadena. Pero eso no les da el derecho a violentarlas. Con el Plan de Parto Humanizado la idea es que las gestaciones de bajo riesgo obstétrico puedan atenderse en sus comunidades, para evitar la congestión de hospitales tipo 4, de alto riesgo. Sería todo tan diferente, lo ideal. Pero para eso aún hace falta trabajo. Es indispensable, también, que las mujeres se empoderen de su proceso de gestación y parto.

—Háblame del empoderamiento de la mujer

Hablemos del empoderamiento de las niñas. ¿Cómo fue la información sexual que nos dieron de niñas? La sexualidad femenina empieza desde la relación de la niña con su cuerpo. ¿Cómo era la relación con su mamá?, ¿cuál es el modelo femenino que tiene? A partir de allí sumamos el entorno en el que vive la mujer. Si partimos de allí, temas como la menstruación sigue siendo un tabú. La menstruación forma parte de nuestra naturaleza y sexualidad, pero nadie respeta esos ritos del paso de niña a mujer. Ya ahí hay violencia. ¿Cómo fue la reacción de mi entorno cuando yo tuve mi primera menstruación?, ¿cuál es mi relación con mi menstruación? Siento que una niña a la que se le respeten sus emociones, necesidades primarias, su manera de expresarse en el mundo, sin ser encasillada en un cuadro o estándar social, será una mujer empoderada. Vivimos en un mundo donde nos encasillan con las diferencias de niña y niño. A los niños también hay que empoderarlos. A las que ya son mujeres, comprender que deben primero respetarse a sí mismas, reencontrarse con ellas mismas, su naturaleza cíclica y saber quiénes son las empoderará con sus cuerpos y su vida.

—¿El sistema de parteras (doulas) no es exclusivo para personas con dinero?

No debería ser. Si fuéramos un país como Holanda, Francia e Inglaterra, donde hay matronas, tal vez. Ellas son las que hacen la evaluación prenatal. El médico interviene sólo si se trata de cesáreas. Allá ellos están muy conscientes del gasto que generan las cesáreas. Por eso promueven el parto. Acá no hay muchas parteras. Las doulas no somos parteras, pero facilitamos el proceso del nacimiento; mas no atendemos partos.

—¿Qué mensaje deseas darle a la comunidad de Épale Ccs?

Empodérense. Papás, mamás, familias, tíos, tías, abuelos. Empodérense de la información disponible y de sus vidas, sus procesos, sus ciclos. De cómo acompañar a esa mujer que está gestando la vida y el futuro de nuestro país. Es importante informarse para construir el país que queremos: un país de amor, de paz, armonía y, sobre todo, empatía.

El Gobierno Bolivariano quiere masificar El Plan

ÉPALE 363