Nelson Guzmán: Venezuela ha elegido el camino de la descolonización

EL INVESTIGADOR NELSON GUZMÁN ADVIERTE QUE ES INDISPENSABLE RESCATAR LA ANCESTRALIDAD EN VENEZUELA COMO ANTÍDOTO AL PENSAMIENTO HEGEMÓNICO QUE PRETENDE IMPONER IDEAS DESARROLLISTAS

Por María Eugenia Acero Colomine • @andesenfrungen / Fotografía Dahory Gonzalez • @Dahory-González

Es posible que la configuración geográfica de Venezuela sea la responsable de parir en nuestros suelos a tantos seres excepcionales que han contribuido con su vida y obra a que el mundo sea un sitio donde valga la pena vivir.

En esta ocasión tuvimos la inmensa fortuna de compartir con un hombre cuya gran ternura solo puede ser opacada por la devoción con que ha emprendido la labor investigadora de nuestra identidad como misión de vida.

Nelson Guzmán es un prolífico poeta, escritor, ensayista, docente e investigador que fue recientemente reconocido con el Premio Nacional de Cultura mención Humanidades. Conozcamos parte de la voz poética y filosófica de Nelson Guzmán.

—¿Por qué la filosofía?
Yo elegí la filosofía, pues considero que es la única posibilidad de romper con los grandes dogmas de la historia burguesa. Los dogmas son verdades rígidas, hay una voluntad totalitaria que da una conducta al mundo. Los dogmas desvirtúan el pensamiento. La historia es voluntad de poder, es voluntad de creación. Hay un elemento que se llama “la angustia” y trata de buscar una apertura ante la vida. La filosofía debe estar llena de angustia. Si no hay angustia en la filosofía, no hay camino.

—¿Cuál crees que es la filosofía que identifica a Venezuela, y cuál es su aporte al mundo?
Venezuela es un país que ha elegido el camino de la descolonización. El pensamiento conservador trató siempre de imponer una razón cerrada que no daba cabida absolutamente a nada porque era un pensamiento totalitario. Es importante siempre advertir que la historia es violencia. La historia no se da solo por evolución. Se da por entusiasmo, por rupturas, de la lucha de clases.

—¿Cuáles son los aportes de la intelectualidad venezolana a la cultura del siglo XXI? ¿Dónde están esos aportes en el desarrollo? ¿Dónde podemos verificarlos?
En el siglo XX con Chávez se impone un nuevo sistema de pensar el país. En el siglo XX el país se desarrolló bajo una filosofía que había castrado la voluntad de creación. Nunca se habló del pueblo. El pueblo significa un giro lingüístico en la filosofía. La gente en Venezuela siempre está en la idea de que hay que civilizar el país. Yo no creo en ese criterio. Venezuela no es ningún país nuevo. La modernidad ha traído grandes catástrofes en Venezuela.

—¿Cuál es el futuro de la cultura, las artes y la filosofía en Venezuela?
El saber indígena ha sido totalmente menospreciado. Hoy hay que hablar sobre la multidiversidad. No hay culturas superiores a otras, lo ha demostrado la etnología. Hay que estudiar los sistemas de construcción indígena, su medicina. Tenemos una ancestralidad profunda que debemos reivindicar. Se nos ha criado en un pensamiento totalitario. Debemos evolucionar preservando nuestra soberanía cultural. No podemos ser esclavos de los grandes imperios.

—¿Cuál consideras que ha sido tu principal contribución a la descolonización en Venezuela? ¿Qué sientes que te falta por hacer?
Descolonizar implica varios procesos. El primero es comprendernos a nosotros. Yo comparto mucho con Devereux: “de la ansiedad al método”. Ya no hay verdad como tal sino certezas. Hay lecturas de la vida y eso es lo que hace al mundo más rico. ¿Cuál es el aporte mío? La angustia para la búsqueda. Me interesa hacer historia y filosofía de los indios. No hay una verdad definitiva. Deberíamos trabajar con las certezas. No quiero tener aportes definitivos, porque la vida es cambio.

—¿Hemos superado los escollos que advirtió Bolívar en el Manifiesto de Cartagena?
Este Manifiesto es muy importante porque él señala cosas que son verdaderas allí. La primera, que parecía que tuviéramos filósofos por legisladores. También dice que “a cada conspiración sigue un perdón y a cada perdón sigue una conspiración”. Bolívar dice que la Constitución de 1811 es demasiado laxa. También entra a decir que debíamos construir un estado centralista. Bolívar toma algo importante: no puede haber revolución en Latinoamérica sin unión. Bolívar también advierte la mala administración de las rentas públicas. Bolívar incorpora en este manifiesto un concepto de la ilustración: el del ciudadano.

Soñar grandes utopías

—¿Quiénes consideras los principales exponentes filosóficos de Venezuela?
El maestro García Bacca, Federico Rius. Luego viene Juan Nuño, Ludovico Silva, El profesor Eduardo Vásquez, y Briceño Guerrero. También Mariano Picón Salas y Mario Briceño Iragorry son notables. Hay que leer Matices de historia patria de este gran pensador. Nuestra historia de la filosofía es muy joven. Apenas 70 años, pero ahí vamos, y espero que en los años venideros podamos profundizar. Sin embargo, se puede hacer filosofía sin historia. Hay que pensar y hacer la filosofía desde la historia, porque sino no tendría ningún sentido.

—¿Cuáles son tus referentes espirituales y culturales de cabecera?
Yo me inicio con la poesía de mi hermano, que peleó en el Porteñazo; en la profunda admiración que sentí hacia la gente que estuvo presa en el Porteñazo y en Tacarigua, porque se presenta una Venezuela insurgente que se fue a la guerrilla. Te cito un poema de mi hermano, cuando estaba preso en la Isla del Burro, durante el gobierno de Betancourt y de Leoni:

“Pasaron carceleros,
Lleváronse los libros.
Pasaron carceleros,
Lleváronse los versos.
Los versos en sus manos
son llamas que le queman el canto
de los dedos.
Pasó la guardia, amigo, dejó su huella amarga
En las espaldas sólidas con que se afirman vidas”.

Reconozco al profesor y amigo Víctor Córdoba Caña. César Vallejo, Ramos Sucre. Los cuentos de Julio Garmendia. Los cuentos de Guillermo Meneses: El falso cuaderno de Narciso Espejo. Yo creo que tenemos una literatura excepcional.

—¿Cómo evalúas el desarrollo cultural e intelectual del venezolano actualmente? ¿Hay avance o retroceso?
No creo que esté en retroceso. Hay que profundizar en las universidades. Chávez intentó, y Maduro también, invertir en las universidades. Tenemos que llamar no solo a los muchachos que hemos preparado en estos últimos 20 años sino también gente del exterior de retos que esté dispuesta a discutir las verdades sacrosantas de la historia, de cualquier culto que sea. No puede haber culto a nadie: ni a Chávez, ni a Bolívar. Habría que redimensionar a esos grandes hombres que nos pertenecen con las armas de la crítica.

—¿Qué mensaje deseas darle a la comunidad de ÉpaleCCS?
Épale es una revista magnífica que explora situaciones. Hay muchos jóvenes que leen Épale, y la juventud es la savia más importante porque el joven es intrépido, no se calla. Sigan adelante escrutando, angustiándose, soñando al país con las grandes utopías: las grandes alamedas del pensamiento libertario. Estamos en el camino de la construcción de un nuevo país, construido en democracia.

ÉPALE 401