Nguyen Van Troi: La rabia antiimperialista

ADOLESCENTE DE 17 AÑOS, OBRERO ELECTRICISTA Y MAESTRO DE ESCUELA, CUYO ESPÍRITU REVOLUCIONARIO SURGIÓ AL CALOR DE LA RESISTENCIA DEL PUEBLO VIETNAMITA. AL SER CONDENADO A MUERTE POR SU INTENTO DE ACABAR CON EL SECRETARIO DE ESTADO ROBERT MACNAMARA, DESDE VENEZUELA SE REALIZÓ UNA ACCIÓN QUE RALENTIZÓ SU EJECUCIÓN

POR JOSÉ ROBERTO DUQUE@JROBERTODUQUE / ILUSTRACIÓN FORASTERO LPA

Hay un alto funcionario gringo al que tenemos algo que agradecerle: se llama Mark Esper. Es el Secretario de Defensa de Estados Unidos, así que viene a ser el tercero o cuarto tipo más poderoso del imperio y, por lo tanto, uno de los diez sujetos más poderosos del mundo. El tipo es otro psicópata más de la administración norteamericana, pero que de las profundidades de su infecta jeta no salgan las estupideces de otros funcionarios menos importantes que él (Pompeo, Rubio, el marico jefe del Comando Sur cuyo nombre no quiero googlear) es algo que se le agradece.

Pero eso es ahora. En 1964 el Secretario de Defensa de Estados Unidos era un coñoemadre cuya insolente altanería recuerda al recién despedido John Bolton: tipo prepotente, sucio, maldito, enfermo, imbécil, casi uribista. Se llamaba Robert McNamara.

Ese sujeto se refería a los campesinos revolucionarios de Vietnam del Norte en 1964 en los mismos términos en que el clan Trump se refiere hoy a nosotros, los chavistas: que si prepárense que los vamos a desnucar, que dime tu talla para hacerte un uniforme de preso de Guantánamo, que si no renuncias te invado y te volteo como una media. Estaba en desarrollo la guerra de Vietnam. En el Norte mandaban ya los revolucionarios. El Sur era todavía un enclave que, entonces, vivía una situación parecida al Chile, al Perú o a la Colombia de hoy: Gobiernos títeres, arrastrados, arrodillados al Gobierno de Estados Unidos; y un pueblo alzando en varias formas de resistencia. El Guaidó de Vietnam del Sur, en ese momento, se llamaba Nguyen Khanh. Pero eso ni importa ya; borras el nombre de cualquier Guaidó de la Historia y no pasa nada.

SIMPLES OBREROS

Durante la noche del 19 de mayo de 1964 una patrulla militar rondaba por los alrededores del puente de Cang Ly en Saigón, Vietnam del Sur, ubicado en una zona militar controlada por Estados Unidos. Por ahí iba a pasar al día siguiente Robert Mc Namara: era el recorrido del amo por el patio que consideraba suyo. Los pacos al servicio del Gobierno títere detectaron movimiento abajo, en las columnas que sostenían el puente; comenzaron a desplegarse, a rodear a los tres hombres que estaban allí y los capturaron. Se trataba de tres militantes y combatientes del Frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur, que colocaban explosivos para llevarse en los cachos al alto funcionario gringo.

Uno de ellos era un muchacho de 17 años, obrero electricista y maestro de escuela, llamado Nguyen Van Troi. Su padre había sido encarcelado y torturado durante nueve años por el Gobierno títere; al salir de la cárcel era incapaz de caminar y de valerse por sí mismo.

Fueron sometidos a torturas durante cuatro meses para que revelaran datos de la organización en la que militaban. Lo único que obtuvieron de aquellos tres héroes fue la declaración: “Quise matar a McNamara porque es enemigo de la patria, acepto toda la responsabilidad de mi acción. Cumplí con mi deber. Es todo lo que tengo que decir”. A Van Troi lo sentenciaron a muerte; los otros dos fueron condenados a cadena perpetua.

VIVA VENEZUELA

Al otro lado del planeta, a muchos miles de kilómetros de ahí, existía un país llamado Venezuela (que no era la digna República Bolivariana de hoy), gobernado en ese entonces por otro idiota al servicio de Estados Unidos llamado Raúl Leoni. En las profundidades de esa caricatura de país cobraba forma, también, una expresión armada de resistencia popular llamada Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN).

Cuando los medios de información de entonces informaron sobre la captura y condena del adolescente vietnamita, las FALN se activaron en cumplimiento de uno de los preceptos más altos de todo movimiento revolucionario: la solidaridad internacionalista. Cuando faltaban pocos días para el fusilamiento del joven Van Troi en Vietnam, evento que mantenía indignado y desolado al pueblo pobre de Vietnam, Venezuela saltó a la cúspide de las noticias mundiales: las FALN habían capturado a uno de los agregados militares de Estados Unidos en Venezuela, el coronel Michael Smolen, en su residencia de Bello Monte, y le había comunicado a la agencia Associated Press (AP) que si el joven Nguyen Van Troi era fusilado, la guerrilla venezolana iba a hacer lo mismo con el militar. Proponían los venezolanos un canje de prisioneros: liberen a Van Troi y liberamos al militar gringo.

La ejecución de Van Troi se suspendió por esa causa y Vietnam fue una fiesta: los vietnamitas, que en su mayoría ni sabían que existía un país llamado Venezuela, nos dieron las gracias de un millón de formas rudimentarias y comenzó otra película de suspenso.

La búsqueda del coronel Smolen en Caracas y sus alrededores no fue normal. Fue la primera operación criminal a gran escala del gobierno de Leoni. Por instrucciones de EEUU, se practicó la detención y tortura de más de 1.500 militantes, allegados y simpatizantes del movimiento revolucionario venezolano. Cuando ya el cerco en torno al grupo insurgente se cerraba y amenazaba con diezmar a la estructura, el coronel fue liberado.

Van Troi fue fusilado al día siguiente (15 de octubre de 1964).

Por aquella acción de las FALN, en Vietnam hay un venezolano que todavía recibe homenajes y recordaciones como uno de los héroes de la lucha del pueblo vietnamita: un jodedor de La Vega llamado Argenis Martínez (camarada fallecido en febrero de 2017), pobre como Van Troi, comunista como Van Troi, rabioso antiimperialista como Van Troi.

ÉPALE 348

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