ÉPALE270-TROTA CCS

POR CLODOVALDO HERNÁNDEZ • CLODOHER@YAHOO.COM / ILUSTRACIÓN HENRY ROJAS

El domingo al amanecer es una hora de corredores. Mientras mucha gente aprovecha para dormir un poco más y otros están recién acostándose —luego de una noche de farra— los corredores saltan de sus camas y salen a disfrutar de las calles solitarias de una ciudad que solo existe ese día a esa hora. Una vaina mágica.

Eso vale para cualquier domingo, pero el domingo pasado fue especial porque salieron al mismo tiempo casi todos los corredores de la urbe.

Los que estaban inscritos en la primera edición del Maratón Caracas 42K se levantaron muy temprano (tipo 4 am) para estar antes de las 6 en el punto de partida, el Parque Los Caobos. El mayor de los respetos y grandes reverencias para cada uno de ellos y ellas.

Otros, que no estaban inscritos, salieron también muy de mañanita con la idea de incorporarse como toreros espontáneos, algo que en el argot se llama “correr por fuera”. Una observación al ojo por ciento indicaba que —al menos en los primeros tramos— había más o menos la misma cantidad de participantes inscritos que de coleados, dicho sea con el debido respeto para estos últimos.

ÉPALE270-TROTA CCS 1Finalmente, antes de que terminara de amanecer también salimos los trotadores majunches, con el propósito de ver pasar a los maratonistas y de experimentar algunas de las sensaciones propias de una carrera de verdad verdad, con el debido respeto para las otras carreras.

Personalmente, me acerqué hasta la avenida Bolívar. Vi pasar al pelotón hacia el centro de la ciudad y luego de regreso hacia el este. Les cuento que experimenté una gran emoción. Confieso que incluso estuve a punto de meterme también a correr por fuera, pero prevaleció (valga la repetición) el respeto a los que de verdad están  preparados para un reto como ese. En el desarrollo de la carrera, como suele ocurrir, los no tan entrenados se fueron quedando en el camino. Como la ruta consistía en dos vueltas a un circuito de 21 kilómetros, muchos aprovecharon la primera para retirarse, es decir, que se “conformaron” con la distancia del medio maratón. Lo de conformarse es, claro, una ironía, pues se necesitan muchas horas, días, semanas, meses y hasta años de entrenamiento, además de una tremenda determinación, para llegar a esa “media mitad”.

Psicológicamente es un titánico desafío correr un maratón de doble vuelta. Eso dicen los conocedores y no es difícil imaginarse lo cuesta arriba que debe ser pasar por la meta la primera vez y pensar en que —¡uff!— ahora tengo que hacer el mismo recorrido de nuevo.

Tal vez esa característica hizo que los tiempos no hayan sido nada impresionantes, comparados con los de la élite de este exigente deporte. En una distancia cuyo récord mundial es de 2 horas 2 minutos, 57 segundos (de Dennis Kimetto, un atleta de otro mundo, aunque oficialmente nacido en Kenia), el ganador del Caracas 42K, el tachirense Dídimo Sánchez, paró el reloj en 2 horas 26 minutos 15 segundos.

En cuanto a la categoría de mujeres, la marca mundial es de 2 horas 15 minutos y 25 segundos (de la británica Paula Radcliffe), mientras el tiempo de la capitalina Arelis Rodríguez (a quien llaman cariñosamente “Arepita”) fue de 2 horas 53 minutos 52 segundos. Sin embargo, los tiempos no son tan deficientes, comparados con los de otros maratones realizados en Caracas, como la más reciente edición del Maratón CAF, la de 2017. En esa prueba, José David Cardona marcó la pauta con 2 horas 23 minutos 23 segundos, y Zuleima Amaya ganó con un tiempo de 2 horas 49 minutos 44 segundos.

Como sea, el asunto de los récords no fue en absoluto lo más importante para la inmensa mayoría de los corredores que salieron (salimos, puedo decirlo con algo de orgullo) a correr el maratón oficial, a correrlo por fuera o a mirar pasar a los otros y soñar con participar alguna vez. Lo más importante es que, luego de muchos años de orfandad o de una prueba “prestada” (la ÉPALE270-TROTA CCS 2de la CAF), Caracas amaneció de maratón. Los gestores de semejante logro merecen 42 kilómetros de aplausos.

ÉPALE 270

Artículos Relacionados