“No me vayas engañar”

POR HUMBERTO MÁRQUEZ / ILUSTRACIÓN FORASTERO LPA

De las mejores interpretaciones de este bolero-son, “No me vayas a engañar”, que compuso Osvaldo Farrés en 1945, sin lugar a dudas yo voto por la Benny Moré, que hace lo que le da la gana con su voz, acoplada a los metales de la orquesta jazz band de Ernesto Duarte, excelente arreglista y músico, con quien Benny hizo sus primeras grabaciones y presentaciones bajo su dirección. La que tampoco puedo dejar de destacar es la de Omara Portuondo en el CD Buena Vista Social Club Presents, quien también se luce con los registros de su gran voz y de una excelente orquestación. Y, para no pecar de sectario, tampoco puedo dejar por fuera la de Celia Cruz a dúo con Adalberto Santiago y la orquesta de Tito Puente, con el propio Tito tocando la marimba.

Aunque pareciera un bolero suplicante, para que no le peguen cachos a alguien, es todo lo contrario: es un bolero dulce: No me vayas a engañar. / Di la verdad, di lo justo, / a lo mejor yo te gusto / y quizás es bien para los dos. / No me vayas a decir / que no te has dado ni cuenta. / No digas lo que no sientas por mí / conociendo la verdad.

Lázaro Morell lo explica mejor: “No me vayas engañar, de Osvaldo Farrés, utiliza un antiguo recurso poético: el diálogo (aunque no se perciba al interlocutor), tan recurrente en la canción. Lo peculiar de esta pieza es su inesperada timidez, la sobriedad de las dos primeras estrofas, con expresiones tan dubitativas como a lo mejor yo te gusto o quizás es bien para los dos, como si el sobrecogido enamorado que las pronuncia no quisiera asustar. Sin embargo, la continencia se rompe en la tercera estrofa donde se afirma con vehemencia: Soy tu refugio de amor, / mis besos yo te daré, / haré lo que quieras tú, / mi dulce querer, todo ello reforzado por el paso de bolero a montuno. Al final, se repite la primera estrofa, como si se recuperara la cordura”.

ÉPALE 345

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