POR HUMBERTO MÁRQUEZ / ILUSTRACIÓN FORASTERO LPA

ÉPALE288-BOLEROS“No puedo ser feliz” podrá ser un bolero de Adolfo Guzmán, pero es, a su vez, un eterno ritornelo del amor. No sé para ustedes, pero para mí es, como dice internet, “la repetición de una sección o fragmento de una obra”, vale decir, el desastre de mi corazón. No puedo ser feliz, / no te puedo olvidar. / Siento que te perdí / y eso me hace pensar. Es el bolero del llegadero del amor, de ese día de la inevitable separación, el día de lo que el viento se llevó y que no volverá jamás, o sea, el aló de la inevitable infelicidad: He renunciado a ti / ardiente de pasión, /no se puede tener / conciencia y corazón. / Hoy, que ya nos separan / la ley y la razón, / si las almas hablaran, / en su conversación / las nuestras se dirían / cosas de enamorados. / No puedo ser feliz, / no te puedo olvidar. ¡Ayayayay!

Cuentan los cronistas que este tema, creado en 1954, tiene otra peculiaridad que lo distingue del resto de las creaciones de Guzmán, y es que nunca se supo exactamente para qué voz la concibió. Cuenta Marta Bercy que la destinataria era La Única Rita Montaner y que la noche de su estreno, en México, se sintió indispuesta y le pidió a Bola de Nieve que le hiciera el quite. Pero la verdadera historia la contó Ligia Guzmán, hija del compositor, en un conversatorio realizado en la VIII edición de la Fiesta Internacional del Disco Cubano, la cual fue reseñada por Magaly Cabrales: “Mientras mostraba al público asistente la partitura original, fechada el 14 de marzo de 1954, explicó que fue estrenada poco tiempo después de escrita. Pero a diferencia de otras composiciones realizadas por mi padre, en el caso de ‹No puedo ser feliz› nunca conocimos para qué voz fue compuesta. Solo tiempo después escuchamos comentarios que aludían a Rita Montaner como la escogida para esta composición”. Y ahí vino la historia de que, al sentirse indispuesta, pidió a su querido amigo Ignacio Villa (Bola de Nieve) que la tocara al piano y la cantara. Por esas cosas del destino Bola de Nieve quedó como el mejor intérprete del tema y, dada la pasión y entrega en su ejecución, el gran pianista y cantante de Guanabacoa seguramente recordó alguna ruptura con algún novio, por el desgarramiento de su alma, en su voz y su piano que, para variar, nos termina partiendo el corazón… ¡otra vez! Jajajá.

ÉPALE 288

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