Nora

LA PRESIDENTA DEL BANCO DE DESARROLLO DE LA MUJER NO ES DE LAS QUE SE METIERON UN TIEMPO A FEMINISTAS EN LOS 60 PORQUE ESTABA DE MODA. TAMPOCO ES DE LAS QUE SURFEAN EN LA OLA FEMINISTA DE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA. LO DE ELLA HA SIDO UNA LUCHA PERMANENTE CONTRA LA SOCIEDAD PATRIARCAL QUE (COMO MARXISTA, ELLA LO SABE Y LO ENSEÑA) NACIÓ, INCLUSO, ANTES QUE EL CAPITALISMO

POR CLODOVALDO HERNÁNDEZ • CLODOHER@YAHOO.COM / ILUSTRACIÓN ALFREDO RAJOY

Una de las situaciones que mayor indignación le produce a Nora Castañeda es cuando una mujer está pariendo y —como es natural— expresando mucho dolor, y aparece alguna persona que se las da de cómica (casi siempre una mujer, dicho sea de paso) y le dice: “¡Ajá, cuando estabas haciendo al muchachito no pensaste que te iba a doler tanto, ¿no?… ahora atente a las consecuencias!”. Si pudiera, la profesora Castañeda prohibiría constitucionalmente decir ese tipo de estupideces. Pero, claro, todavía no hemos llegado tan lejos en la conquista de los derechos femeninos.

Doctora en Economía, posgraduada también en el área de Administración Pública, docente por más de tres décadas en la Universidad Central de Venezuela, Castañeda ostenta un título más difícil de emular: feminista de toda la vida. Ella no es de las que estuvieron un tiempo incorporadas en esas luchas porque era una moda en los años 60 (igual que ser maoísta o hippie). Tampoco es de las que, desde 1999, han posado de feminista para surfear en la ola revolucionaria. Lo de Nora Castañeda ha sido una militancia permanente.

El comandante Chávez la incorporó, desde un principio, en el largo proceso (que aún estamos empezando) para cambiar los patrones patriarcales, machistas y misóginos de nuestra sociedad. En el proceso constituyente, Castañeda y otras luchadoras de toda la vida por esta causa, fueron las responsables de que nuestra Constitución Nacional actual sea la más avanzada del planeta en cuanto al uso y enfoque del lenguaje de género no sexista. Y también de que sea vanguardia en el contenido mismo de su articulado en defensa de la mujer.

Luego de contribuir con el inmenso logro que en ese —y en todo—sentido es la Constitución Bolivariana de 1999, el presidente Chávez designa a Castañeda para uno de los proyectos más genuinamente revolucionarios dentro de la Revolución: el Banco de Desarrollo de la Mujer, una institución orientada al microcrédito y basada en la experiencia mundial de que las mujeres aventajan a los hombres (así como en muchos otros aspectos) en su responsabilidad para pagar las deudas.

En Banmujer, Castañeda ha podido conjugar sus dos grandes áreas de interés: la economía y la lucha por los derechos de las mujeres. Sin afanes de figuración, siempre de bajo perfil, ya lleva 13 años al frente del banco que, según su propia página web, tiene la misión de otorgarle créditos “a las mujeres… y a algunos hombres”.

Incansable e inquieta, Castañeda se involucra en todas las actividades que tengan que ver con las luchas feministas y con las microfinanzas destinadas a gestar un socialismo productivo. Desde asambleas de pequeños grupos hasta el Foro de Sao Paulo, ella siempre está presta a participar, a relatar sus experiencias, a sembrar conciencia. “Es una excelente docente… como pocas —dice la también profesora universitaria y periodista Cristina González—. También es una teórica-práctica del marxismo y una interesante interlocutora”.

Por esa impronta marxista, Castañeda siempre desecha las formulaciones simples y —profesora al fin— enseña que el machismo no es una cuestión de chistes, sino una cultura que nació con la división de la sociedad en clases. “Incluso es algo previo al capitalismo, porque las sociedades feudales y esclavistas también eran patriarcales”, dice, convencida de que la lucha es, valga repetirlo, para toda la vida.

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