Nuevos aires musicales venezolanos

EL PAÍS SIEMPRE HA VIVIDO ETAPAS EN LA MÚSICA, COMO SUCEDE EN MUCHAS PARTES. ESTO NO ES NINGUNA NOVEDAD, PERO CADA MOVIMIENTO TIENE SUS CARACTERÍSTICAS QUE LO HACEN PARTICULAR Y LO PROVEEN DE PERSONALIDAD. LA MÚSICA EMERGENTE JUVENIL ALTERNATIVA SE MANTIENE, Y CON OTRAS VOCES

POR MERCEDES SANZ@JAZZMERCEDES  ⁄  FOTOGRAFÍAS ARCHIVO

Frutal, / eso fue lo que pensé cuando te vi. / No es normal, / eso no se siembra por aquí. / Ella debe ser de otra tierra, porque / yo recordaría haberla visto. / ¡Ay frutica! Me gusta tu aspecto, / perfume perfecto. / Y cómo me hace sonreír. / Guayaba, ¿dónde estabas? / No te esperaba. Así comienza “Guayaba”, una bachata suave, bien sabrosita, como esas que canta Vicente García. Es la voz masculina y melodiosa de Santiago de la Fuente, cantante de Anakena, un grupo caraqueño formado en 2016, cuyo estilo, si lo vamos a etiquetar, sería algo así como una suerte de “pop tropical”. La banda se pasea por una variedad de ritmos como cumbia, ska, reggae, pop electrónico, bachata y más géneros caribeños y del mundo.

Anakena forma parte de la nueva escena de música alternativa venezolana, constituida por un variopinto universo de cantautores individuales, dúos, grupos que urden un paisaje sonoro ecléctico y que va desde lo melancólico hasta lo efusivo.

Porque soy del Caribe y de lo bueno se vive, dice Andrés Mata en Caribe, una fusión latina muy bailable, como el resto de sus temas. El joven se debate entre el funky, pop, merengue y todo un coctel que muestra la influencia de Guaco, Juan Luis Guerra, Los Amigos Invisibles y pare de contar.

EL FLUIR SONORO

La actual generación de músicos aborda su arte sin prejuicios, se deja mover más por sus gustos, su intuición que por la cosa intelectual o más elaborada. Las propuestas son sencillas, lo que no quiere decir que carezcan de producción. Lo sencillo tiene también su complejidad y no hay que confundirlo con simpleza o falta de trabajo, ¡ojo con esto! Desde hace un tiempo los músicos vienen haciendo su labor a punta de autogestión, sonido lo-fi u orgánico, y esto aún se mantiene.

En una onda más folk, acústica y con letras introspectivas tenemos al dúo Maan, integrado por Maga Urdaneta y Andy Ortiz, cuyo proyecto actual, Ile Des Phoques, es una continuación de esa onda intimista, pero ahora con toques de jazz y música experimental. El pop rock latino de Gran Radio Riviera o el pop rock más abrasivo de Le’Cinema, el interesante stoner rock de la banda larense Drosera Capensis, el rock espacial de Niño Nuclear; en fin, como todos los ciclos, ha habido, en estos últimos cinco u ocho años, un refrescamiento del movimiento musical venezolano fuera del circuito comercial dominante.

“Más que un refrescamiento, yo hablaría de una adaptación a la realidad. Las agrupaciones de cinco personas ahora son dos, o solistas, que trabajan por computadora. Están Kreils, Bolívar Caribano, Los Gamberros y todos los grupos que participan en el Festival Fundación Nuevas Bandas, que eso todavía continúa. A pesar de todo, la cosa sigue”, comenta el productor e investigador musical Kelvin Malavé.

Ciertamente la música, como proceso continuo de creación, no cesa, como sucede en las artes en general. La necesidad de comunicación simbólica y estética es una hecho inherente al ser humano y, pese a cualquier circunstancia, como lo vemos en la Historia, siempre ha habido y habrá producción artística.

En el país observamos proyectos, desde los más longevos, como el mencionado Festival Nuevas Bandas una puerta que muestra una parte de lo que sucede musicalmente en Venezuela y otros circuitos y eventos, hasta algunos más sólidos que otros, que también aportan en la visibilización de ese mar de talento que tenemos. A esto hay que agregar el esfuerzo que hace cada artista gracias a las plataformas y medios digitales. Así que ¡a disfrutar de lo nuestro desde adentro!

Maan, en su actual proyecto, Ile Des Phoques, aborda el jazz y la música experimental

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